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30 4 06 CLAVES DE ACTUALIDAD Lenguas La España de Babel, única en Europa Ningún país concede un trato tan generoso como el nuestro a las lenguas minoritarias. Y ningún estado de la UE permite la imposición de un idioma regional, como la que se recoge en el Estatuto de Cataluña Por BLANCA TORQUEMADA ficado por Francia ni Italia. España se inclinó por la versión más exigente de la Carta, por un férreo blindaje de los derechos de los hablantes de las lenguas cooficiales (en la enseñanza, en la Justicia y en el ámbito administrativo) desde una posición considerada como modélica por el Consejo de Europa, que en septiembre de 2005 felicitó a nuestro país como uno de los más comprometidos en la materia Los derechos lingüísticos son derechos fundamentales y las lenguas minoritarias necesitan protección para no desaparecer, pero una inversión de términos que llegue a vulnerar las libertades de los hablantes de los idiomas mayoritarios es un fenómeno inédito que sólo se está esbozando en España. Francia, sin derecho reconocido e la cooficialidad del catalán reconocida por la Constitución de 1978 a su imposición va un amplio trecho no suficientemente acotado por la Carta Magna y desbordado ahora por el nuevo Estatuto de Cataluña, que en materia lingüística ha quedado como una patena para los intereses del nacionalismo excluyente. El artículo 143, ya insidiosamente titulado Lengua propia (como si el castellano no fuera también propio de Cataluña) ha pasado la criba del Congreso en su chirriante literalidad D de partida: Corresponde a la Generalidad la competencia exclusiva en materia de lengua propia, que incluye, en todo caso, la determinación del alcance, de los usos y de los efectos jurídicos de la doble oficialidad y de la lengua propia, así como la normalización lingüística del catalán El Consejo de Europa aprobó en 1992 la Carta Europea de las Lenguas Regionales o Minoritarias, firmada por España ese mismo año. Se trata de un texto legal que ha suscitado numerosos recelos de otros países comunitarios y que, de hecho, no ha sido aún rati- Estudiantes asturianos organizan una lúdica manifestación para exigir la enseñanza en su lengua regional Francia hace valer el legado jacobino a ultranza, centralista en materia lingüística, a pesar de que es una nación diversa, como la nuestra, en la que la lengua mayoritaria no es la única: hay zonas que suman entre 10 y 15 millones de habitantes en las que se habla el bretón, el occitano, el vasco, el catalán, el corso, el alsaciano o el picardo. Según recoge un estudio de la Universidad canadiense de Laval, el pretendido aperturismo lingüístico en el país vecino ha sido aplacado por el Consejo de Estado, que se ha remitido al lacónico enunciado del artículo 3 de la Constitución La lengua de la República es el francés para aniquilar cualquier intento de consolidar las lenguas regionales. No es gratuito que Jordi Pujol considerara como uno de sus principales objetivos políticos lograr que en España no ocurra lo sucedido en Francia con el catalán En la enseñanza la cuestión viene determinada y delimitada por la circular 95- 086, de abril de 1995. Esa regulación sólo admite una enseñanza bilingüe cuando la demanda de los padres esté contrastada y reconocida. Si no, sólo cabe la posibilidad de una a tres horas semanales extraescolares de la lengua regional o en la lengua regional De hecho, en este curso, en toda Francia sólo 41.487 alumnos reciben una enseñanza bilingüe: un 0,35 por ciento del total (doce millones) y un 0,74 por ciento de los que potencialmente tienen derecho a ello por vivir en regiones con dos lenguas (5.625.000) Hoy en Francia las lenguas regionales continúan siendo una cuestión reservada al ámbito privado. En los Tribunales siguen vigentes los principios de la vetusta Ordenanza de Villers- Cotteret de 1539, por la que se impuso el francés como lengua judicial. Sólo se da una cierta tolerancia cuando a veces se consiente su uso ¡sin traductor! en el caso concreto de que