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ABC LUNES 1 5 2006 Madrid 41 Varias ciudades españolas han aspirado a acoger entre sus límites este Museo, la última, La Coruña. Sin embargo, sus hondas raíces madrileñas pueden más que el espacio, algo que pueden comprobar los numerosos visitantes que acuden a conocer sus colecciones o a participar en sus maratones, charlas y talleres científicos. Es el Museo Nacional de Ciencia y Tecnología Un jardín de infancia de ciencias TEXTO: MABEL AMADO MADRID. ¿Qué le preguntaría al astronauta Pedro Duque, al matemático Antonio Córdoba, a la bióloga Margarita Salas o al especialista en tsunamis Pedro Alfaro si estuvieran frente a usted? ¿Cree posible asistir a un maratón científico sin cansarse y, además, disfrutar? ¿Qué dudas le surgen a un niño de ocho años que charla con un sabio? ¿Le gustaría realizar una visita a un museo guiado por estudiantes voluntarios de Enseñanza Primaria y Secundaria? Todo esto y mucho más es posible en uno de los museos más interesantes pero, también, más desconocidos de Madrid: el Museo Nacional de Ciencia y Tecnología (Paseo de las Delicias, 61) Creado por Decreto Ley hace casi veinticinco años, su historia es tan compleja como desconocida. No en vano, hasta que abrió sus puertas en 1996, muchos fueron los especialistas implicados en reunir unos fondos que deberían ser testigos de la evolución de la ciencia y la tecnología. En la actualidad se aloja en un edificio histórico y de gran interés cultural, como la antigua Estación de ferrocarril Madrid- Delicias, fiel reflejo de la arquitectura del hierro realizada por Emile Cachéveliere. Más de 14.000 piezas en el almacén Esta institución es depositaria de colecciones tan importantes para el patrimonio histórico, científico y tecnológico como la Real Academia de Matemáticas de Felipe II, el Colegio Imperial o los Reales Estudios de San Isidro, creados por Carlos III. Aunque con problemas de falta de espacio y plantilla- -no en vano expone cerca de 380 objetos y sus almacenes guardan otras 14.000 piezas- -un recorrido por sus instalaciones ofrece una singular visión de la evolución y desarrollo de la ciencia y la tecnología desde el siglo II hasta nuestros días. Desde su primera exposición temporal- -ahora ya permanente- Abriendo las puertas a la Ciencia hasta su configuración actual, muchas son las piezas que se han ido recuperando, restaurando y exhibiendo. Así, el visitante podrá recorrer sus siete áreas temáticas- -Medir el universo, Medir nuestro entorno, Ciencias experimentales, Tecnología e industria, Cámaras fotográficas, Relojes y Medicina e higiene- -y descubrir verdaderas joyas de la ciencia. Desde uno de los primeros grabadores reproductores de la serie de Edison a la primera muñeca parlante, pasando por un aparato de rayos X portátil utilizado en la I Guerra Mundial, el baúl de instrumentos matemáticos que le regalaron a Carlos II para aprender a levantar fortificaciones e, incluso, astrolabios flamencos del ta- En los talleres del Museo los niños realizan experimentos sencillos y construyen instrumentos científicos ABC Ofrece una singular visión de la evolución y desarrollo de la ciencia y la tecnología desde el siglo II hasta hoy Además de interesantes colecciones, una de las prioridades del Museo es la divulgación del conocimiento científico ller del cartógrafo oficial de Carlos V. Sin olvidar las colecciones industriales, con maquinaria de todo tipo, entre la que destaca, expuesta, una rotativa de periódico de 1916, y, aún en los almacenes, una azucarera completa, una limusina del Rey Juan Carlos I, una antigua cama de ginecólogo... Pero además de las interesantes colecciones que reúne, una de las prioridades de este museo es la divulgación de la ciencia y la tecnología. Para ello, cuenta desde el año 2000 con la ayuda de la Fundación de Apoyo al Museo Nacional de Ciencia y Tecnología. Como reconoce la directora del Museo, Am- paro Sebastián, es importante implicar a los científicos en la propia divulgación de la ciencia, y, por otro lado, ofrecer a la sociedad la oportunidad de acceder a la ciencia Eso sí, en esta institución, aunque parezca imposible, la información se hace comprensible. Si no que se lo pregunten a los numerosos asistentes a sus ya clásicos maratones científicos, jornadas de divulgación dirigidas a cualquier persona interesada en conocer los últimos avances de la ciencia y la tecnología. Charlando con nuestros sabios Y si los maratones reúnen a numerosos universitarios y profesores, hay otra actividad que concita el entusiasmo de los más pequeños. Charlando con nuestros sabios y Talleres del Museo son actividades- -también gratuitas- -que se realizan los sábados por la mañana y están dirigidas a niños de 8 a 14 años. En ellas, los participantes entran en contacto con científicos y expertos en charlas informales y sesiones prácticas, en las que pueden realizar experimentos sencillos o manejar y construir instrumentos científicos de todo tipo, con materiales y herramientas de uso común. La colaboración con otras instituciones educativas tiene su espacio en Chicos y grandes en el MNCT una actividad en la que alumnos y profesores se acercan al Museo a contar los experimentos y experiencias científicas que desarrollan en el aula. Y también en las Visitas muy animadas en las que los escolares de Primaria, ESO y Bachillerato- -formados por el propio museo- -se convierten en jóvenes guías los sábados y domingos. Además de estas actividades, el Museo realiza otros proyectos fuera de su espacio, no en vano, y como reconoce su directora, somos el museo que más sale, con conexiones permanentes con el mundo académico, realizando inventarios de patrimonio científico y tecnológico de otros museos, ayudando en el montaje de exposiciones en otras ciudades, con proyectos multimedia y en internet que se están proyectando en televisiones iberoamericanas... Pero los proyectos no paran y para el próximo curso escolar se pondrá en marcha El jardín de la ciencia con el que se pretende acerca a los niños de 3 a 6 años los principios científicos de una forma lúdica y amena. Habrá pequevisitas, pequecuentos y talleres con el objetivo futuro, en palabras de la directora del Museo, de crear un auténtico jardín de infancia de la ciencia