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30 4 06 SIETE DE SIETE (Viene de la página anterior) pre quise escribir un thriller, es decir, un policial sangriento con asesinos en serie y crímenes monstruosos. Y encontré los elementos necesarios en la historia de mi país: una zona de guerra, una celebración de la muerte como la Semana Santa, una ciudad poblada de fantasmas La novela, de prosa brillantísima, cargada de ironía y a la vez ternura, aúna lo mejor de las tradiciones hispanas y latinoamericanas, que al fin son la misma. El joven autor dice que no se siente miembro de una nueva generación: Siempre quise escribir una novela sobre lo que ocurre cuando la muerte se convierte en la única forma de vida Su rechazo generacional, respetable, contradice el buen olfato del periodista y escritor José María Plaza, que en el número conmemorativo de la revista Leer lo destacó entre un descollante plantel de nuevos nombres. Opiniones aparte, Roncagliolo tiene en su novela talla y peso de gran autor. Copperfield ha resultado ser un patán delante del cual despluman a sus secretarias s cierto que perdí la inocencia hace tiempo, justo cuando comprobé que a los jerséis de cachemir también les salían bolas. Pero todavía creía en los caballeros (aunque las prefieran rubias) Creía que David Copperfield era uno. El mago, no el personaje de Dickens. Pero nada por aquí, nada por allí. Un patán. Un cerdo. Y no consta que sea diabético y le hayan trasplantado células porcinas. Que hay que ver lo de moda que se han puesto los cerdos vivos (quizá de ahí el éxito de Pigtopía la novela de Niñocerdo) Resulta que el ilusionista acabó su espectáculo en Palm Beach y caminaba hacia su autobús con dos asistentes femeninas. De pronto aparece un coche con cuatro colgados, dos se bajan armados con pistolas y amenazan a Copperfield y a las chicas. La bolsa o la vida. Una les suelta 400 dólares, y la otra un bolso con 200 euros, 100 dólares, el pasaporte, un billete de avión y el móvil. Copperfield aseguró que no llevaba nada y ante la insistencia de los maleantes les mostró los bolsillos vacíos. Al parecer, él mismo se había sustraído previamente el pasaporte, la cartera y el móvil. Ha quedado como un verdadero asno dejando que desplumen a las mujeres mientras él se escondía sus pertenencias. Lástima de manos, con el juego que deben de dar a una dama. Puede ser un truco publicitario, pero debe de ser verdad porque si no se habría inventado algo más caballeroso. No sé, quizá no homenajea sólo a Dickens sino también a Mark Twain. Ya saben, cuando decía aquello de nunca permito que mi formación interfiera con mi educación Claro, que no eran mujeres sino asistentes y llevarían en el A ESTE LADO DE LA ORILLA IDIOMÁTICA De esta parte de la orilla idiomática, destaca la sorprendente novela de José María Mijangos Braille para Sordos aparecida en la editorial MR Astarté. Quizá una de las novelas más novedosas, divertidas y sarcásticas de los últimos tiempos. El autor narra la vida y miseria de dos vidas paralelas: la de un filólogo- escritor frustrado que malvive trabajando en las peores librerías y gana premios de literatura copiando a otros, y la de otro escritor, Edelmiro Esteban, que se ve obligado a someterse a la tiranía de su editor para malvivir escribiendo noveluchas policíacas. Como la vida misma. El primero es quien se topa con el segundo, bajo el seudónimo de Edel Stephen, y muerto de admiración empieza a narrar su vida. Un diálogo entre dos generaciones: la actual y la de la posguerra. El libro realiza un retrato costumbrista de la España de los cincuenta, con sus tugurios, sus personajes de la noche, sus pícaros, sus bares, sus censuras, etc. Y es que, se pongan como se pongan algunos, y volviendo a Cernuda: La primera palabra que pronunciaron tus labios era española, y española será la última que de ellos salga, determinadas precisa y fatalmente por esas dos palabras primera y postrera Eso conforma nuestro mundo, ancho y de muchas orillas, y la grandeza secular de nuestra literatura. Quien lo leyó lo sabe. Sobre asistentes y errores vulgares Pasarela ROSA BELMONTE E Mariah Carey necesita asistentes hasta para beber EPA sueldo el robo. Las asistentes de los famosos están para aguantar a quien les paga (aunque no a quien les pega a lo Naomi Campbell, manilarga de otra especie) Que se lo digan a la personal assistant de Mariah Carey. Se publicó hace tiempo que Maraya contaba con una propia para sujetarle la falda y que ésta no arrastrara por el suelo. Supongo que eso será para cuando se vista de Maria Antonieta, porque con las minifaldas que suele lucir (bueno, lo que luce son las patorras) es científicamente imposible que algún trozo de tela alcance el suelo. Tampoco cabe la posibilidad de que esas cuasi fajas se le escurran por las caderas De pronto aparece un coche con cuatro colgados, dos se bajan armados con pistolas y amenazan a Copperfield y a las chicas. Copperfield les mostró los bolsillos vacíos