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48 Sociedad MIÉRCOLES 26 4 2006 ABC Chernóbil anilló radiactividad en las aves Los investigadores que habían medido isótopos radiactivos artificiales en el aire de Valencia se preguntaron qué pasaría con las aves migratorias que veranean en las zonas del accidente y pasan el invierno en España. El equipo de Baeza y Navarro estudió el zorzal común, porque presentaba unos niveles apreciables de cesio y porque anidan en cualquier parte de España dice Baeza. El resultado es que los que llegaron a Valencia estaban más contaminados porque venían de Bielorrusia, mientras que los que llegaron a Extremadura procedían de los países nórdicos y el nivel de contaminación era más bajo: Chernóbil anilló radiactividad en las aves afirma Baeza. Al año siguiente, se intentó encontrar diferencias entre las aves que habían nacido después del desastre y los adultos, pero no había ninguna, demostrando que la contaminación en sus lugares de origen es altísima. Ocho años después del desastre, en 1994, Navarro realizó otro estudio y siguió encontrando cesio y estroncio en las aves. ocho días no ocurre lo mismo con el cesio 137, que es el que más dosis produce en un accidente de estas características y más efectos a largo plazo tiene En el informe final del CSN de ese año se observaba un piquito de radiactividad que procedía de la precipitación de Chernóbil y el cesio se veía en aguas, en suelo, en los vegetales, pero en concentraciones muy bajas y con análisis muy detallados Aún hoy, con una buena muestra de los suelos y un buen análisis matiza Gil, encontraríamos cesio en nuestros suelos Ahora bien, básicamente el que tenemos en el suelo ahora mismo es el resultado de los ensayos de armas nucleares en los años 50 y 60 En cuanto al estroncio y plutonio, en los primeros días se vio lo que se llama una partícula caliente, que son micropartículas de aerosoles, pero estamos hablando por debajo de la centésima de milímetro El Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo ya tiene el dinero necesario para construir un segundo sarcófago en la central de Chernóbil, que aparece en la imagen, ayer, tras dos francesas interpretando una pieza musical REUTERS Parece que Chernóbil no sólo queda lejos en el tiempo sino también geográficamente. Sin embargo, el accidente del 26 de abril de 1986, del que hoy se cumplen veinte años, obligó a tomar medidas y realizar análisis en España, que detectaron niveles, aunque bajos, de radiactividad Un parte de radio abrió los ojos de España a la mayor catástrofe nuclear TEXTO: ARACELI ACOSTA MADRID. La primera comunicación fue por los medios, el parte de las ocho de la tarde de Radio Nacional del domingo 28 de abril. Me acuerdo porque yo venía de la inspección de Almaraz, y era el cumpleaños de mi mujer, pero en lugar de irme a casa me fui directamente al Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) porque me sonó muy raro la forma en que dieron la información, a pesar de que estoy acostumbrado a esas noticias alarmantes Aunque parezca increíble, quien así habla es Eugenio Gil, ahora subdirector general de Emergencias del CSN y en 1986 jefe del Área de Análisis de Accidentes. Y es que el oscurantismo con que las autoridades soviéticas trataron el accidente hizo que a todos pillara por sorpresa cuando la nube radiactiva ya avanzaba hacia Europa occidental. Pese a la escasez de información- no había nada ni en la embajada americana ni en la rusa explica Gil recordando la misma noche del domingo 28 de abril de hace veinte años- nos pusimos en contacto con el portavoz del Gobierno, que en aquel momento era Javier Solana, y avisamos a todas las centrales nucleares para que intensificaran sus programas de vigilancia Y es que antes de Chernóbil no había un programa de vigilancia radio- lógica para todo el territorio nacional, sino sólo en el entorno de las centrales. Pese a que los datos empiezan a llegar con cuentagotas gracias a los colegas suecos las condiciones meteorológicas de esos días jugaban a nuestro favor. Era primavera, cuando la componente atmosférica peninsular está dominada por el Atlántico. Eso significa que, además de la distancia, teníamos una barrera física importante, por lo que no era esperable que la contaminación llegara de una manera inmediata Primera alarma: yodo en el aire Pero el viernes 3 de mayo, desde la central de Cofrentes, en Valencia, me llamaron para decirme que habían detectado yodo en el aire. El yodo es un indicativo inmediato de que hay un accidente y además asociado a un reactor nuclear Gil explica que se llegaron a medir algunas trazas de yodo, pero muy pequeñitas, en valores de unas decenas de milibecquerelios por metro cúbico de aire, valores que están mil veces por debajo de lo que podía ser preocupante Mientras tanto, los investigadores habían empezado el lunes 29 de abril a hacer mediciones en el aire de Valencia. Los parámetros meteorológicos indicaban unos pocos restos de algunas de las nubes que afectaron a Italia, por lo que podía afectar también al mediterráneo español explica Antonio Baeza, profesor titular de Física Aplicada de la Universidad de Extremadura, quien trabajó en ese estudio junto a investigadores de la Universidad de Valencia. Y lo que encontraron fue un mínimo incremento del contenido radiactivo en el aire que duró entre los días 2 y 5 de mayo Elisa Navarro, profesora responsable del Laboratorio de Radiactividad Ambiental de la Universidad de Valencia, explica que esos niveles no representaban peligro para la población A partir de ahí- -explica Eugenio Gil- -ya empieza un programa sistemático para medir lo que nos interesaba: si hay algo en el aire, en el agua de lluvia y en las plantas Mientras el yodo es muy volátil- sale de golpe, pero tiene una ventaja, que se desintegra en Análisis a turistas de regreso Pero no fueron los únicos análisis y mediciones que se hicieron. Durante los tres primeros meses se mantuvo un programa específico de vigilancia de la leche, sobre todo en las zonas de mayor producción, esto es, todo el tercio noroccidental de la Península. Y ahí no vimos nada dice Gil. Asimismo, a todos los españoles que venían de esas zonas se les sometió a un análisis de carga radiológica corporal. En algunos casos- -explica Gil- -se llegó a identificar carga de yodo y de cesio, pero creo recordar que el más alto no llegaba al 15 del índice de carga radiológica que establecen los reglamentos Las condiciones meteorológicas de esos días jugaron a nuestro favor, pues los vientos soplaban del Atlántico