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62 Espectáculos VIERNES 28 4 2006 ABC VIERNES DE ESTRENO Déjate llevar Pasamos de bailar con la más fea EE. UU. 108 m. Director: Liz Friedlander Intérpretes: Antonio Banderas, Alfre Woodard, Rob Brown, Yaya DaCosta, Elijah Kelley JOSÉ MANUEL CUÉLLAR ale que Antonio es amigo de casi todos, pero de ahí a que nos haga bailar con la más fea, pues que va a ser que no. Se tiran Banderas y Friedlander en este asunto un farol de colorido y luces, que está muy bien resuelto ante la retina del espectador, pero que no cuela. Y no cuela porque detrás del envoltorio y el lazo azul está... la nada. O lo que es lo mismo, la historia mil veces repetida, el mismo perro con distinto collar que, en este caso, huele ha tiempo ya. Va el asunto de una serie de chavalitos desarraigados en el instituto a los que Banderas intenta redimir, sólo que esta vez por medio del baile de salón. Ya, ya sé que todo esto les suena, como para no sonarles con más de cien películas que se han hecho sobre el mismo tema: El rector Mentes peligrosas El sustituto En realidad, debe de hacerse una película por año sobre el mismo asunto. Demasiado como para conseguir un prisma original sobre un problema architrillado y muy manoseado. La historia que traza Friedlander no escapa a los mismos errores que tienen sus antecesores. Incredulidad ante la conversión repentina y rápida de los diablos colegiales, rendidos ante las buenas maneras de Banderas, su frac y su exquisita educación. Todos los tópicos están reflejados aquí: burla del intruso con su instinto de salvador de almas, el inaudito cambio de dichas almas perdidas y, sobre todo, la facilidad que tienen algunos para aprender en un mes lo que los demás tardan años en asimilar. En suma, de Hollywood hablamos. Si la película se deja ver es, sin duda, por los números de baile que Antonio y los demás se sacan de la banda, concretamente, el portentoso tango que se marca la lituana Katya Virshilas con Banderas de acompañante- farol (no quiso que le doblaran) y bastante hizo el malagueño con no estropear el número de la exuberante rubia. Es en esta faceta donde la película se agarra con alfileres de hierro para no derrumbarse con estrépito, en la visualidad y en la estética que derrocha cada baile. En eso, y en el carisma de Banderas que, sobre todo en las duras, se aferra a esa fascinación que produce en el espectador. El resto, como ya se sabe, es hueco, humo y ñoñería que no tienen cabida en la vida real. V Robert de Niro, durante la presentación del festival de Tribeca AP El Festival neoyorquino de Tribeca, creado por Robert de Niro y Jane Rosenthal, reta a los grandes en su quinto aniversario con un gigantesco abanico de películas, entre los que figuran United 93 Misión imposible III y Poseidón Tribeca, en la delgada línea roja TEXTO: MERCEDES GALLEGO CORRESPONSAL NUEVA YORK. Nunca pensé que un festival que cierra dos semanas antes del de Cannes pudiera llegar a este nivel dijo orgulloso de su criatura Peter Scarlet, director ejecutivo del Festival de Cine de Tribeca, al presentar la quinta edición. Hace cinco años el festival que fundaran el actor Robert De Niro y la productora Jane Rosenthal, con la ayuda de Martin Scorsese, vivía de sus contactos personales para formar el cartel. Hoy exhibe la astronómica cantidad de 274 producciones, de las que 174 son largometrajes de 40 países, y de ellos 90 son estrenos mundiales. En comparación, el prestigioso Festival de Sundance que crease Robert Redford exhibió este año 120 largos, con 84 estrenos. Corremos el riesgo de padecer elefantiasis- -bromeó Scarlet- -y de que la gente necesite atención médica después de llevarse el catálogo a casa, pero creo que aún nos falta mucho para eso Lo dice alguien cuya vista ha tenido que padecer la visualización de las 4.100 películas que se presentaron a concurso este año, lo que justifica sus gafas de pasta negra. Quien dirigiese el Festival de Cine de San Francisco tiene claro que no quiere hacer un festival a lo Sundance donde la industria del cine se encierra dos semanas en un complejo de esquí para empaparse de lo último y hacer sus compras y contactos de la temporada. Tribeca nació para devolver la vida un barrio de glamurosos loft que parecía abocado al abandono tras la desaparición del World Trade Center. De ahí que busque conectar con el público general y ser una atracción más para los visitantes que tras los atentados de 2001 cancelaron sus viajes a la Gran Manzana. Scarlet intenta caminar por la delgada línea roja que separa el cine de arte del comercial. Los organizadores lograron colgar algunos estrenos taquilleros como el Episodio II de la Guerra de las Galaxias: El ataque de los clones y About a boy de Hugh Grant y Sandra Bullock. En esta edición ha contado con la polémica United 93 que recrea el vuelo que los terroristas intentaron estrellar contra el Capitolio; Misión Imposible III con el espectáculo de Tom Cruise, que atravesará Manhattan por tierra mar y aire; y Poseidón la superproducción de Warner Brothers que recrea el naufragio de un crucero de lujo. Las producciones de Hollywood son las que atraen a las celebridades a las alfombras roja de Tribeca, que este año ha tenido que expandir las proyecciones a todo Manhattan por falta de salas, y sobre todo a la fiesta de Vanity Fair, que recrea el glamour de los Oscar. Pero además de las 50.000 bolsas de palomitas gratis que repartirá American Express, de los festivales en la calle para toda la familia y de los sesudos debates cinemátográficos en decenas de paneles, lo que el cine independiente busca es un escaparate en el que mostrar sus producciones a los magnates de la industria. Fue en Tribeca donde el fundador de Miramax, Harvey Weinstein, fichó el año pasado Transamérica que valiese a Felicity Hufman Mujeres desesperadas un Globo de Oro y una candidatura al Oscar. Entre los indies de este año los críticos ven potencial en The TV Set con Sigourney Weaver, y Driving Lessons interpretada por Rupert Grint, el amigo de Harry Potter en la saga del joven mago. Pero entre cientos de películas harían falta muchas miles de horas de cine y una bola de cristal para poder predecir cuál dará el golpe. Cada publicación respetable en el sector se ha hecho su lista corta, que en el caso de Village Voice asciende a 40 títulos. La única pista en la competición la dan las películas que ya han pasado por los festivales europeos, ya que el requisito es que no se haya estrenado en EE. UU. Eso es lo que permite reconocer títulos como el documental turco The Play que triunfase en Trieste, Nüremberg, Creteil y Navarra, y otras como Viva Zapatero o la nueva entrega de la saga brasileña House of Sand