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ABC MIÉRCOLES 26 4 2006 93 El Barcelona afronta hoy ante el Milán el reto de clasificarse para la final de la Liga de Campeones Zidane adelanta su adiós definitivo después de jugar el Mundial en una entrevista en la televisión francesa El Príncipe de Asturias dio ánimos tras la derrota S. A. R. el Príncipe Don Felipe llamó por teléfono al presidente del Villarreal, Fernando Roig, nada más finalizar el partido para transmitirle ánimos y todo su cariño tanto a los aficionados como a los jugadores y a la directiva. El máximo dirigente del Villarreal agradeció la llamada y la consideró como un gran detalle dado que el equipo se encontraba en una complicada situación anímica. El centrocampista del Villarreal falló un penalti decisivo a dos minutos del final del encuentro. También erró otra pena máxima cuando su equipo cayó en la UEFA Riquelme, otro ángel caído a los infiernos TEXTO JULIÁN ÁVILA VILLARREAL. La grandeza de un jugador se mide en este tipo de partidos y en las situaciones tipificadas como límite. La suerte del penalti es la más cruel. Y la que más marca. Su acierto te eleva a la gloria y su error te empuja al abismo. Siempre están reservadas para los jugadores que presumen de galones. Ahí están las imágenes de Raúl ante Francia en la Eurocopa del 2000, de Beckham ante Portugal en 2004, de Baresi o de Baggio en la final del Mundial de Estados Unidos 1994... Y anoche le llegó su hora a Riquelme. En un momento agónico. Cuando la vida estaba a un paso y la muerte a escasos centímetros. Y salió cruz. Apareció la muerte del Villarreal porque Riquelme, un consumado especialista, no supo transformar el penalti. Fue cruel la escena. Muy dura para el jugador y para toda la afición. Román es hoy un ángel caído. Una víctima del fracaso y de la decepción. El propio jugador lo advertía en la previa: La historia se olvidará de nosotros si no aprovechamos esta oportunidad La historia no olvida. Tiene memoria y es eterna. Y Riquelme aparecerá en los titulares de una noche demasiado cruel con un proyecto novato, joven e ilusionante como es el bautismo del Villarreal en la Liga de Campeones. Y Román lo sabe. Desde el instante en que Lehmann le ganó la partida al adivinar su lanzamiento. Era un hombre muerto. Su error llenó de lágrimas El Madrigal y vació las miles de maletas que estaban prestas para viajar a París. A Román le superó la escena. Cuando el colegiado pitó el final no se quedó un segundo en el campo. Quizás sintió vergüenza, quizás quería llorar en solitario, quizás quería morirse. Ni se despidió de la grada ni pidió perdón ni supimos si estaba al borde del infarto. También dejó el estadio sin abrir boca. Pasó por la zona mixta como un cohete, con la cabeza baja, con la mirada pérdida y sin escuchar a los periodistas que le reclamaban. Tiraba de manera desacompasada de una maleta repleta de bronca de desilusión y de cabreo. Pero no abrió la boca. Se marchó por la puerta de atrás. Por la de los perdedores. Y eso que él siempre ha presumido de ser un ganador. No lleva una buena racha desde el punto de la verdad. Ha fallado los dos últimos que ha lanzado en la Liga (Santander y Valencia) y también erró otro el año pasado en El Madrigal ante el AZ Alkmaar, lo que supuso el adiós a la Copa de la UEFA en los cuartos de final. Sus compañeros le arroparon lo justo. Tampoco se dejó mucho más. El vasco Arruabarrena fue claro: Los jugadores saben qué ocurre cuando uno tiene la responsabilidad de lanzar un penalti. No hay que decirle nada a Román También Pellegrini dejó su versión: Román sabía que debía tomar esa responsabilidad. Y lo ha fallado. También lo pudo meter, pero seguro que si hubiésemos marcado antes dos goles ahora no estaríamos hablando del penalti Al final, el estadio coreó su nombre para mitigar su pena. Era demasiado gravosa para limpiarla con una oleada de buenas intenciones. Riquelme bajó a los infiernos y quién sabe cuánto tiempo seguirá ahí. El fútbol ha sido demasiado cruel con todos nosotros VILLARREAL. No hacía falta preguntar. Los jugadores tenían necesidad de liberar su mente. De explayarse. De soltar lastre. Guille Franco fue el primero en salir: En el vestuario hay lágrimas, bronca, impotencia. El resultado es cruel. Nos han despertado de un sueño. Le doy gracias a Dios por habernos traído hasta aquí. Lo que ocurre es que Dios quiso que fuese el Arsenal el que va a la final Para Javi Venta: el palo ha sido gordo. para el equipo y para la afición. No merecíamos este final También el presidente del Villarreal, Fernando Roig, se sumó al mensaje: Por lo menos hemos merecido llegar hasta la prórroga. Todo ha sido muy duro y nos costará levantarnos Para José Mari era un orgullo caer de esa manera. Y de todo esto se aprende Forlán se tragó las lágrimas en la zona mixta: Hay tanta bronca en nuestro cuerpo que no sé ni lo que decir. Lo dimos todo y no recibimos nada a cambio. Muy injusto Riquelme, desconsolado después de fallar el penalti AFP