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ABC DOMINGO 30 4 2006 Opinión 5 UNA RAYA EN EL AGUA COMUNIDAD DE IGUALES L mono gramático del Informe para una Academia soñaba con pertenecera una comunidad de iguales comopreconizan lospromotores de ese proyecto Gran Simio que tanto ruido ha armado esta semana en la Corte, donde José Luis Gómez vuelve a representar, con lleno hasta la bandera, el célebre monólogo kafkiano. Por un guiño de la casualidad, el patrocinio que los socialistas han prestado en el Congreso a la iniciativa de defensa de los primates ha venido a coincidir, en tiempo y forma, con el desamparo manifiesto a los cuatro millones de firmas entregados por el Partido Popular en defensa de una comunidad de iguales... en sus derechos de ciudadanía. La performance deRaIGNACIO joyen lapuerta del CongreCAMACHO so, rodeado de cajas azules para envolver su manifiesta soledad mientras dentro se escenificaba la tragicomedia de una proposición normativa sobre los derechos de los simios, ejemplifica con asombroso sentido dramático esta especie de desoladora paradoja moral. Era el jefe de la oposición el que, de pie junto a los contenedoresde firmas, parecía unmono rebelde ante la contrautopía de la incomprensión, la pesadilla que Pierre Boulle noveló como alegoría inversa de la discriminación y el segregacionismo. Los gorilas de la dictadura de ficción no habrían actuado ante el desafío de la disidencia con mayor frialdad despectiva que el presidente de la Cámara, que ha mandado enviar las cajas a un sótano a dormir el letargo del más absoluto abandono. Comunidad de iguales: he aquí un hermoso concepto democrático que el Gobierno socialista ha despojado de sentido mediante una rotunda ambivalencia retórica. Lo defiende en el plano de la filosofía y lo arrincona en el de la política con la creación de un marco de diferencialismo en el que los territorios gozan de derechos superpuestos a los de los ciudadanos. Nada hay más lejano de la igualdad de las personas que la asimetría de los territorios; frente al modelo esencialmente homogéneo de la Transición, basado en un principio de cohesión social, económica y jurídica- -los mismos servicios, los mismos recursos y las mismas leyes para todos, al margen de donde viva cada cual- se propone un diseño dispar que adelgaza hasta la evaporación el papel equilibrador y solidario del Estado. Y se silencia con un desdén ofensivo elclamor de losdisconformes, acentuándolo mediante el énfasis gestual de una excéntrica preocupación por los derechos de cierta especie de animales, tratados con mayor consideración simbólica en el ágora sagrada de la política democrática. Los nuevos estatutos no romperán España. Simplemente quebrarán poco a poco, quizá más deprisa que despacio, el marco de la comunidad de iguales que constituye el principio de una nación moderna. Y diluirán la esencia de los derechos delos ciudadanos en un vago paisaje de atávicas prioridades colectivas locales. El suelo, la tierra, antes que las personas. Al menos, esos primates que parecen motivar la realidad de nuestro Parlamento desconocen, creo, el sentido de las realidades nacionales. E 17 REGLAMENTOS TAURINOS A ni los toros. La Fiesta Nacional tampoco se libra de la estatutitis aguda que padece España. Mucho antes de que se apruebe que Andalucía es una (irreal) realidad nacional, sus plazas de toros ya son territorio exento, califatos independientes: plazas de soberanía andaluza, a efectos de Reglamento Taurino. Sin petición alguna de pañuelos blancos en los tendidos, Andalucía ha redactado, debatido, aprobado y promulgado su propio Reglamento Taurino. A falta de conciencia nacional, de hechos diferenciales, de lengua autóctona, como se trata de exprimir las diferencias a cualquier precio, en aplicación de los supremos principios zapateristas del Como Sea y del No Nada, Andalucía ha roto la unidad del ruedo ibérico en sentido estricto, al promulgar su Reglamento Taurino. Esta Andalucía desde la que tanto se dice que catalanes y vasANTONIO cos están rompiendo España con la BURGOS claudicación del Gobierno. Esta Andalucía que hasta ahora no sólo se sentía España, sino que España era Andalucía, que le prestaba sus pelos y señales. Esta Andalucía aplica su propio Reglamento Taurino caprichoso y sobre todo peligroso. Si el actualmente vigente (que sacó Corcuera, ojú) no sirve, redáctese uno nuevo para toda España. Eso hubiera sido lo lógico. Nanai: Andalucía por sí... y a España que le vayan dando. Ya que no financiación prioritaria, ya que no igualdad de trato, Andalucía saca adelante sola su reglamentismo taurino, y cuando en el resto de España se pide que la Fiesta pase a Cultura y a la autorregulación, la somete aún más al intervencionismo administrativo. O a lo mejor estoy equivocado. Puede ser. Probablemente un toro de Juan Pedro Domecq no se comporta lo mismo si es lidiado en Jerez de los Caballeros (Badajoz) que en Aracena (Huelva) El juampedro, naturalmente, sabe que no es lo mismo saltar a la arena Y de Rodríguez Ibarra que al albero de Chaves. La puya de una pica no debe de ser lo mismo en Pozoblanco (Córdoba) que en la centenaria plaza de Almadén (Ciudad Real) Los toros, a lo mejor, se rajan de modo distinto en Las Ventas que en La Malagueta. De ahí la ineludible necesidad del Reglamento Taurino específico para Andalucía. Que es una forma de romper España como otra cualquiera. Lo que faltaba: los 17 nacionalismos de la Fiesta Nacional. Como nadie querrá ser menos que nadie, por el principio del café para todos pronto cada autonomía tendrá su propio reglamento taurino. Habrá 17 reglamentos distintos, con 17 tiempos para los avisos, 17 tipos de puyas de picar, 17 modos de aprobar los toros. Los mozos de espada llevarán el clásico búcaro, el fundón de los estoques, y en el esportón, junto a capotes, muletas y estaquilladores, echarán un tomaco así de gordo del Aranzadi, con la recopilación legislativa de los 17 distintos reglamentos taurinos: -Maestro, hoy toreamos en Castellón, recuerde usted que aquí el primer aviso es a los 8 minutos... El hecho me alegra por la cantidad de puestos de trabajo que creará entre los profesionales del Derecho, que irán como asesores jurídicos en las cuadrillas de los matadores, pues en cada plaza habrán de saberse un reglamento distinto. Los del grupo especial, igual que llevan cuadrillas de lujo y arte, incorporarán a figuras de la Jurisprudencia. Dirán los carteles de mano: cuadrilla de Enrique Ponce; banderilleros, Antonio Tejero, Mariano de la Viña y José María Tejero; picadores, Manuel Quinta y Antonio Saavedra; apoderados, Victoriano Valencia y Juan Ruiz Palomares; mozo de espadas, Franklin Gutiérrez; asesor jurídico road lawyer Joaquín Moeckel. En vez de la Oreja de Oro, Fernández Román dará ahora en RNE el Aranzadi de Oro al diestro que mejor sepa cumplir los 17 reglamentos taurinos distintos.