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ABC DOMINGO 30 4 2006 Nacional 21 CORRUPCIÓN EN MARBELLA Julián Muñoz e Isabel Pantoja comparecieron a finales de 2003 en la Audiencia Nacional JAVIER PRIETO El fiscal acusa al ex alcalde de Marbella, Julián Muñoz, de 23 delitos urbanísticos La suma de las penas podría suponerle una condena de más de 40 años prisión de Málaga, donde tendrá que ingresar tras su condena por el caso Banana Beach se encontrará con Juan Antonio Roca, uno de sus verdugos políticos JOSÉ MARÍA CAMACHO MÁLAGA. Ser alcalde de Marbella en los últimos años ha sido sinónimo de irregularidades, actividades delictivas y prisión. La última, Marisol Yagüe, está en la cárcel; el fallecido Jesús Gil lo estuvo y Julián Muñoz lleva camino de ello tras su condena por el caso Banana Beach El horizonte penal de este último es, cuando menos, inquietante. La Fiscalía Anticorrupción de Málaga le acusa de 23 delitos urbanísticos, por los que podría ser condenado a más de 40 años. El juicio más próximo que tiene pendiente, por un delito continuado contra la ordenación del territorio, será en junio y se enfrentará a una petición de condena de dos años de cárcel y diez de inhabilitación. Compartirán banquillo con él los ex ediles gilistas Rafael González Carrasco, Mario Jiménez Notario, José Manuel Pomares Villar, Manuel Calle Arca, María Luisa Alcalá Duarte, Pedro Román Zurdo y Juan Antonio Yagüe Reyes, hermano de la ex alcaldesa. Mientras, el juez del caso Banana Beach podría dictar una orden de busca y captura en los próximos días contra Muñoz por intentar eludir la Justicia, según fuentes judiciales. El instructor dio a principios de esta semana un plazo de cinco días al ex regidor b En la municipal para que ingrese voluntariamente en prisión, pero la resolución no le llegó a su domicilio hasta el pasado jueves, según fuentes jurídicas. Sin duda Muñoz, ante su inminente ingreso, habrá pensado que el destino puede ser a veces muy cruel. En la cárcel de Alhaurín de la Torre convivirá, si el magistrado no lo remedia, con sus verdugos políticos y viejos conocidos de la Corporación municipal como el ex gerente de Urbanismo, Juan Antonio Roca, la ex regidora Marisol Yagüe, y la ex teniente de alcalde, Isabel García Marcos. Es posible que Muñoz vaya al mismo módulo que Roca, a quien destituyó como gerente de Urbanismo. Y también es posible que Roca, que urdió la moción de censura con ex gilistas, tránsfugas socialistas y rebeldes andalucistas para arrebatarle la alcaldía, comparta comedor con Muñoz, al que muchos califican como un simple hombre de paja que soñó con la gloria. El gordo me mata Hay una anécdota de Muñoz que quizás defina su personalidad y explique el por qué de algunas actuaciones que le han llevado a sentarse en el banquillo y ser condenado. Hace años, en una corrida de toros celebrada en Marbella, el ex regidor municipal, en funciones de presidente, concedió dos orejas a Javier Conde por una faena más que discreta. Un amigo le preguntó extrañado por qué había accedido a ello y le recriminó que, aunque la concesión de la segunda oreja era de su exclusiva competencia por su cargo, no tuviera en cuenta la opinión del público, las condiciones de la res, la faena realizada ni el uso del estoque. Muñoz respondió de inmediato: Si no lo hago el gordo (refiriéndose a Gil, que estaba viendo también la corrida) me mata El ex alcalde, según un amigo, se comió este marrón y en su opinión es probable que sea la cabeza de turco en el sarao marbellí. La misma fuente cree que Muñoz ha sido durante muchos años un títere en manos de Gil y de Roca. Mientras obedeció no tuvo problemas. Fue concejal de Fiestas, teniente de alcalde de San Pedro de Alcántara y, por último, primer edil del municipio. Las primeras desavenencias importantes llegaron cuando Muñoz, ya como máximo responsable de la Alcaldía, quiso gobernar sin su padrino y mentor. La tensión entre ambos llegó a su máxima cota cuando se insultaron y se llamaron corruptos a través de los medios de comunicación, lo que llevó a la Fiscalía de Málaga a intervenir de oficio. Al final, la disputa quedó en agua de borrajas y el fiscal no encontró indicios suficientes para continuar la investigación. Por el caso Banana Beach Julián Muñoz y un grupo de concejales gilistas del Ayuntamiento, miembros de la Comisión de Gobierno, han sido conde- nados por un delito consumado contra la ordenación del territorio en su modalidad de prevaricación. Los ex ediles concedieron en 1998 una licencia para construir 238 viviendas, aparcamientos y locales en suelo no urbanizable. Según el juez, Muñoz y sus compañeros de Corporación configuraron un urbanismo a la carta. Muñoz está anímicamente muy mal, según su abogado, José María del Nido. Su compañera sentimental, Isabel Pantoja, está siendo su bastón en estos momentos y también lo fue tras la moción de censura. Tras el revés político, Julián Muñoz, en su versión más genuinamente Cachuli regresó a su antigua profesión de camarero, tiró cañas y cobró facturas en el restaurante La Cantora, que regentaba Isabel Pantoja. Este negocio, arrendado por el Ayuntamiento de Fuengirlola a la cantante, acabó cerrando por falta de liquidez y acumulación de deudas. La tonadillera fue condenada a pagar 92.000 euros a una constructora que trabajó en Cantora Kopas y la tienda de recuerdos Cantora Souvenir. Agresiones En los últimos años, la urbanización La Pera donde Julián Muñoz e Isabel Pantoja tienen su nido de amor, se ha convertido en lugar de peregrinación de decenas de informadores. Muñoz no ha resistido la presión mediática, ha perdido los nervios y ha llegado a agredir a algunos periodistas. Por su parte, la ex mujer de Muñoz, Mayte Zaldivar, en vez de atemperar la situación, ha echado más leña al fuego al denunciar que su pareja tenía unas bolsas negras de la basura, cuyo contenido desconocía, aunque sospechó en alguna ocasión que podían contener dinero. Nadie ha visto jamás esas bolsas, al parecer, similares a las que encontró la Policía en la vivienda del ex alcalde de Manilva, Pedro Tirado, encarcelado por el caso Ballena Blanca Si no ingresa en prisión de forma voluntaria, el juez podría dictar contra él una orden de busca y captura