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ABC MARTES 2 5 2006 Internacional 33 El programa nuclear iraní, a debate en París ABC PARIS. Los miembros permanentes del Consejo de Seguridad (China, EE. UU. Francia, Gran Bretaña y Rusia) más Alemania, que no han logrado detener el programa nuclear de Irán, se reúnen hoy en París para diseñar una estrategia común. Esta reunión es la primera desde que el OIEA informó de que Irán ni había cooperado ni suspendido su programa. Teherán, de quien la comunidad internacional sospecha que quiere dotarse de armas atómicas, permaneció inflexible pese a un ultimátum del Consejo de Seguridad, que le dio un mes de plazo para suspender el enriquecimiento de uranio. La reunión de París debe preparar otra para el 9 de mayo en Nueva York, de los ministros de Relaciones Exteriores. Frente a esas actividades, Irán multiplica las advertencias. El lunes dirigió una carta al secretario general de la ONU, Kofi Annan, en la que denuncia que Estados Unidos amenaza con atacar la República Islámica. Angela Merkel encarna la mano tendida, pero firme, de la nueva diplomacia alemana AFP La nueva Alemania pide paso Berlín activa su estrategia para entrar al Consejo de Seguridad de la ONU b ¿Cuándo empezó a hablarse de cinco potencias más Alemania? Ve retrasarse su ansiado puesto en el Consejo de Seguridad, pero mientras se emplea como becaria RAMIRO VILLAPADIERNA CORRESPONSAL BERLÍN. El temor europeo a una Alemania potente cerró el siglo XIX y se confirmó en el XX; así hasta ver cómo encajarla entre los vagones del nuevo tren europeo, aunque se le pidiera cada tanto ejercer de máquina y Alemania lo hiciera con recato y largueza. Pero el siglo XXI ha encontrado una Europa de repente confusa entre un decaimiento alemán preocupante para el conjunto de la construcción europea, y una inopinada madurez internacional en la que Alemania se siente progresivamente a gusto. Ha mostrado ya tener voz: desde los Balcanes hasta Irak, y en ambos no dejó de tener información y visión. Ahora querrá tener voto, a ser posible permanente, en el Consejo de Seguridad de la ONU. Estos vectores- -menos europeos, más internacionales- -se fueron separando durante el segundo mandato rojiverde de Gerhard Schröder, revelando una política despreocupada de sus obligaciones europeas: faltas al consenso, déficit castrante, irreformismo contumaz, nacionalismo industrial y desconsideración hacia los socios pequeños; al tiempo que mostraba un doloroso parto a la escena internacional, con jactancia antiamericana, palmadas comprensivas con Putin y unilateralismo extraeuropeo en el negocio con China. Ahora, la nueva canciller Angela Merkel, con más tino europeo pero no menos determinación internacional, busca reunir ambas líneas. Dentro de dos meses, corriendo el 1 de julio, el ministro de Defensa alemán pondrá 6.600 soldados al servicio de la Fuerza de Respuesta de la OTAN, a los que se unirán otros 1.300 a final de año dentro del grupo de combate de Reacción Rápida de la UE. Esto elevará el número de soldados alemanes desplegados en el mundo- -el mayor, tras Estados Unidos y el Reino Unido- -a un total de 15.000. Para hacerse idea, y pese a la restricción presupuestaria impuesta por el déficit, la potencia de despliegue es diez veces más de lo que España ha sido efectivamente capaz de destacar de forma simultánea. el Reino Unido, además del Este, sino que, como dice un analista, pecaba de adolescencia buscando significarse y afirmarse, pero sin una gran idea o iniciativa que lo sostuviese Estrategia correcta Sin embargo Schröder tuvo razón, a efectos políticos, al entender que la vía afirmativa pasaba por Bagdad, según demuestran las encuestas: en su acre reluctancia, el presidente Bush fue de una gran ayuda para el parto de los montes de este nuevo patriotismo y estatura alemanes. Schröder obtuvo tanto apoyo como nunca y en el mundo, según el Pew Global Attitudes, Alemania creció en la estima global. En casa, según Stern, un 66 pensaban que fue bueno perder la guerra, pero ahora un 68 creen que Alemania puede comportarse como cualquier país Durante décadas, la siniestra sombra de la II Guerra Mundial había lastrado toda actitud política que pudiera equipararse a su potencia económica: rica como para compensar por el mal, Un nuevo papel internacional Esto concuerda con la intención alemana de aceptar un nuevo papel en el escenario internacional, siendo el mayor contribuyente de la ONU, el primer suministrador de tropas en Afganistán, los Balcanes y el Cuerno de África, la primera economía exportadora del mundo y el primer sostén económico de la UE. Nuestro plan es tener 35.000 soldados bien preparados para misiones dice el ministro Franz Josef Jung al IHT, añadiendo: Hemos desarrollado un concepto para el Ejército con un proyecto basado en nuestras responsabilidades internacionales La última etapa socialdemócrataverde había visto una presuntuosa renacionalización de la política de intereses alemana en palabras del entonces opositor democristiano y hoy ministro Wolfgang Schäuble. Pero Schröder no sólo se enemistó por esa causa con varios socios, incluidos España y George Bush fue de una gran ayuda para el parto de los montes de este nuevo patriotismo y estatura alemanes La sombra de la guerra lastró toda actitud política que pudiera equipararse a su potencia económica subvencionando a media Europa, pero pobre de espíritu como el más modesto penitente. Sesenta años después de la derrota, 30 después del parón en el milagro alemán y 15 después de la unificación, Alemania tiene 82 millones de habitantes y busca hacerse un sitio que, realmente, sólo pueden hacérselo las otras potencias que lo ocupan. Alemania se coló en el Grupo de Contacto sobre el Balcán, en los años 90- -vía que imitó luego Italia, con Prodi- -por la misma razón que lo ha logrado en la negociación sobre Irán: por privilegiados conocimientos diplomáticos e intereses en la zona. Tanto en Yugoslavia como en Irán, era el primer cliente. Pero la troika europea ha demostrado otra vez no estar en posición de alcanzar una solución, mostrándose como el tigre de papel del que se rió Milósevic y antes el ayatolá Jomeini, cuando dijo del abandono de diplomáticos europeos: Que se vayan, ya volverán arrastrándose En tanto los ojos de Berlín no pierden de vista el Consejo de Seguridad, aunque ha fallado en su primer intento de ingreso con el G 4- -Japón, Alemania, la India, Brasil- -en la diluida reforma de la ONU. Contaba con el apoyo de Chirac y Putin, y con la opinión en contra de algunos socios europeos. Pero vuelve a la carga para entrar en su nuevo Consejo de Derechos Humanos y posiblemente se la irá viendo cada vez más en todo nuevo escenario internacional contante y sonante, según estiman los analistas. Como dice el programa de coalición, de democristianos y socialdemócratas, Alemania está decidida a postularse plenamente en el papel responsable e internacional que viene desempeñando