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4 Opinión MARTES 2 5 2006 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) J. López Jaraba (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: José Luis Romero Adjunto al Consejero Delegado: Emilio Ybarra Aznar Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil DEMASIADOS MENSAJES, POCA ASISTENCIA AS fuerzas sindicales de todo el mundo celebraron ayer el Primero de Mayo, una convocatoria que en España no pasa por sus mejores momentos si nos atenemos a la cada vez más escasa afluencia de manifestantes. No estaría de más que las centrales meditaran sobre la baja cifra de asistentes que son capaces de concitar, sobre todo al seguir teniendo un papel referencial en cualquier negociación del ámbito laboral. Las razones de este desapego son variadas y probablemente tengan que ver con la necesidad de que los sindicatos renueven su estrategia, superen esquemas de funcionamiento que datan de hace un siglo y pasen a convertirse en grandes agencias de empleo. Pero en esa desconexión con el cuerpo social, incluida la mayor parte de la población activa (al menos eso indica el porcentaje de afiliados) también tiene que ver seguramente la macedonia de mensajes que intentan transmitir en esta efeméride de Mayo, la fecha más significativa de la acción sindical. El elegido este año fue Por la paz. Empleo estable en igualdad. No a la siniestralidad Resulta difícil saber qué reivindican, aunque ante tal abundancia de demandas quizás sea más sencillo descartar lo que no reclaman. L EL ÉXITO DE MADRID H OY, 2 de Mayo, se celebra la fiesta de la Comunidad de Madrid en conmemoración de un acontecimiento de máxima relevancia para la historia de España. Es una buena ocasión para reflexionar sobre el éxito social y económico, tanto a nivel municipal como regional, fiel reflejo de una Comunidad pujante, dinámica y que ocupa posiciones de primer nivel según todos los indicadores. Por el carácter emblemático de la capital y de la Comunidad Autónoma, el objetivo principal del PSOE en las municipales y autonómicas del año próximo es recuperar unas posiciones que se le resisten desde hace mucho tiempo. Hace meses que las más altas instancias del Gobierno están empeñadas en la operación de apuntalar a sus candidatos madrileños frente a Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz- Gallardón, dos pesos pesados del PP que cuentan con todas las bazas a su favor. Unas veces por las buenas y otras por las malas, ministros y altos cargos socialistas cumplen una labor de oposición ante el escaso eco que obtienen- -pese a su innegable esfuerzo- -tanto Rafael Simancas como Trinidad Jiménez. En cuanto al primero, hay coincidencia en que se trata de un político cuyo peso específico no parece habilitado para poner en aprietos a una presidenta cada día más segura y eficaz. Parecida desproporción se advierte entre la candidata municipal socialista y Ruiz- Gallardón, cuya alta valoración como líder nacional se pone de manifiesto en todas las encuestas. A un año vista, las apuestas se decantan a favor de los populares, aunque- -como es notorio- -la confianza puede deparar sorpresas. El éxito de Madrid es, en definitiva, consecuencia de una gestión orientada hacia los ciudadanos, que no pierde el tiempo en disputas estériles sobre identidades o hechos diferenciales y que no pretende competir con el Estado ni reniega de su españolidad profunda. Madrid ha crecido como capital no sólo política, sino también empresarial y financiera, rompiendo los viejos tópicos sobre cortesanos y burócratas. Cuenta con notables infraestructuras, en particular con un Metro que compite con los mejores del mundo. Ha presentado una candidatura brillante a la organización de los Juegos Olímpicos y tiene serias posibilidades de conseguirlos en el futuro. Empresas y entidades financieras internacionales encuentran el ambiente adecuado en una capital que se ha consolidado como ciudad de ferias en los sectores más diversos de la actividad económica. Más allá de problemas coyunturales, el aeropuerto de Barajas está ahora en situación de convertirse en centro de referencia para el tráfico aeronáutico mundial. En este contexto, Madrid se está mostrando capaz de absorber una inmigración creciente. Quedan problemas pendientes (la vivienda, sobre todo) pero los ciudadanos perciben la realidad de una Comunidad próspera, que ofrece oportunidades y presta servicios públicos a un nivel más que digno. Madrid es, además, fuente de solidaridad efectiva con el resto de España, porque no actúa con criterios particularistas, sino que se enorgullece de situarse a la cabeza de las comunidades autónomas en este terreno. La futura ley de Capitalidad permitirá en todo caso una mejor ordenación de los recursos locales. En el activo de Aguirre y Ruiz Gallardón cabe situar, en definitiva, un balance muy positivo que no debería enturbiar ciertas rivalidades internas