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76 DOMINGO 30 4 2006 ABC Gente El amor no es nada Una monumental nueva biografía de Ava Gardner, la mujer que cautivó al mundo a través de Hollywood, documenta una turbulenta y sensual leyenda, de cenicienta a estrella, parcialmente vivida en España TEXTO: PEDRO RODRÍGUEZ, CORRESPONSAL FOTO: ABC Richards, hospitalizado tras una caída. El guitarrista de los Rolling Stones sufrió una conmoción cerebral leve mientras estaba de vacaciones en Fiji esta semana. El rockero, de 62 años, se golpeó la cabeza al resbalar cuando trataba de trepar a una palmera junto a Ron Wood, y fue ingresado en un hospital. acias a una foto de su irresistible belleza en el escaparate de un fotógrafo en la Quinta Avenida de Nueva York, Ava Gardner (1922- 1990) consiguió llamar la atención de la Metro Goldwyn Mayer, sucursal de la fábrica de sueños siempre interesada en añadir nuevas estrellas a su controlado firmamento. Una plataforma desde donde esta actriz reluctante, pero siempre dispuesta para los placeres de Venus y de Baco, terminaría por conquistar, o embrujar, al resto del mundo. Con una monumental nueva biografía, subtitulada irónicamente El amor no es nada (St. Martin s Press, 551 páginas) el historiador de Hollywood Lee Server intenta recontar la leyenda y la carrera de esta cenicienta de Carolina del Norte, que estudiaba para ser secretaria, pero que terminaría protagonizando clásicos como Mogambo o La condesa descalza Un formidable regalo para el cotilleo periodístico muchos años antes de Angelina Jolie. Una sex symbol de sex symbols de la que Ernest Hemingway se guardó una de sus piedras del riñón a modo de reliquia sagrada. La mujer que fue realmente tan guapa y tan desinhibida como decía su leyenda, en parte forjada en España a través de rodajes, amoríos y una temporal estancia. Y es que en 1955 la actriz invirtió un total de 75.000 dólares de entonces en adquirir y mejorar una casa en Madrid. Propiedad situada en la zona residencial de La Moraleja, en- Gr tonces a unos dieciocho minutos del centro de la ciudad o nueve si Ava conducía Disfrutaba allí de la que se suponía era la piscina privada más grande de aquella época en la autárquica España por donde esta salvaje diosa, empeñada en romper toda clase de reglas en todo momento, supo mover su cuerpo con felina violencia Lo que nunca quise El libro demuestra que tanto los muchos romances más o menos efímeros de Ava Gardner (como el excéntrico multimillonario Howard Hughes, toreros, actores, extras y quizá unas cuantas mujeres) como sus tres matrimonios (con el niño prodigio de Hollywood Mickey Rooney; Artie Shaw, el imperioso músico de la era de las Big Bands y el icónico Frank Sinatra) fueron apasionados, violentos y posiblemente fuera de su control. Hollywood- -solía decir- -me dio todo lo que nunca quise Tranquila pero sola en su etapa final londinense, Ava solía repasar cartas de amor y escuchar canciones de Sinatra, la otra mitad del romance del siglo que estuvo a punto de suicidarse por ella. Hasta que llegase el final de lo que un entusiasmado bisnieto de Charles Darwin no dudó en definir como el ejemplar más perfecto de la especie humana, al menos por fuera. O lo que Lee Server en su mitómano libro insiste en calificar como un ángel carnal y peligroso en el paisaje claroscuro del filme noir Ava Gardner, la mujer que fue realmente tan guapa y desinhibida como decía su leyenda