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38 Madrid LUNES 1 5 2006 ABC SE DICE SE COMENTA NI RASTRO DEL LINCE Justo antes de la adjudicación de las obras de la polémica M- 501 o carretera de los pantanos aparecieron una oportuna huella de lince. Después, ni rastro. Ni siquiera una huella más. Ocurrió lo mismo cuando el entonces presidente Gallardón estudiaba un proyecto similar. También entonces hubo polémica. Sin duda, unos restos de lince muy oportunos. MADRID AL DÍA PARQUÍMETROS Rafael Simancas calificaba ayer de extraordinario error político y moral de Gallardón la extensión de parquímetros. ¿Dirá lo mismo del alcalde de Alcobendas, el socialista José Caballero, que ha decidido poner parquímetros en La Moraleja? Los argumentos vecinales son los mismos en ambos casos. Cambia el escenario y el alcalde. TRABAJO IGNACIO RUIZ QUINTANO E LA OPINIÓN DEL LECTOR Pueden dirigir sus cartas a esta sección: Correo: C Juan Ignacio Luca de Tena, 7. 28027 Madrid Fax: 917 424 104. Correo electrónico: madrid abc. es Caos e imprevisión A pesar de las molestias que generan las obras puestas en marcha por el Ayuntamiento, las juzgo necesarias y asumo las incomodidades derivadas como un mal necesario Pero lo que no puedo aceptar es que el caos provocado por su abulia, dejadez o imprevisión me reserve cada día una aventura impredecible. La que relato a continuación es sólo una de entre muchas. Vivo en la calle General Ricardos, a pocos metros de la glorieta de Marqués de Vadillo, y trabajo en unas oficinas situadas al final de la Avenida de América. El día 21, aprovechando que era sábado, cuando la intensidad del trabajo es menor y la del tráfico también, salí a las 14,15 de la oficina con la intención de comer en mi casa. Exactamente dos horas después conseguí regresar a la oficina sin haberme apeado del coche, sin conseguir acceder a mi casa y sin comer. ¿Cómo EFE Colas en El Prado. El madrileño que desea disfrutar del Museo del Prado un puente tiene que soportar colas interminables, como las de ayer. ¿No podría agilizarse la entrada? Luis Ruiz lo logre? Como otros muchos madrileños, procuro evitar la M- 30 desde que es en obras, así que conduje por el centro hasta Pirámides, para acceder a Marqués de Vadillo por la raqueta que sirve de enlace. Sorpresa. El paso estaba cortado y, como en todo el recorrido previo no había avi- so alguno del corte ni indicación de itinerario alternativo, el atasco era monumental- -habría que decir gallardoniano Me vi forzado a salir a la M- 30 bordeando el estadio Vicente Calderón y, cuando quise darme cuenta, había llegado al Palacio de la Moncloa, donde por fin pude cambiar de sentido. Se me ocurrió que tal vez podría llegar a mi casa invirtiendo el recorrido por la M- 30, pero en el nudo cercano a la antigua Estación Norte me vi obligado a desviarme hacia la carretera de Extremadura, así que tuve que continuar hasta Batán, donde de nuevo intenté recuperar la dirección correcta. Para entonces- -excuso decir que, como no era el único conductor en la misma o similar situación, todo este sinuoso recorrido era un solo atasco- -ya había consumido todo el tiempo del que disponía, así que desistí de llegar a mi casa. Gracias, señor Alcalde, pero yo no necesito hacer régimen, y, por cierto, ¿en qué ventanilla municipal puedo reclamar el gasto adicional de gasolina? Un mérito sí debo reconocerle, y encomiarle, al señor Alcalde. Ha conseguido que los madrileños alcancemos tal grado de resignación que ya apenas se oye pitar Ester Sánchez Paniagua DIMES Y DIRETES UNA RETIRADA A TIEMPO S Ante la escalada del precio del i alguien nos comprara Essuelo, cabe pensar que si se facilipaña por lo que pedimos, ta su recalificación habrá mutendríamos para adquirir cho y bajarán los precios, lo que Estados Unidos por lo que piden; parece obvio, pero no lo es tanto. alguien hizo ese cálculo para JaA esta óptica corresponde la expón, poco antes de la crisis inmotraordinariamente liberalizadobiliaria de la que aún no ha saliRICARDO ra ley del suelo de la Comunidad do y en este momento la cosa poAROCA de Madrid aprobada no hace aún dría muy bien ser cierta para Escinco años que no ha tenido el paña. efecto pretendido, sino