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50 Sociedad JUEVES 27 4 2006 ABC Comunicación BITÁCORAS ÁNGEL RIESGO La muerte de un columnista El premio Pulitzer Art Buchwald, en la recta final de su vida y sin perder la ironía ni dejar de escribir, ofrece una lección sobre cómo morir con dignidad PEDRO RODRÍGUEZ. CORRESPONSAL WASHINGTON. Morir es fácil. Lo difícil es encontrar aparcamiento Art Buchwald- -el premio Pulitzer con más de ocho mil columnas satíricas y 30 libros a sus espaldas- -se encuentra en la recta final de su vida ofreciendo una llamativa, comentada y meritoria lección sobre cómo afrontar la muerte con dignidad. En enero, por problemas vasculares, los médicos le tuvieron que amputar, por debajo de la rodilla, su pierna derecha. Y en febrero, le insistieron en la necesidad de someterse a diálisis, tres veces por semana en sesiones de cinco horas, si no quería morirse en cuestión de semanas. uando una nueva tendencia de comunicación nace, la obligación del publicitario es estar atento a su evolución y relevancia para analizar las oportunidades que brinda como medio de expresión y, por tanto, como medio capaz de soportar comunicación comercial, publicidad. Muchos de ustedes habrán leído ya sobre esta nueva tendencia, los Blogs. Se trata de páginas personales de Internet donde una persona, a veces un colectivo, anotan sus pensamientos y los comparten. Son como un diario digital personal, que utiliza la enorme difusión de la red como diáspora y permite por un coste mínimo poner a disposición del mundo lo que pasa por la cabeza de una persona. Los también llamados Bitácoras, por su formato de anotaciones sucesivas en el tiempo, son hoy cientos de miles, desde los puntos más recónditos del planeta, alguien escribe y miles leen, todo gratis, sin intermediarios. Por hacer un recorrido muy básico en la evolución de los Blogs, tengo que citar los Moblogs, que surgen de los términos mobile y blog que hace referencia a un Blog de imágenes tomadas desde un dispositivo móvil, y su última versión: los vlogs con v que contienen vídeo. Este movimiento me hace recordar los tiempos de los inicios de la World Wide Web, donde imperaba un sentimiento de libertad aun sin contaminar. Este fenómeno es sin duda amenazador para los medios tradicionales, porque se salta los formatos preestablecidos, cualquiera puede opinar, sin limitaciones, ni censura, ni interés económico, hasta sin publicidad. ¿Sin publicidad? ¿pueden estos escritores libres, estos redactores independientes mantener su actividad sin remuneración? ¿pagará el lector por leer esos nuevos cuadernos de bitácora? Posiblemente la primera respuesta está en la publicidad, que podrá soportar una parte de ese contenido libre con inserciones (los llamados banners en internet) Sin embargo, en la era de la vinculación entre marcas y consumidores en la que nos encontramos, no vale con un simple anuncio en una esquina de la página web, las marcas que quieran influir en la actitud de compra de sus consumidores objetivo deberán entrar de lleno en la llamada blogosfera y empezar a escribir sus propias bitácoras, interesadas pero interesantes, para atraer a su público pero atractivas al tiempo, muchas mentes del márketing y la publicidad estarán entrando en estos mundos, es necesario pues los consumidores ya están allí. C Rechazo de la diálisis Ahí es donde el octogenario Buchwald se plantó. Rechazando la diálisis y convirtiendo el final de sus días en un largo adiós, acompañado por su familia, recibiendo a sus amigos y regalos de toda clase (desde condecoraciones a comida porque el colesterol ya no importa) organizando los detalles de su funeral, dejándose entrevistar y contando su personal dilema en la columna que pese a todo continúa publicando en el Washington Post y otros cincuenta periódicos estadounidenses. Y todo con la ironía que le ha caracterizado desde que fuera contratado en París ha- ce más de medio siglo por el New York Herald Tribune como cronista social. Con un vestuario de vivos colores, nada a juego con la luctuosa ocasión, pero que encaja perfectamente con la personalidad de este brillante judío no practicante, Art Buchwald bromea que ha logrado colocar a la muerte en lista de espera. Pero con la franqueza de un neoyorquino que pasó sus primeros años en un orfanato, ha aprovechado la ocasión para insistir a través de sus últimas colaboraciones en que, por ejemplo, sus lectores se molesten en redactar últimas voluntades donde detallen sus deseos en caso de quedar médicamente imposibilitados. Art Buchwald también ha reconocido que su decisión de rechazar la diálisis no ha sido precisamente fácil, invirtiendo una emocional semana para conseguir el respaldo de sus hijos. Desde que la muerte se ha convertido en el tema favorito de este veterano de la Se- gunda Guerra Mundial en las filas de los Marines, el columnista ha recibido miles de cartas. Incluidas algunas de personas que gracias a la diálisis han superado problemas renales y que le reprochan haber descartado ese tratamiento para prolongar su vida. Sin Verdi ni la hipocresía del gobierno Repasando estos días contados lo que va a extrañar más de esta vida, Buchwald no se reprime destacando la frustración que le supondrá que el problema del calentamiento global se solucione después de su marcha aceptada, lo que le impedirá también escuchar más óperas de Verdi. Teniendo también bastante claro que le encantará perder de vista la hipocresía de nuestro gobierno, las mentiras de nuestros políticos y el deporte organizado Y sin dejar de disfrutar de la primavera en Washington y una agonía no dolorosa, bastante más larga de lo que sus médicos le anticiparon en febrero. Entre las especiales despedidas que Art Burchwal ha podido leer en vida, una de sus colegas y admiradoras ha comentado en las páginas del USA Today que todo el mundo sabrá cuándo este icono del periodismo estadounidense encuentre su último lugar para aparcar: Desde algún lugar no visto nos vendrá el sonido de la risa El periodista sigue publicando su columna en el Washington Post y otros cincuenta diarios estadounidenses DANIEL G. LÓPEZ Entregados los premios Telecinco 12 meses, 12 causas MADRID. Ana Rosa Quintana presentó ayer la ceremonia de entrega de la tercera edición de los premios de Telecinco 12 meses, 12 causas La película Princesas fue galardonada como Mejor Producción Audiovisual; el Mejor Spot de Sensibilización Social fue para el anuncio Bienvenido de la ONCE; la empresa de logística y transporte MRW, Mejor Trayectoria Empresarial Solidaria; el equipo de Roda Vidal conquistó el Premio José Couso; el padre Jaime Garralda fue reconocido como Mejor Trayectoria Solidaria; y la Mención Especial recayó en el equipo de investigación del doctor Pedro Luis Alonso. El jurado estuvo formado, entre otros, por la ministra de Cultura, Carmen Calvo; la presidenta de Omega Capital, Alicia Koplowitz; el director de la Real Academia Española, Víctor García de la Concha; la presidenta de IBM, Amparo Moraleda; la secretaria de Estado de Asuntos Sociales, Familia y Discapacidad, Amparo Varcárcel; el presidente de Telecinco, Alejandro Echevarría, y la presidenta- editora de ABC, Catalina Luca de Tena.