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16- 17 D 7 LOS DOMINGOS DE cuando los políticos no se crucen, un temor que ha considerado fundado algún consejero de la aérea. ¿LA ESPERADA FUSIÓN? La Sepi tiene un 5,6 por ciento de Iberia y hasta ahora todo parecía indicar que venderían si se daban las condiciones de mercado. No sólo en el consejo se lo piensan, sino que los sindicatos se han quejado del excesivo poder que asumirá Conte si implanta un modelo Alierta a la americana, con presidente ejecutivo y sin consejero. Se evitan tensiones. Los códigos británicos, más en boga en Europa, optan por la figura del presidente y el consejero delegado. Tampoco está firmado el convenido de los pilotos. Las negociaciones se aparcaron en octubre. El petróleo- -que ha cuadruplicado su precio en cuatro años- -no ayuda ni a sus costes, ni a los de sus competidoras ni a la acción, que es una de las peores del Ibex, en negativo desde enero. Por eso la esperanza de que British Airways acabe fusionándose mediante una operación de canje con Iberia late en la bolsa de vez en vez. La británica y American Airlines tienen un 9,9 por ciento de Iberia. Esta operación se estudió y no se materializó en su día Conte no ha sufrido ataques por parte del Gobierno como otros presidentes de privatizadas, quizá porque ahí estaba Mullor, el sindicalista reconvertido en consejero delegado, ideológicamente a la izquierda de todos los que se sientan en ese órgano. Su amistad con Magdalena Álvarez ha disparado los rumores de que Mullor podría tener cargo en la administración. En la Sepi no se lo creen. Caja Madrid tiene un 10 por ciento de Iberia, y por eso Miguel Blesa es consejero. El banco de Francisco González posee un 7 por ciento y también están presentes Logista, Corporación Alba y el Corte Inglés. También se sientan en el consejo el ex secretario de Estado de Comercio con el PP, José Manuel Fernández Norniella, y José Pedro Pérez Llorca, así como José Terceiro Lomba. Mullor, afiliado al PCE a finales de los 60, amigo del Carrillo con peluca, colaborador del Mundo Obrero lector de Maquiavelo y Klausewitz, tiene pinta de piloto con su cazadora de cuero, sus casi dos metros de altura y su dureza negociadora... Hay quien le imagina en su casa de Almería viendo cómo el viento peina las palmeras mientras Conte coge por fin los mandos de una Iberia que, para crecer, debe abandonar los últimos resquicios de aquel ministerio que fue antes de ser privatizada y evitar cualquier tentación de los políticos. Para el poeta Luis Cernuda, nuestra lengua es nuestro mundo ancho y sin fronteras La patria del idioma N Cultura M. FRANCISCO REINA o vendría mal recordar, ahora que los debates de identidades nacionales están candentes, aquel maravilloso poema de Luis Cernuda, La Lengua de su libro Ocnos tras pasar del exilio de Londres, doblemente exilio por patria e idioma, al mexicano y el reencuentro con su lengua: La lengua que hablaron nuestras gentes antes de nacer nosotros de ellos, esa de que nos servimos para conocer el mundo y tomar posesión de las cosas por medio de sus nombres, importante como es en la vida de todo ser humano, aún lo es más en la del poeta. Porque la lengua del poeta no sólo es materia de su trabajo, sino condición misma de su existencia De esta manera, con orgullo a pesar de su ostracismo, Cernuda equipara la patria a la lengua española, ensanchando los márgenes reduccionistas de cualquier nacionalismo, siempre reaccionario y disgregador, por amor a las letras. En fechas tan librescas merece la pena ojear los últimos estudios sobre los índices de lectura. El 38 por ciento de los universitarios declaran que no leen nunca. No obstante, el 57 por ciento de los españoles adultos leen habitualmente un 20 por ciento más que en 1985. Parece ser que, a pesar de los datos negativos entre los universitarios, los escolares más pequeños se inician antes. ¡Benditos los Harry Potter Las Crónicas de Narnia y todos los peldaños que sirvan para que los niños de hoy sean los hombres y mujeres que lean mañana! Como decía San Agus- tín: Todo sirve, hasta el pecado Pero volviendo a la patria del idioma, que sintió por pérdida del mismo el inconmensurable Cernuda, a día de hoy las letras españolas gozan de buena salud, afortunadamente, a pesar de las galernas políticas. En gran parte, como de costumbre, gracias a los reconocimientos ajenos, como el premio Nobel de Literatura Derek Walkott en la edición de este año de Cosmopoética en Córdoba, que apela a los clásicos como fuente de modernidad, y asegura: La historia nos enseña que la renovación de las lenguas nos viene de las fronteras del Imperio Deberían aplicárselo ciertos jóvenes poetas que han participado en dicho encuentro, transgresores de manual, más inaccesibles por haber ganado algún premiecito que el propio Nobel. Quien tenga oídos que oiga. Otra de las grandes aportaciones son los escritores latinoamericanos, compatriotas de idioma, como supo Cernuda. No en vano, aunque muchos lo obvien o no lo sepan, el 23 de abril también se conmemora la muerte del Inca Garcilaso, inca y español de cultura y artes. Sergio Pitol, reciente premio Cervantes, dice que El Quijote es un verdadero festejo de inteligencia y audacia Esa misma audacia cervantina muestra Santiago Roncagliolo, premio Alfaguara, en su novela Abril Rojo de la que él mismo dice: Siem (Pasa a la página siguiente) Ya lo dijo Cernuda: La lengua del poeta no sólo es materia de su trabajo, sino condición misma de su existencia De esta forma, equipara la patria a la lengua española