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ABC VIERNES 28 4 2006 Espectáculos 65 entrevista a JACQUES AUDIARD director de cine Me gusta el cine extremista Llega a las pantallas españolas la gran triunfadora en la última edición de los premios César, De latir, mi corazón se ha parado Galardonada con ocho premios, es un remake de Fingers de James Toback, un filme de culto de los años 70 SUSANA GAVIÑA ¿Por qué decidió filmar un remake de Fingers de James Toback, protagonizada por Harvey Keitel? -La idea fue del productor, pues estabamos buscando un tema para que trabajaramos juntos. Él me habló de hacer un remake y enseguida se me ocurrió Fingers una película que vi en 1978 y me marcó mucho, aunque creo que marcó a toda una generación de cinéfilos. Y, en la actualidad, es muy difícil de ver. Tiene además un tema que a mí me resulta extraordinario: un chico malo que quiere hacer arte. Aunque también aborda un montón de temas como la relación entre padre e hijo, el de la herencia, el cambio de vida... Temas que he tratado en algunas de mis películas, pero ésta me permitía hacerlo de una manera más frontal, más directa. -En la película Romain Duris interpreta a Thomas, un personaje muy ambiguo que bascula entre dos extremos: la violencia más brutal de su trabajo en el sector inmobiliario y su deseo de convertirse en concertista de piano. Y lo hace manteniendo la credibilidad. -No sé si he conseguido esa credibilidad, pero como cineasta me gusta el cine extremista, aquel que es realista pero que a veces va más allá de la realidad, que es más que la vida, donde los personajes se convierten en caricaturas. Una de las cosas que me gustaba mucho de la película de Toback era ese aspecto de tragedia griega: la encarnación del bien, la encarnación del mal... -Un eje importante de la película es la relación de Thomas con su padre, que ejerce sobre su hijo una presión casi tiránica emocional y profesionalmente y de la que parece liberarse cuando muere, pero realmente no es así. -Le voy a contestar desde el punto de vista del guionista. Con la muerte del padre termina la historia, pero no el personaje, por ello hace falta un epílogo para resolverlo, sino la película se queda coja. El filme de Toback acaba con la muerte del padre y la de su asesino. -Ésta es una película que habla sobre la violencia, la muerte, el arte, pero el tema del amor no se sabe muy bien en qué lugar queda. El desenlace parece más una solución para permanecer dentro de un mundo, el de la música, que Thomas tanto admira y ambiciona, que una historia de amor. -He filmado ese final porque yo sí creía en esa historia de amor (se ríe) y he escrito la historia desde ese punto de vista, pero después el que tiene razón es el espectador, siempre es él. Pero es cierto que los guionistas habían pensando en un final en el que se ve a Thomas como agente y amante de su Jacques Audiard, esta semana en Madrid EFE De latir, mi corazón se ha parado Qué gracia tiene el cine francés cuando se pone serio, serio Francia, 107 m. Director: Jacques Audiard Intérpretes: Romain Durais, Aure Atika, Emmanuelle Devos E. RODRÍGUEZ MARCHANTE asi todo lo referente a esta película (o remake queda explicado en la brutal diferencia que hay entre su título original, Melodía para un asesinato Fingers en original, original) y el que le endosa esta versión de Jacques Audiard, director de cine muy francés, que la ha llamado De latir, mi corazón se ha parado que hay que tener mucha seguridad en uno mismo para poner su firma delante de semejante frase. Por lo demás, las C diferencias entre ambas no son excesivas, pues en los dos casos aparecen sobrevaloradas sus cualidades. La que presenta ahora Audiard, que al parecer se ha dado el pasado año un gran festín de espectadores franceses y ha conseguido una ristra de premios César comparable a las que suele ganar Amenábar de Goyas, tiene el aliciente al revés de no contar como protagonista con Harvey Keitel, sino con Romain Durais, otro tipo de dureza para esta historia cuya conexión con lo verosímil es relativa y tiene que ver con ese viejo tema del contrapeso entre el bien y el mal, o más certeramente, entre el arte y el crimen. Esa ínfula en el título es causa o efecto de esa otra ínfula en el modo de narrar la historia de un hombre que se debate entre la sordidez de las mafias inmobiliarias y la exquisitez de la música de piano. Un título es al otro, lo que el cine de Jacques Audiard es al del ilustre setentero James Toback. Personalmente, veo discurrir la historia que cuenta el director francés como el agua de un río... en una postal. profesora, al servicio de la mujer a la que ama y a la que admira. Esto representa un giro de 180 grados respecto a la vida que ha llevado anteriormente. Y, por otra parte, es como repetir el papel de Fox, que fue representante y amante de su madre que era concertista de piano. Y representaba un poco la figura del padre ideal para él. -En el filme la música representa para Thomas un camino de salvación, un forma de escapar de ese mundo sórdido en el que vive. ¿El arte redime al hombre? -No lo sé, quizá. En todo caso amansa a la fieras- -bromea- Thomas utiliza la música porque su vida interior no le gusta, ni sus amigos, ni su relación con las mujeres... La utiliza como un instrumento para salir de ella, eso no quiere decir que no le guste la música, y lo que es seguro es que le gusta más que el sector inmobiliario al que se dedica. -La película de Toback está ambientada en la mafia italiano- neoyorquina, mientras que usted la ha situado en el mundo de la especulación inmobiliaria. ¿Es ésta la mafia de nuestros días? -En Francia no existe la mafia que hay en Estados Unidos, y no quería hacer una película de gánsters, de género, sino una identificable. Cuando ves a una pandilla de hombres con bates de béisbol que están echando a la calle a gente en pleno invierno, sí que entiendes lo que es el mal... No son mafiosos, pero sí son unos mierdas. Algo mucho peor sucede en todas aquellas ciudades en la que el terreno vale mucho dinero. Lo que nosotros mostramos son juegos de niños con lo que realmente son capaces de hacer. Basta con leer los periódicos. -Algunos momentos del filme recuerdan determinados sucesos- -incendios en edificios con muerte de inmigrantes- -ocurridos en Francia recientemente. ¿Ha pretendido realizar una denuncia social? -Sí, por supuesto. Creo que hay que denunciar a estos mierdas, y si se les puede hacer algo más mucho mejor. No es el principal objetivo de la película, pero si de paso denuncia algo sobre este tema creo que es positivo. Pero estoy seguro de que si alguno de ellos la ve, se reirá de lo que nosotros mostramos. ¿Su próximo proyecto será una historia original u otro remake ¿Qué le resulta más difícil de filmar? -Estoy trabajando en una historia original, aunque todavía no sé como terminará- -bromea- No lo sé. Es la primera vez que hago un remake y para mí ha sido como adaptar una novela, quizá porque la película de Toback no era asfixiante para mí, quizá lo que tenía más peso era la interpretación de Harvey Keitel.