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30 4 06 CLAVES DE ACTUALIDAD Otro gallego Nueve siglos de fala extremeña No es gallego, pero se le asemeja. Repoblados en la Reconquista, San Martín de Trevejo, Eljas y Valverde del Fresno, en el noroeste cacereño, son un insólito ejemplo del vigor de la tradición oral TEXTO: ALFONSO ARMADA FOTOS: JAIME GARCÍA ala galego en Extremadura? La propuesta del Bloque Nacionalista Galego de alentar el uso de la lengua de Rosalía de Castro fuera de los lindes territoriales de la comunidad, incluso también en tres localidades de Cáceres despertó la ira del presidente extremeño, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, martillo de nacionalistas, que pidió a su correligionario socialista al frente de la Xunta que hiciera caso omiso de los torpes cantos de sirena de estos apren- F dices de brujo Las furias volvieron a su cauce, pero el rifirrafe hizo que se volviera a hablar del insólito fenómeno de la fala la lengua que desde hace nueve siglos se habla sólo en San Martín de Trevejo, Eljas y Valverde del Fresno, tres pueblos de la comarca de la Sierra de Gata, Tres variantes tiene a fala en los únicos tres pueblos en que se habla: mañegu (en Sa Martín de Trevellu) lagarteiru (en Ellas) y valverdeiru (en Valverdi du Fresnu) al noroeste de Cáceres, tierra bien regada, de clima amable, con huertos, robles, pinos y olivos. La lengua es románica, de matriz gallego- portuguesa, con reminiscencias asturleonesas, aroma de castellano antiguo e incluso del ladino que los sefardíes se llevaron consigo. A fala se habla desde la friolera de nueve siglos, tras la Reconquista. Fernando II y Alfonso IX trajeron un habla, una orden militar con bienes y poderes hasta la desamortización, unos repobladores, cultivos y vivencias que perduran, como la lengua, aunque ir de aquí a Mérida o Cáceres supusiera la misma distancia que venir de allí a aquí y eso del aislamiento de este valle nos haga sonreír, al menos a mí que he tenido la suerte de pisar con cariño y entrega a Extremadura entera escribe Domingo Frades, presidente de la asociación Fala i Cultura, miembro correspondiente de la Real Academia Galega, autor de un precioso Callejeiru mañegu (de la villa de San Martín) y de Vamus a falal. Notas pâ coñocel y platical en nosa fala que va por su segunda edición, y concejal independiente de simpatías socialistas que hace once años ayudó a rotular en bilingüe (castellano y fala) todo el nomeclátor urbano de San Martín. Comenzó la repoblación de las tierras de la Transierra, hoy frontera de Portugal y noroeste extremeño, en los siglos XI y XII con familias enteras de Galicia, Asturias y León, que milagrosamente han conservado el habla un idioma de expresión tan sólo oral hasta bien entrado el siglo XX, cuando se publicaron revistas como A Furniga que editaban Frades y otros compañeros universitarios en la Salamanca de 1948, A Chocolateira y Anduriña (golondrina) Variedad y unidad De los casi 6.000 vecinos que suman los tres pueblos alineados como para jugar a tres en raya en la sierra gatuna, el 90 por ciento falan a fala si bien con variantes locales: en Sa Marti de Trevellu es más puro y se llama mañegu, en As Ellas se llama lagarteiru y es más arcaico, y en Valverdi du Fresnu, el valverdeiro, pese a hallarse junto a la frontera, es el más castellanizado: por ser aduana eran muchos los guardias y policías que al venir de fuera hablaban sólo castellano. Pero no varía la unidad sustancial del idioma apunta Frades. Salen al umbral lumbral de su casa de piedra las tres juntas, tres generaciones de falantes la güela Carmen Domínguez, de 80 años; la hija mayor, Teresa, de 52, y la nieta, María, de 5. Se asombran de que el interlocutor entienda su fala y se hacen aún más hospitalarias al saber que es y habla gallego. María dice que con sus amigas Domingo Frades, en la boiga (bodega) de Casa Antolina, San Martín de Trevejo