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ABC MARTES 2 5 2006 Nacional 23 Medio millón de metros cuadrados entre Castro Urdiales y Muskiz. Ese es el terreno que desde hace más de un siglo se disputan cántabros y vascos. Una polémica intensificada ahora por el alcalde castreño, que acusa a sus vecinos de querer apropiarse de las tierras en litigio Cantabria reaviva su batalla por un monte en la frontera con el País Vasco TEXTO: S. R. CASTRO URDIALES. Una polémica territorial por cincuenta hectáreas de monte en el límite que separa los términos territoriales de Castro Urdiales (Cantabria) y Muskiz (Vizcaya) ha abierto una lucha vecinal, y ahora también política, que se dilucida metro a metro y sin apenas treguas desde hace más de un siglo y que ha resurgido tras una nueva iniciativa del Ayuntamiento del municipio cántabro. Su alcalde, el regionalista Fernando Muguruza, asegura que el próximo jueves se retomará en el Consistorio la redefinición de la línea divisoria entre el municipio cántabro y la pedanía de Somorrostro. Muguruza esgrime que según un estudio previo de la Universidad de Cantabria, nuestros vecinos pretenden adueñarse de más de medio millón de metros cuadrados pertenecientes a la pedanía de Ontón y, por ello, a nuestra región El origen del conflicto vecinal se remonta a 1889. Según relata en un libro el historiador Carlos Glaria, la desavenencia surge por la desaparición de los mojones que delimitaban la frontera entre ambas localidades a finales del XIX. Las grandes piedras labradas que marcaban el límite entre las pedanías de Somorrostro, en Vizcaya, y Ontón, en Cantabria, fueron retiradas para la construcción de trincheras en la guerra carlista. tonces. Pero un nuevo y más moderno estudio, realizado en 1980 por el propio IGN, devolvía una porción de terreno a Vizcaya, aunque partía por la mitad una de las fincas que reclamaba Muskiz. Esta última delimitación no satisfizo a nadie y sólo sirvió para reactivar la pugna territorial, especialmente cuando, hace poco más de un año, el gobierno autonómico cántabro, presidido por el regionalista Miguel Ángel Revilla, anunció que reclamaría a los tribunales las hectáreas convertidas en tierra de nadie. El litigio fronterizo entre los ayuntamientos de Castro Urdiales y Muskiz es tan espinoso que provoca desacuerdos incluso dentro del Consistorio castreño, especialmente por culpa del nombramiento de los representantes de cada partido que deben formar parte del comité que iniciará el expediente de deslinde. Según explica el alcalde, Fermín Muguruza, el Gobierno municipal se compone de nueve concejales de los veintiuno que forman el Consistorio. Aquí es donde se complican las cosas, dadas las exigencias nada democráticas de los concejales castreños que constituyen la oposición y son mayoría La polémica se alimenta de la situación de tensión política que vive el municipio después de que ocho concejales fueran expulsados del PSOE por presentar una moción de censura contra Muguruza. Décadas de desencuentro Así, en el libro Muskiz: Historia y toponimia de un Concejo del Valle de Somorrostro se explica cómo tuvo lugar el desencuentro: Como informó el alcalde de Muskiz a la Diputación, los comisionados de Castro no se conformaron con poner otros en los sitios en los que estaban los anteriores, sino que pretendieron colocar las señales a su capricho, lo que impidió tomar acuerdo alguno En 1924 se vivieron momentos de tensión, cuando vecinos de las pedanías castreñas de Ontón, Baltezana y Talledo, acompañados por la Guardia Civil, destrozaron el cierre de estacas y alambrada de las plantaciones de pinos que la Diputación de Vizcaya había realizado, propiciando la entrada de ganado asegura Carlos Glaria. Episodios de desencuentro que se han repetido a lo largo de las décadas en este paraje de la discordia, conocido como La Bernilla. En 1925, técnicos del Instituto Geográfico Nacional (IGN) realizaron un nuevo apeo de deslinde, al que no acudió representante alguno de Muskiz en protesta por los hechos del verano anterior. En la actualidad, Cantabria reclama la vigencia de la línea divisoria de en- Medio millar de trabajadores se concentraron ante la hacienda Buenavista y algunos lograron saltar la valla de la finca A. O. S. Un centenar de jornaleros asalta el cortijo de la duquesa de Alba en Córdoba ANDRÉS ORGAZ EL CARPIO (CÓRDOBA) Un ejército pacífico compuesto por más de un centenar de jornaleros, como lo calificó el secretario general del Sindicato Obrero del Campo (SOC) Diego Cañamero, asaltó ayer la hacienda Buenavista que la duquesa de Alba posee en El Carpio (Córdoba) con una superficie total de 34.000 hectáreas. Si el pasado domingo los jornaleros del SOC no pudieron ocupar el cortijo, porque la seguridad nos lo impidió ayer se lo advertimos y saltamos apuntó el responsable de la Secretaría general nacional del SOC, Juan Manuel Sánchez Gordillo. En torno a las doce y media, desde un to- doterreno, Sánchez Gordillo y Diego Cañamero daban las instrucciones a los 500 trabajadores concentrados. No hay nombres, todos somos Sindicato Obrero del Campo instaron a los jornaleros dispuestos a saltar el muro del anarquismo agrícola de la hacienda carpeña. El asalto se llevó a cabo sin incidentes y los antidisturbios de la Guardia Civil concentrados en el exterior e interior del cortijo no tuvieron que intervenir. Los trabajadores acompañaron la acción con gritos de protesta como: Huelga general No somos duques, no somos banqueros. Somos andaluces, somos jornaleros Terratenientes fuera y otras consignas. Tras una breve incursión por las instalaciones de la duquesa- -siempre vigilados por los agentes- los jornaleros se dirigieron a la puerta de salida, donde sonó el himno de Andalucía y se puso fin al asalto. Gordillo calificó la jornada de ayer como de lucha y no de fiesta recordando otros tiempos en los que, durante cuatro meses de la República en España, el cortijo asaltado estuvo en manos de los jornaleros El 1 de mayo se convirtió en el punto de partida a otras movilizaciones. Según anunció el dirigente del SOC, seguiremos ocupando otras fincas de la duquesa en Córdoba y Sevilla; terrenos del duque del Infantado; de las familias Terry, Domecq y otros grandes terratenientes de Andalucía Sánchez Gordillo denunció que, en Andalucía, el 2 por ciento de los propietarios posea el 50 por ciento de la tierra cultivable, con lo cual los grandes terratenientes se llevan el 80 por ciento de las ayudas de Bruselas