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ABC MARTES 2 5 2006 Opinión 7 TRIBUNA ABIERTA POR JOSÉ MIGUEL SERRANO GRANDES SIMIOS Y PEQUEÑOS HOMBRES No se trata de proteger con mayor eficacia al gran simio como animal especialmente amenazado, sino de reconocer su igualdad a los hombres P ERDIDO el ideal socialista, es decir, la decisiva intervención contra la propiedad privada de los medios de producción, y abandonadas las competencias en aras de todo tipo de entidades locales y autonómicas, el campo de acción gubernamental parece reducirse al happening provocativo más o menos continuado, como si en vez de un gobierno tuviésemos un grupo de eso que hoy llamamos artistas. No se crea, sin embargo, que estamos ante una muestra de frivolidad, pues los nuevos artistas serían capaces de frivolizar con todo excepto con su arte. Probablemente, donde el happening ha encontrado su máximo nivel de provocación en este 2006 ha sido en la adhesión de la mayoría al proyecto Gran Simio, en la que están presentes muchas de las líneas- fuerza de la deconstrucción de la dignidad humana a la que asistimos en estos inicios del milenio. Lo que ocurre en España presenta dos características muy definitorias de la actual situación. Una es el entusiasta apoyo gubernamental al proyecto, que incluye, sin debate previo, a la ministra del ramo. Otra es el intento de enmascarar las implicaciones que tiene hablar de la comunidad de los iguales y de la extensión del concepto de persona. No hablamos de protección, es decir, de una mayor intensidad en la consideración del animal como animal, tal como se dice, sino de reconocimiento de igualdad. Dicho de otra forma, no se trata de proteger con mayor eficacia al gran simio como animal especialmente amenazado, sino de reconocer su igualdad a los hombres, incluirlo en la nueva comunidad, y al reconocerlo, por cierto, disminuir las implicaciones y las consecuencias que tiene la atribución de la personalidad. Ni los grandes protectores de los más grandes simios suelen dudar de la aplicación de fórmulas coactivas de control de natalidad, traslado forzoso o eutanasia a los nuevos iguales, siempre por su bien, entendido en un sentido utilitarista. No es pues casualidad que se produzca una confluencia entre el reconocimiento de esta personalidad, disminuida respecto a fórmulas metafísicas como inviolabilidad o sacralidad, en los animales, y la reducción de la protección de las exigencias de la personalidad entre los hombres. Conviene recordar que en una de las obras traducidas al español del paladín del nuevo utilitarismo y luchador contra los prejuicios de la especie- -Peter Singer- -no se llama a sacralizar la vida animal, ni siquiera la de los grandes simios, sino a desacralizar la vida humana. Tampoco podemos olvidar que personas que han manejado argumentos similares a los expuestos en el proyecto no se hicieron conocidos tan sólo por su argumentación proanimal, sino por la defensa del infanticidio a propósito de la argumentación sobre el aborto, como pasó con Tooley, que levantó cierto escándalo en su momento, aunque ahora, vista la eutanasia neonatal, el discurso parece más aceptable. De la lectura, sin embargo, de los argumentos expuestos en torno al proyecto se observa una cierta sensación de acarreo de argumentos más o menos sólidos, pero ciertamente muchas veces incompatibles entre ÁNGEL CÓRDOBA sí. Se renuncia a la coherencia en aras de la construcción de la causa política. No estamos ante construcciones filosóficas del tipo de la de Singer, sino de argumentarios o vademécum muy del tipo de los que usan los partidos. De ahí su éxito entre muchos diputados. En efecto, no parece coherente que de cara a superar la vinculación entre persona y ser humano se recurra a las similitudes familiares de unos animales y los propios hombres. No se supera el especifismo diciendo que apenas hay diferencia con otra especie, como no se supera el racismo manteniéndolo respecto a los más alejados e incluyendo a los que se parecen en algo. El discursodel gran simio parece anclado en una perspectiva que mantiene algunas de las supersticiones del especifismo, probablemente porque es una inclinación política por lo que es factible en este momento. Respecto a la argumentación comunicativa, es decir, sobre