que por No es un problema de leyes, siel contrario ha coincidido con las mejono de fe colectiva en el creciente valor de res alzas del precio del suelo de la histola propiedad inmobiliaria que desde haria reciente. ce años se ha demostrado como una inSi la realidad no coincide con la teoría versión rentable, no por su rendimiencaben dos caminos: a) fijarse un poco to, sino por su revalorización, a caballo más y documentarse, que hay mucho esde los tipos bajos de interés, los creciencrito b) aumentar la dosis de medicina tes plazos de las hipotecas, las ventajas aunque el enfermo, que no está ya para fiscales para la compra de pisos y sobre muchos trotes, reviente; en esa última todo la fe; basta la fe de muchos en que onda un nuevo proyecto de ley del suelo algo va a subir de precio para que suba, de la Comunidad de Madrid, anda en trásobre todo si se trata de un bien limitado mites, (últimamente más bien en el limcomo el suelo. bo) con pocos apoyos y numerosos rechazos (entre ellos el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid que pude consultarse en www. coam. org) Lo que la Comunidad de Madrid precisa en este momento no es una nueva ley del suelo, sino un plan territorial que asegure un desarrollo armónico de la región, (y que debería en buena lógica desbordar el territorio de la Comunidad) y como el resto del país un sistema de financiación de los Ayuntamientos que no los obligue a tirar del carro de las recalificaciones para cuadrar sus cuentas vía licencias de obra y convenios urbanísticos Por si hubiera pocos argumentos para no continuar con la tramitación, está en marcha un Proyecto de Ley del Suelo estatal, de rango superior; todos (o casi todos) respiraríamos mejor si con el argumento de que conviene esperar a ver qué pasa con la ley estatal se produce una retirada formal y definitiva del Proyecto de Ley del Suelo de la Comunidad; sería una excelente muestra del sentido común de la Presidenta. Decano del Colegio de Arquitectos n el Evangelio según San Juan, Cristo dice: Dios ha trabajado y sigue trabajando todavía El diablo, en cambio, cuando nada tiene que hacer, con el rabo espanta moscas. Es la paz. Por la paz cantarán este año, al desfilar, los obreros de Madrid. Lo mismo que las misses, esas criaturas, según un poeta lúbrico, de vulvas oferentes entre balanos embravecidos. Las misses desfilan y, si alguien les preguntan por qué lo hacen, contestan: Por la paz en el mundo Bueno, pues los obreros de Madrid también desfilan este año por la paz en el mundo, es decir, y por ejemplo, contra Chernóbil y el sistema que lo hizo posible, aprovechando el aniversario de aquella broma de progreso que nos salió, como poco, por doscientos mil muertos. Otro ejemplo: contra el pirado timonel persa Mahmud Ahmadinejad, pueden gritar ¡Paz, sí; nucleares, no! ¿Para qué está, si no, el ocio de los obreros con conciencia de clase? El trabajo de estos obreros que parecen misses, con sus diez minutos de descanso que se llaman el cigarro debe de ser un trabajo sin sudor, redimido del castigo del Génesis. Exhilaratio voluntatis llama San Agustín al trabajo de Adán antes de la caída, aunque tampoco es cosa ahora de ponerse a enredar con unos conceptos que van a ser explicados hoy en la tribuna por los funcionariales Méndez y Fidalgo, cabezas visibles de los pescadores de caña. (A Fidalgo, hace unos años, le partieron una en la cabeza. A Ortega lo llamaba la atención que, allá por 1938, Jules Romains, aguerrido escritor del Front Populaire tuviera que publicar un artículo dando salida a su irritación contra los obreros porque estos, reducida al extremo la jornada de trabajo y dueños de largas horas ociosas, no habían sabido ocuparlas en otra forma que en la más desgarbada de las cacerías: la pesca con caña, faena predilecta del buen burgués francés. Menuda película para Aranoa y los Bardem, que ya habrán cogido número para la manifestación: la tragedia de un Romains irritado como sólo un francés sabe irritarse porque se está haciendo una grave revolución sin más resultado que aumentar el número de los pescadores de caña, que, traducido al progresismo español, estaríamos hablando de los veraneantes en Oropesa del Mar.