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92 MIÉRCOLES 26 4 2006 ABC Deportes El Villarreal murió con las botas puestas Riquelme falló un penalti en el último minuto que hubiera forzado la prórroga; el Arsenal, finalista ENRIQUE ORTEGO VILLARREAL. La historia, pasada y reciente, está plagada de casos parecidos. La estrella, el mejor jugador de un equipo, que falla el penalti decisivo en el momento más inoportuno. Ayer le tocó a Riquelme. Se perdía el partido por su penúltimo minuto cuando Clichy desniveló a José Mari en el área. Penalti. El Villarreal estaba con la lengua fuera, incapaz de doblegar la superdefensa del Arsenal, agotado por su fantástica temporada, pero se encontraba con una última oportunidad. Riquelme amasó el balón entre sus manos. Lo limpió. Lo secó. Y lo remató con fuerza con su pierna derecha, pero Lehmann le adivinó la intención y le desvió el lanzamiento. Una pena, una desgracia, pero fue bonito, muy bonito y apasionante mientras duró. Siempre es duro remar tanto y caer exhausto en la orilla, pero el Villarreal debe sentirse orgulloso de lo que ha hecho esta temporada. Entrar en la elite de las semifinales de la Liga de Campeones sólo está al alcance de los elegidos y si no pudo dar el último salto fue, simplemente, porque enfrente se encontró un equipo mejor, más fresco y que supo rentabilizar ayer sobremanera el tanto de Highbury. El Arsenal se planta en la final con el pellejo del Liverpool de la temporada pasada. Sus recorridos parecen fotocopiados y también, como los de Benítez, se han metido en la final, gracias, sobre todo a su extraordinario concepto defensivo, que ayer completó diez partidos sin recibir un gol. O lo que es lo mismo 919 minutos. O era el peso y la responsabilidad de la final que estaba en juego o el merecido respeto que el Villarreal se ha ganado a pulso después de su brillante trayectoria por esta Champions que se VILLARREAL ARSENAL 0 0 Villarreal (4- 2- 2- 2) Barbosa; Javi Venta, Peña, Quique Álvarez, Arruabarrena (Roger, m. 81) Senna, Josico (José Mari, m. 62) Riquelme, Sorín; Guille Franco y Forlán. Arsenal (4- 1- 4- 1) Lehmann; Eboué, Touré, Campbell, Flamini (Clichy, m. 8) Gilberto Silva; Hleb, Cesc, Ljungber, Reyes (Pirés, m. 69) y Henry. Àrbitro Ivanov (Rusia) agota. El caso es que el Arsenal que hace un par de meses salió al Bernabéu a comerse al Real Madrid y se lo comió, saltó ayer a El Madrigal con una cara bien distinta. Todos atrás. Sólo Henry se quedaba por delante de la línea del balón, mientras el resto se replegaba en su campo con el único objetivo de proteger al irascible Lehmann. contrar petróleo. Y sólo cuando Javi Venta se proyectó por su banda y le puso un paso más rápido al juego pudo tener alguna oportunidad de remate. Desde esa banda derecha llegaron un par de centros del lateral que no encontraron a Sorín y Guille Franco por milímetros. Riquelme tuvo el protagonismo acostumbrado, pero no le corrió el balón con la fluidez de otras noches, también posiblemente porque defensivamente el equipo inglés no tuvo errores ni vacilaciones. En el otro área, vacaciones. Henry sufrió la inoperancia atacante de sus compañeros y quedó aislado, sin entrar en juego, entre Peña y Quique Álvarez, sin poder expresar sus siempre maravillosas ideas futbolísticas. No encontró ni un colaborador, ni siquiera Reyes y Ljunberg, los más cercanos, pero que estaban más afanados en correr hacia atrás que hacia delante. Así se llegó al descanso. Ocasiones falladas Un equipo fiel hasta el último día La agresividad ofensiva del partido de ida en su Highbury del alma quedaba reducida a una ordenada táctica de contención. Parecía como si los hombres de Wenger estuvieran convencidos de que les iba a valer con el gol de ventaja que traían. El Villarreal fue fiel a sí mismo hasta el último día. Pellegrini apostó por Barbosa en la puerta y arriba sorprendió con la entrada del argentino- mexicano, Guille Franco. Buscaba, es de suponer, más contundencia, más remate, pero desde luego perdía la velocidad, el desmarque, la presión que bien sabe hacer José Mari. Cuestiones tácticas. Adelantó mucho la defensa el equipo amarillo para achicar al campo y jugar prácticamente en los cincuenta metros que defendía el Arsenal con sus hombres perfectamente desplegados cubriendo todo el ancho del campo hasta cerrar todos los espacios. No tuvo nunca prisa el Villarreal. Y si la tuvo, no se notó. Lo que sí le faltó fue un poco más de velocidad en la circulación del balón. A ese ritmo era muy difícil enSe dio cuenta el Villarreal que tenía que acelerar su juego y se puso a ello sin pérdida de tiempo. El fruto fueron dos ocasiones consecutivas de Guille Franco en los primeros diez minutos. Nada más cumplirse el cuarto de hora, Pellegrini puso en práctica el plan de emergencia. Quedaba media hora y había que comenzar a arriesgar. José Mari por el agotado Josico. Se pegó a la banda derecha como un extremo para explotar las debilidades de Clichy que, fuera de forma, había entrado por el lesionado Flamini, y Sorín bajó al medio centro. Ofensiva total. Tres puntas y Riquelme por detrás. Pudo marcar Forlán (m. 64) y el Villarreal siguió a lo suyo. El Arsenal, también, arrinconado, casi sin salida, pero favorecido porque según pasaban los minutos a los amarillos comenzaron a pesarles las piernas y a fallarles la cabeza, al comprobar que no eran capaces de marcar y forzar la prórroga. Tan cansados y obtusos estaban, que Riquelme desperdició esa última oportunidad y se esfumaron todos los sueños de final. Récord de imbatibilidad del equipo inglés LUIS GARDE MADRID. El Arsenal superó ayer el récord de imbatibilidad en la Liga de Campeones después de haber mantenido su portería a cero 920 minutos. De éstos, 630 lo han sido con el meta Lehmann bajo los palos, mientras que los restantes 290 fueron con el español Manuel Almunia. Rosemberg, del Ajax, fue el último que les marcó un gol. Primera final para el Arsenal. París será su primera final de la Liga de Campeones. El equipo inglés nunca ha sido eliminado en una semifinal de una competición europea. ASÍ JUGARON VILLARREAL Barbosa: regular. Javi Venta: notable. Peña: bien. Quique Álvarez: notable. Arruabarrena: bien. Senna: bien. Josico: bien. Riquelme: bien. Sorín: regular. Forlán: regular. Guille Franco: regular. José Mari: regular. Roger: sin calificar. El entrenador: Pellegirni. Bien. Fue fiel a sus ideas y en la segunda parte quiso acelerar el ritmo del partido con la entrada de José Mari. A lo mejor, la entrada de Guayre, un hombre también veloz, hubiera sido un punto añadido. ARSENAL Lehmann: bien. Eboué: notable. Touré: notable. Campbell: bien. Flamini: s. c. Gilberto Silva: bien. Hleb: bien. Cesc: bien. Ljunberg: regular. Reyes: mal. Henry: regular. Clichy: mal. Pires: regular. El entrenador: Wenger: regular. Montó un partido muy defensivo y tuvo la suerte de que Riquelme no acertara con el penalti porque si no en la prórroga tenía que haber cambiado por completo el panorama. Se dejó a los hombres de ataque en el banquillo.