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68 VIERNES 28 4 2006 ABC Toros FERIA DE ABRIL Apoteosis de la corrida extraplana Real Maestranza de Sevilla. Jueves, 27 de abril de 2006. Duodécima corrida de feria. Lleno. Toros de Alcurrucén, bien presentados, mansos y muy parados; se salvaron por muy poco 3 y 4 Eduardo Dávila Miura, de tabaco y oro. Estocada atravesada (silencio) En el cuarto, estocada desprendida (saludos) Eduardo Gallo, de verde oliva y oro. Estocada atravesada (saludos) En el quinto, estocada (silencio) El Capea, de azul marino y oro. Pinchazo y estocada desprendida (saludos) En el sexto, pinchazo y estocada corta (silencio) có. Hizo por dejarle la muleta en la cara para que repitiese según su motor de bajas revoluciones. Y en ese estar campero y campechano se desarrolló la faena. Hasta ahí funcionó (sic) la corrida de Alcurrucén. Imaginen lo demás. A Eduardo Gallo, el otro debutante salmantino, no le vino nada mal que su toro requiriese cercanías. Es más: su toreo necesita del toro que permita las cercanías. Ninguno de los matadores, de todas maneras, se arrebató en algún momento. Ningún toro tampoco. Ni mucho menos. La resolución de los tres con los aceros quizá fuese de lo más positivo. Hay tardes que parecen predestinadas. Siento que compañeros y amigos abecedarios se desplazasen a la Maestranza. Ni siquiera tuvieron ocasión de escuchar al maestro Tristán. Ni cuando toca a destiempo. No hubo motivo. Ni objetivo ni subjetivo. Alguno comentó, a lo sumo, el cartel de la feria, dos moscas en un yogur Otro, las similitudes faraónicas de Monteseirín y Gallardón, dos alcaldes con los ciudadanos en pie de guerra porque no hay metro cuadrado sin obras. Y el sexto que ni siquiera quería salir de la bocana de toriles. Se volvía y se volvía, como sabiendo su suerte y su desdicha. Si a mí me dicen quién me mata tampoco salgo y me hago manso. O fraile. O cura. Yo creo que a veces los toros también se huelen el percal, y en los corrales se preguntan: Oye, ¿a ti quién te ha tocao Fulano Ya lo siento Yo que tú no embestiría Bueno, a ti también te compadezco ¿Nos hacemos los mansos? Venga, mariquita el últi- ZABALA DE LA SERNA SEVILLA. Suena a anuncio de Evax. La naturaleza es así. A veces responde a eslóganes publicitarios. El único clavo donde agarrarse fue la brevedad. Breve y plana la tarde. Extraplana. Una apoteosis de la planicie. La corrida de Alcurrucén se agarró al piso sin galopar, sin desplazarse, sin atacar. Ni buena ni mala. Aburrida, tediosa, parada y mansa. O sea, la nada. Y frente a la nada, nada. Afanes voluntariosos de los espadas. Precisamente Afanes se llamaba el cuarto. Probablemente el mejor de los núñez de los Lozano, dentro de un orden. Duró poco. Descolgado y humillado. Mas su viaje se fue acortando, desde un principio más entregado. Dávila Miura muleteó denso. Cuando se cruzó más y echó la muleta al hocico extrajo el fondo del toro. Escaso fondo. Y aun escaso destacó sobre sus hermanos. El tercero le siguió en puntuación. Capea debutaba en Sevilla y se justifi- El Capea se dobla con un toro en su debut en la Maestranza mo Y así los alcurrucenes salieron todos mariquitas (que el servicio jurídico del periódico se haga cargo de cualquier arreón de las hordas manfloritas de Zerolo, y si no quieren yo me lo guiso y yo me lo como) Recuerdo a Cela, don Camilo por siempre, ¿verdad Astorga? A mí me da lo mismo, yo me limito a no tomar por el... Es una forma de respetar al de la acera de enfrente. Con tanta tontería al final me acaba llamando la marquesa de la Vega de Anzo, que hila fino con las cosas del querer y del lenguaje. No es lo mismo estar dormido que estar durmiendo, y J. M. SERRANO la mayoría de la Maestranza no tenía culpa de que los toros de Alcurrucén salieran dormidos, aunque a la par nos estuvieran durmiendo. Jamás tantas veces el reloj maestrante fue tan ojeado. Que pase, que pase el tiempo. Los aficionados pedían la hora. Ni un quite, ni nada. Consoló la huida pronta con el sol todavía en alto. Pepe Luis en la ribera citando a la muchedumbre con el cartucho de pescao. Viéndolo, igual hubiera embestido alguno más. O tampoco. Pero Pepe Luis me inspira, y seguro que una pincelada o alguna alegría hubiese dejado. Muere a los ochenta años Manolo Camará, un apoderado de dinastía ABC MADRID. Manuel Flores Cubero Manolo Camará miembro de una gran dinastía de apoderados y uno de los mejores mentores del toreo contemporáneo, murió ayer a los ochenta años en Marbella (Málaga) a causa de un infarto de miocardio, mientras jugaba al golf, según informó a mundotoro su hijo José Flores. Se da la circunstancia de que Manolo Camará había encargado ayer que le consiguieran entradas para la corrida del día 1 de mayo en Sevilla, pues su intención era ver el debut de Cayetano en la Maestranza, así como la actuación de José María Manzanares. Camará había nacido en Córdoba el 1 de diciembre de 1925, pero se marchó a vivir a Sevilla tras contraer matrimonio con María Luisa Sánchez Dalp. Su apellido y el de su familia- -fue hijo del grandioso José Flores González (Camará) y hermano del gran taurino del mismo nombre- -ha estado ligado a las grandes figuras del toreo, pues no en vano dirigió durante diez temporadas la carrera de Paquirri, así como las de Emilio Oliva, Finito de Córdoba, Francisco Rivera Ordóñez, Morante de la Puebla y Fernando Cepeda. También estuvo al frente de los cosos de Córdoba, Valencia y Albacete. Su padre, José Camará, llegó a tomar la alternativa, con mucha fuerza, el 21 de marzo de 1918 en Madrid, de manos de Joselito El Gallo, y se retiró en 1928 en Córdoba. Después lanzaría a Manolete durante la guerra civil. Todo un mito con sus gafas negras y gran conocedor del toro, fue su apoderado hasta su muerte y, junto a Dominguín padre, el mejor mentor de la historia. Además de dirigir la carrera del monstruo de Linares, llevó las de Aparicio, Litri, Pedrés, Ordóñez, Chamaco, Manolo González, Paquirri y Dámaso González. También tuvo una ganadería a nombre de los hijos, Flores Cubero.