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ABC DOMINGO 30 4 2006 Nacional 23 CORRUPCIÓN EN MARBELLA Un golpe de ambición, paralelo a su romance con Isabel Pantoja, llevó al ex alcalde de Marbella Julián Muñoz a desafiar el poder de Jesús Gil, que le había alzado hasta el enriquecimiento y la fama La cárcel o la miseria IGNACIO CAMACHO MÁLAGA. Ocurrió en los pasillos de la Audiencia de Málaga, en el receso de la vista oral de una de las decenas de juicios en que el entonces alcalde de Marbella, Julián Muñoz, y su mentor Jesús Gil se vieron envueltos como consecuencia de la larga trama de irregularidades urbanísticas y financieras que salpicaban su gestión municipal y, sobre todo, espesa. Se les vio discutir acaloradamente; al parecer, Muñoz reprochaba a su antecesor que le hubiese metido en líos susceptibles de acabar con ambos en prisión. Gil, veterano inquilino del presidio desde sus tiempos de promotor en Los Ángeles de San Rafael, le espetó a su todavía subordinado una sentencia que era todo un retrato de época: De la cárcel se sale, de la miseria no Ese principio clave del llamado gilismo -una aventura política basada en el audaz y descarnado uso de la Administración como herramienta de enriquecimiento personal- -preside de algún modo la vida de Julián Muñoz, alias Cachuli también conocido como el Pantojo entre los paparazzi y demás fauna relacionada con la prensa de la intimidad. El antiguo camarero abulense de San Pedro de Alcántara medró en poco más de una década, a la sombra de Gil, hasta convertirse en propietario de lujosos automóviles, ostentosos relojes, viviendas de alto standing y demás signos externos de un potente tren de vida que aceleró de manera sensible su romance con la tonadillera Isabel Pantoja, un salto cualitativo que le catapultó ruidosamente a las primeras páginas del colorín nacional. cío. Lo cierto es que el nuevo alcalde, que conocía bien los manejos municipales que habían convertido el gilismo en una máquina de pingües beneficios particulares, decidió maniobrar para apoderarse del tinglado y arrebatar a Gil el poder alquímico de convertir los solares en oro. Julián Muñoz no era, desde luego, tonto, e intuía la necesidad de un cambio de ciclo. Tras iniciar unos cambios cosméticos durante el tiempo en que ocupaba la Alcaldía de prestado, ganó las elecciones de 2003 aún bajo el paraguas de Gil y de inmediato se aplicó a ejercer como un pájaro que vuela solo. Consolidado en el poder, inició contactos con la Junta de Andalucía- -Pantoja visitó varias veces al poderoso consejero Gaspar Zarrías, brazo derecho de Chaves, con el propósito oficial de solicitarle amparo ante los desmanes de los reporteros de Canal Sur en su vida privada- -para legalizar el magma urbanístico de la ciudad. El abogado José María del Nido, actual presidente del Sevilla y también colaborador de Gil, se convirtió en su asesor estratégico y su guía por los pasillos de la administración andaluza. Pero Gil, aunque enfermo y en declive, no iba a quedarse con los brazos cruzados. El gran error de Muñoz fue la defenestración del cerebro de la trama, el todopoderoso Juan Antonio Roca, al que apartó por las bravas del control de la maquinaria urbanística. No fue muy lejos: en agosto de 2003, apenas dos meses después de ganar las elecciones, una extraña moción de censura urdida por tránsfugas del gilismo y del PSOE con la colaboración del Partido Andalucista lo derribó de la Alcaldía y comenzó la andadura suicida que ha acabado con la mayoría de sus protagonistas en la cárcel. Muñoz encajó el golpe con dignidad torera, con el aire retador con que se le veía orinarse ante las cámaras entre las carretas del Rocío: El gran error de Muñoz fue la defenestración del cerebro de la trama, el todopoderoso Juan Antonio Roca salió del Ayuntamiento acompañado de Isabel Pantoja y, seguido por una legión de periodistas y fotógrafos, recorrió desafiante algunas calles del recoleto centro marbellí, se detuvo en el bar de un amigo y se fue provocativamente hasta el serpentín de la cerveza. Allí, recordando sus tiempos de camarero, se sirvió él mismo una caña y brindó por su nueva vida. Pero la mano de la justicia es larga, y el cartero que pasó de largo tantas veces ha comenzado a llamar con firmeza a las puertas de los actores de la tragicomedia gilista. Asfixiado por numerosas causas pendientes de su época de concejal- testaferro y de alcalde, Muñoz, ya inhabilitado, acabará previsiblemente ingresando en prisión. Los tres últimos regidores de Marbella habrán pasado para entonces por la trena: el propio Gil, Muñoz y su sucesora, Marisol Yagüe, que aún sigue en Alhaurín de la Torre junto a su antigua enemiga y posterior aliada, la socialista Isabel García Marcos. Eso sí: todos ellos han dejado atrás los tiempos de penuria económica y postergación social. De la miseria han salido; de la cárcel ya veremos. Desclasamiento y corrupción La trayectoria de Cachuli es idéntica a la de otros personajes del elenco marbellí de la era Gil. Un proceso de desclasamiento meteórico con difícil justificación en la lógica convencional de la política, que sólo puede entenderse a la luz del entorno de corrupción que ha rodeado durante casi quince años el ambiente de la ciudad. En Muñoz, sin embargo, concurre una circunstancia particular que personaliza su peripecia más allá de su relación con Isabel Pantoja, aunque está íntimamente relacionado con ella: el golpe de ambición que, en un determinado momento, le llevó a desafiar el poder de quien le había alzado. La inhabilitación judicial de Jesús Gil, en el año 2002, le obligó a abandonar la Alcaldía en manos de una persona a quien consideraba de confianza. Muñoz fue el elegido desde la presunción de que actuaría como un títere, pero la prevista marioneta no tardó en emitir señales de su intención de cortar los hilos para moverse sola por el escenario de la barraca. No son pocos los marbellíes que sospechan que la relación iniciada con Isabel Pantoja tuvo mucho que ver en este salto al va- Salvador Pendón y Rafael Duarte, a la derecha, el día en que quedó constituida la gestora de Marbella ÁLVARO CABRERA Duarte asegura que la gestora que regirá Marbella hasta 2007 quedaría tocada de muerte si él dimitiera EFE MÁLAGA. El vocal de Urbanismo del Ayuntamiento de Marbella (Málaga) el abogado Rafael Duarte, propuesto por el PSOE, asegura que si dimitiera de su cargo la gestora estaría tocada de muerte ya que existe desasosie- go entre los componentes de la comisión que regirá el consistorio hasta las elecciones de 2007. Después de que saliera a la luz que asesoró sobre urbanismo al Ayuntamiento de Manilva (Málaga) cuyo ex alcalde fue encarcelado en la opera- ción Ballena Blanca este letrado declaró que en conciencia no se debe retirar y que. por responsabilidad hacia el resto de los vocales, no se puede venir abajo Lo mío es cosa del pasado, para mí el Ayuntamiento de Manilva era un cliente más, y esto sólo me podría generar un problema de honorabilidad señaló Duarte, que se siente satisfecho por el apoyo que le ha dado el partido que lo propuso. A su juicio, el PSOE ha valorado lo que tenemos aquí en medio, frente a un ataque directo