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2- 3 D 7 LOS DOMINGOS DE Félix Ordóñez gobernante si éste no abandona sus escarceos con la nuclear. Y es que Garrido se ha dado cuenta- -confies- -de que el Ejecutivo, a tenor de los Presupuestos Generales, incumple su compromiso de avanzar hacia la modernización ecológica Porque en esto, como sucede con la energía, las opiniones también se transforman. Este mismo mes, Patrik Moore, uno de los fundadores de Greenpeace, se despachaba en The Washington Post con una filípica, disparo certero en la línea de flotación del credo ecologista, acerca de las bondades atómicas. La energía nuclear- -escribe- -debería ser exactamente el recurso energético que puede salvar nuestro planeta de otro posible desastre: el catastrófico cambio climático, y hacerlo de forma económica, eficiente y segura A lo que desde el movimiento ecologista más importante de todos los tiempos se han apresurado a contestar que Moore sólo es un mercenario de las empresas sucias para las que trabaja desde que dejó Greenpeace en 1984. Hay mucho dinero en juego puntualiza la organización. Aún antes fue Mijail Gorbachov, presidente de Green Cross (Cruz Verde Internacional) quien durante una sesión del Fórum Barcelona 2004 sobre Energía y desarrollo sostenible declaró que fui testigo del accidente de Chernóbil- -era entonces el presidente de la URSS- pero a pesar de su peligro, no apoyo las posturas contrarias a la energía nuclear. El cierre de plantas provocaría el caos. ¿Cómo vivirían Japón o Francia sin energía nuclear? Es verdad que al nobel de la Paz le faltó tiempo para exigir que las centrales estén bien defendidas y sean seguras y lamentar la pasividad en la búsqueda de financiación para desarrollar energías alternativas que sí se logra para la guerra. Hoy, Alberto Fraguas, director de Green Cross España, insiste a D 7 en que ni la energía nuclear es la solución para el cambio climático ni el modelo energético actual es sostenible; la solución está en la descentralización de las fuentes energéticas y su diversificación. No es utópico buscar un nuevo modelo, sino pensar que podemos seguir con el mismo sistema Esa búsqueda está hoy sobre una mesa atómica alrededor de la cual el Gobierno convocó a representantes de la Administración, partidos, municipios, industria, ecologistas y consumidores, y que desde el pasado mes de noviembre debate, mes a mes, nuestro porvenir nuclear. En ella, el presidente Zapatero tiene puestas grandes esperanzas. Contribuirá- -ha dicho- -a que tengamos un horizonte de seguridad, de defensa medioambiental, de garantía energética, y una nueva política Conclusiones que da por hechas y quiere llevar en mayo al próximo debate sobre el estado de la nación. La energía nuclear en cifras En el mundo. 443 reactores nucleares en operación comercial que generan el 30 por ciento de la electricidad. España ocupa el puesto 17 en producción de energía eléctrica nuclear, detrás de Suecia y por delante de China. En Europa. 148 reactores nucleares que producen un tercio de la electricidad que demanda la UE. En España. 7 centrales nucleares, todas en la península, de las que 2 (Almaraz y Ascó) tienen 2 reactores cada una. Suman 9 reactores (8 tras el cierre hoy de Zorita) con una potencia total de 7.892,37 MWe. Vandellós I está en proceso de desmantelamiento. 57.539 GWh fue la producción de energía eléctrica nuclear en España en 2005, un 20 por ciento del total del sistema eléctrico. guras, no contaminan porque los residuos están controlados y su volumen es muy pequeño (1.300 toneladas frente a las 200.000 toneladas de los residuos tóxicos y peligrosos que se producen en España) ayudan a frenar las emisiones de CO 2 (evitando al año la emisión de 50 millones de toneladas) y son la fuente de producción de energía eléctrica más barata que hay en estos momentos, hasta el punto de financiar el desarrollo de las renovables, ayudando a que nuestra balanza de pagos no sea peor de lo que es. Teniendo en cuenta los retos energéticos que tiene la sociedad, sería irresponsable prescindir de la energía nuclear. El mismo comisario europeo Joaquín Almunia, que era contrario a lo nuclear, dice ahora que sería suicida cerrar las centrales Ganar tiempo Por todo ello, desde esta postura, se espera que el Gobierno sea responsable y Rodríguez Zapatero diga como conclusión que es necesario valorar distintas alternativas O, como decían los conocedores del ministerio de Montilla, deje pasar el trance entre diálogo y talante, pero sin tomar ninguna decisión. Algo a lo que de ninguna manera están dispuestos en el frente ecologista. Carlos Bravo, responsable de Energía de Greenpeace, y también convidado a la mesa, ha manifestado a D 7 que el plan de cierre de las nucleares no puede convertirse en mesa de diálogo, porque el único futuro de estas centrales es cerrarlas y que se cumpla el compromiso electoral del presidente del Gobierno. Según los datos oficiales, España es muy ineficiente en el consumo de energía. Nuestra dependencia del exterior es ya de un 78 por ciento y de un cien por cien en el caso del combustible nuclear (España no produce uranio) y frente a ello, el potencial energético de las tecnologías renovables es inmenso, ya que nuestro país podría cubrir diez veces toda la demanda de energía primaria prevista para 2050 y unas 56 veces la demanda de electricidad, según un estudio del Instituto de Investigaciones Tecnológicas. Por eso, apostar por mantener la participación de la energía nuclear, que es peligrosa y cara (sólo la gestión de residuos costará a los españoles 13.000 millones de euros) en el sistema eléctrico, sería ir en la dirección equivocada Al final avisa: No volveremos a ninguna otra mesa de diálogo si no es para hablar de cierres Y mientras llega el debate sobre el estado de la nación, en el que Zapatero dé las claves, Montilla va adelantando pistas: El PSOE y el Gobierno- -ha dicho- -tendrán posiciones muy realistas, constructivas y responsables, que seguramente tienen poco que ver con los brindis al sol que pueden hacer otros que no van a gobernar Zapatero, libre de decisiones Sin embargo, en la cartera de Industria lo habían visto de otro modo. La mesa- -explicó a D 7 antes de las sesiones un técnico de ese ministerio- -se convoca para que no digan que no se hace nada, pero es una falacia porque no hay ninguna decisión que tomar en esta legislatura, sin autorizaciones de nuevas centrales solicitadas y sin permisos que renovar. El horizonte es a 40 años vista, justo cuando los más optimistas prevén tener a punto la fusión nuclear que se investiga en el ITER- -fuente inagotable y sin residuos radiactivos- igual plazo que los agoreros dan para el fin del petróleo, que también está por ver. ¿A qué meterse, pues, en esos líos? Desde luego, ocho meses después ni siquiera se atreven a hablar de conclusiones. Porque ¿qué resultados pueden esperarse cuando las posturas sobre el fondo de la cuestión siguen siendo irreconciliables? Así, Eduardo González, presidente del Foro Nuclear, y miembro de la citada mesa, no cree que el PSOE lleve en el programa electoral el cierre de las nucleares, sino la disminución paulatina de esta energía, que no es lo mismo. La mejor opción es que las centrales que están funcionando lo sigan haciendo con todas las garantías de seguridad y que el Gobierno saque las consecuencias oportunas sobre las reformas legales que se han planteado. Ha quedado patente que las centrales que están funcionando son se- De la tragedia de Chernóbil, que ha cumplido veinte años, se recoge aun polvo radiactivo