que sólo benefician a sus adversarios. Dos mejor que uno tendría que ser la divisa del PP en Madrid, puesto que se trata de dos políticos complementarios, según la percepción de la inmensa mayoría. A su vez, los socialistas necesitan cuanto antes poner en práctica un serio propósito de enmienda, porque el camino actual conduce directamente a un nuevo fracaso. Las familias del PSM mantienen enfrentamientos enconados cuya máxima expresión se produjo con la investidura fallida de Simancas. Las cosas no han mejorado desde entonces. Por esta vía, el PSOE no podrá recuperar una baza decisiva de cara a las elecciones generales, lo mismo que ocurrirá previsiblemente en la Comunidad Valenciana, donde Francisco Camps cuenta con una sólida ventaja. Tal vez se deba todo ello a que los ciudadanos prefieren que los políticos se preocupen de resolver problemas reales y no de inventar conflictos artificiales. NERVIOS ENTRE LOS PARTIDARIOS DEL SÍ P MORALES SE DESTAPA E L mismo líder cocalero que, sin haber tomado aún posesiónde la Presidencia de Bolivia, visitó España y prometió a los empresarios que no tenían nada que temer con su acceso al poder, firmó ayer un decreto que pone bajo control de su Gobierno todos los hidrocarburos. Evo Morales se destapa definitivamente como lo que ya había demostrado ser: un líder nacionalista de extrema izquierda que reverdece en Iberoamérica los peores presagios para el progreso y la libertad de sus conciudadanos. Aun cuando su auge tuviera que ver, y mucho, con las profundas desigualdades sociales que afligen a Bolivia, lo que Morales ofrece es una receta tan caduca como sus antagónicas, el caciquismo o la dictadura militar. Y, en todo caso, otros países que se hallan en condiciones muy similares mantienen su compromiso con la democracia representativa y el respeto a la libertad económica. Morales no plantea un problema de legitimidad de origen, que es democrático, sino de ejercicio del poder que ha recibido, y todo lo que está haciendo lleva a la mayor preocupación. En primer lugar, para empresas españolas, como Repsol, que tiene en Bolivia concentrado un alto porcentaje de sus riesgos empresariales y cuya situación emplaza directamente al benevolente Gobierno socialista de Rodríguez Zapatero. En segundo lugar, es un motivo de alarma para toda la región, exacerbada por una cruzada populista. No es casualidad que la decisión nacionalizadora de Morales se haya producido al día siguiente de la cumbre que le reunió en La Habana con Fidel Castro y Hugo Chávez, y en la que el caudillo venezolano, casualmente, se comprometió a suministrar a Bolivia los recursos energéticos que necesita. Evidentemente, Chávez, Castro y Morales no hablaron en La Habana de cómo mejorar el nivel de vida de sus respectivos países (por lo general, calamitoso) sino de extender la revolución, es decir, de contaminar al resto del continente con esta trasnochada revolución indigenista y populista, que amparan con la coartada de hacer frente a EE. UU. ese reclamo que aún hipnotiza y recluta a una buena parte de la izquierda occidental para disculpar cualquier movimiento antidemocrático en Iberoamérica. El Gobierno español, que tan diligentemente lideró el cambio de la posición europea frente al régimen castrista- -con el resultado de que la represión ha aumentado en la isla- tiene ahora la ocasión de mantener ese liderazgo para rectificar y proponer a Bruselas medidas que lancen el claro mensaje de que la democracia y el respeto a la legalidad son las únicas condiciones admisibles para un buen entendimiento. ARECE que comienza a cundir el nerviosismo entre los partidarios del sí en el referéndum del nuevo Estatuto catalán, que previsiblemente se celebrará el próximo 18 de junio. Al menos eso denotan algunas declaraciones e iniciativas de los dirigentes del PSC y de CiU, principales fuerzas motrices de un texto sujeto a la aprobación de los ciudadanos de esa Comunidad. A la entente planteada por convergentes y socialistas de hacer una campaña coordinada a favor del sí se une ahora la ocurrencia de prolongar dos horas la votación o convocar el referéndum en día laborable para facilitar la participación ciudadana El pretexto es tan sonrojante que casi no es necesario rebatirlo, dada su simpleza sin matices. Y aunque ése fuera realmente el benéfico propósito, ¿por qué a nadie se le había ocurrido facilitar las cosas a los ciudadanos en anteriores votaciones? Es evidente que tanto el PSC como CiU temen un fracaso tanto en la participación como en el número de síes que terminen en las urnas. No se trata sólo de sacar adelante el texto, sino de garantizar una aseada cifra de participación, puessi no ocurre así quedará democráticamente certificado que se trata de un empeño de parte de la clase política local, alejado de las prioridades de la ciudadanía. Así lo revelan las encuestas y así puede que ocurra a mediados de junio. El miedo está más que justificado.