la capacidad de comunicación humano- otro simio, me temo que se juega con un conjunto de suposiciones muy poco convincentes. La comunicación de los iguales debe ser observable a simple vista con una especialización relativa y, para incluir derechos, debe especificar el conocimiento del derecho. Muy curioso resulta el argumento genético. Parece que un buen número de animales se parecen en su genética, por ello no es la similitud sino la identidad lo que se ha usado hasta ahora como criterio de igualdad. Basta ver el entusiasmo con el que los biólogos en general acogen cualquier variación como decisiva. Sin embargo, los del gran simio aprovechan la similitud para reclamar identidad, olvidando que en el proceso que ellos mismos están desarrollando- -de separar identidad humana de personalidad- -se debe negar la condición personal a seres genéticamente humanos como los embriones, los neonatos deficientes, los comatosos, etc. No es la genética stricto sensu la que resuelve el problema. Parece que en las argumentaciones en torno al proyecto gran simio y similares se conjugan argumentos contradictorios de cercanía de especies o de desarrollo de cualidades, de mera genética o de condiciones de autonomía y comprensión de lo que son los derechos. Hay algo que une a todo este universo contradictorio que se traduce en nuestro radicalismo. Se trata de la continuada pretensión de privar de contenido al concepto de dignidad humana, vinculado a la condición personal del hombre, que diferencia al hombre de otros seres, que lo hace inconmensurable y garantiza derechos fundamentales en sentido fuerte, es decir, no ponderables por utilidad. Condición digna que es reconocida en nuestra Constitución, pero que hoy está en riesgo, pues, de seguirse el camino emprendido, podríamos afirmar, con el jurista alemán, que la dignidad de la persona fue un principio constitucional. Profesor de la Universidad Complutense REVISTA DE PRENSA POR JUAN PEDRO QUIÑONERO ARRIBA Y ABAJO EN EL NUEVO MUNDO Mientras el Gobierno español se consolida como primer promotor de la moda republicana Café Babel publica un informe de varias páginas que lleva este título: La real manía arrasa en el continente europeo Café Babel justifica su informe de este modo: En Europa, los reyes son adulados, los príncipes y las princesas están de moda Café Babel agrega: Los monarcas europeos están más a la escucha del pueblo que la mayoría de los hombres políticos Claude Weil, redactor jefe del Nouvel Observateur, declara a Café Babel: Comprender la excitación que suscitan los monarcas europeos es una manera de intentar escrutar el inconsciente del alma popular Christian Blachas, de la CBS, afirma: Las monarquías europeas venden Stéphane Bern, de Le Figaro, explica la milenaria supervivencia de las monarquías europeas afirmando: Los reyes sólo caen cuando no escuchan al pueblo y sus aspiraciones. En Bélgica, el Rey es el único cimiento de la unidad nacional. ¿Qué hombre político internacional puede enorgullecerse de tener la popularidad del Rey de España? En el terreno de las comparaciones desde el Líbano, Dar al Hayat publica un análisis titulado Blair y su discípulo Zapatero A juicio de Dar al Hayat, Zapatero sigue los pasos del líder laborista inglés en el terreno de la gestión económica heredada (de Thatcher, en Inglaterra; de Aznar, en España) comentando que tanto Blair como Zapatero consiguen unos resultados muy modestos desde una óptica socialista Es Dar al Hayat quien entrecomilla. Por su parte, la edición europea del semanario Time publica una relación de las cien personalidades que, a su modo de ver, están forjando el Nuevo Mundo de mañana. Dato melancólico: Time no cita a ningún español, aunque sí incluye a cuatro alemanes, comenzando por el Papa y la fracasada Angela Merkel. Presentando el informe de Time, Financial Times Deutschland recuerda su informe propio, que situaba a Ana Patricia Botin como la empresaria más influyente de Europa. En Tel Aviv, Haaretz publica un reportaje muy estimulante, afirmando que Israel considera como prioritario intentar seducir a posibles turistas españoles. Desde los EE. UU. el semanario New York publica un largo y entusiasta reportaje sobre San Sebastián, un destino privilegiado en la nueva escena del turismo mundial.