Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
32 Internacional MIÉRCOLES 26 4 2006 ABC ULTRA DERECHA DE IZQUIERDA l viejo remedio universal de la izquierda internacional es el de achacar sus problemas a la derecha. No ya los problemas legítimos, como el de perder votos porque los rivales políticos han logrado encontrar nichos que atraen a los votantes, sino el culpar de sus propios problemas a la radicalización de sus rivales hasta el abandono de los lícitos márgenes del sistema democrático. En Francia llevamos décadas viendo un auge de la llamada extrema derecha en áreas antaño controladas por la izquierda dura. Ahora toca el turno a Inglaterra, donde el 4 de mayo hay elecciones municipales y el PartiRAMÓN do Laborista lleva sePÉREZ- MAURA manas poniéndose la venda antes de tener una herida. Desató la alarma la ministra de Empleo, Margaret Hodge, declarando hace dos semanas en el Sunday Telegraph que ocho de cada diez votantes laboristas sufragarán por el Partido Nacional Británico (BNP) En verdad son muchas las áreas de Inglaterra en las que se detecta fuga de votos laboristas hacia el BNP, tildado de partido de ultra derecha Lo que resulta importante es combatir el empleo del término extrema o ultra derecha para definir a esa amalgama de intereses xenófobos y socialistas que intentan encontrar un lugar al sol en el Reino Unido- -algo hasta ahora imposible y no sólo por razones metereológicas. Para empezar hay que negar la mayor y uno de los más grandes ideólogos del thatcherismo, lord Tebbit, lo hacía con elocuencia el pasado viernes en The Daily Telegraph. Cualquiera que se tome la molestia de repasar el último manifiesto político del BNP, fechado en 2005, encontrará una retahíla de propuestas políticas, cuidadosamente enumeradas. Reto a quien quiera a que me encuentre una homologable con el Partido Conservador británico (o con el RPR francés, la CDU alemana o el PP español) Porque para ser el extremo de algo hay que tener una base en ese algo El manifiesto del BNP es una proclama anticapitalista, con firme oposición a la libertad de mercado, el compromiso de emplear todos los medios no destructivos que se pueda para reducir la desigualdad de ingresos promesas de imponer la propiedad de los trabajadores, promover las cooperativas, devolver parte de las líneas férreas británicas al Estado y la retirada inmediata de la OTAN. Se admiten matices, pero a mí me parece que eso está más cerca de Stalin que de Thatcher, que es la genuina encarnación de la derecha británica. Es cierto que el BNP tiene otros dos factores ideológicos importantes: el multiculturalismo y sus tintes racistas. Mas nadie negará que hoy pueden encontrarse denunciadores del multiculturalismo en todo el espectro político y si hablamos de racismo, quizá algún judío podría ilustrarnos con sus experiencias en la URSS. E Mark Felt, junto a su hija Joana, al confirmarse en mayo de 2005 que él era Garganta Profunda EFE Mark Felt, el agente jubilado del FBI que se convirtió en la decisiva fuente confidencial del caso Watergate, intenta beneficiarse de su histórica fama con la publicación de sus memorias, pese a sus reconocidos problemas de demencia Los otros secretos de Garganta Profunda TEXT 0: PEDRO RODRÍGUEZ CORRESPONSAL WASHINGTON. Durante tres décadas, Mark Felt- -el alto cargo del FBI que sirvió como decisiva fuente confidencial para la cobertura periodística del escándalo Watergate- -se había casi acostumbrado a negar periódicamente que hubiera sido la garganta profunda utilizada por el Washington Post. Pero después de que su histórico secreto terminase el año pasado en las páginas de la revista Vanity Fair, este anciano de 92 años intenta ahora beneficiarse de su inesperada fama con la publicación de sus memorias A G- man s life sin importar sus reconocidos problemas de demencia para este montaje editorial. Escrito con ayuda del abogado John O Connor, autor del reportaje que aclaró uno de los mayores enigmas en la historia contemporánea de Estados Unidos, el libro confirma que su discreta cooperación con los periodistas Bob Woodward y Carl Bernstein no fue el único gran secreto en la vida de Felt. Revelando, por ejemplo, que la esposa de este agente federal, Audrey Robinson, se suicidó en 1984 con el revólver reglamentario del calibre 38 de su marido. Lo que desmiente la versión de que la mujer, tras un largo declive emocional y físico, había fallecido de un repentino infarto. En estas cuestionadas memorias, Felt también expresa su pro- fundo malestar con el mote de garganta profunda que le otorgaron Woodward y Bernstein, inspirándose en una popular película pornográfica de la época. Además de resentir los detalles que la pareja de periodistas ofrecieron sobre él en el clásico libro Todos los hombres del presidente llevado por Hollywood a la gran pantalla con las actuaciones estelares de Robert Redford y Dustin Hoffman. Según Felt, el mero hecho de ser identificado como un alto cargo gubernamental constituyó una violación del acuerdo de confidencialidad. Con un buen fin Tras divulgarse su identidad, y la publicación del correspondiente libro instantáneo por parte de Bob Woodward, Felt insistió en continuar con su discreta vida de jubilado en Santa Rosa, California. Pero al final, el anciano se habría dejado convencer para aprovechar su estatus, con el argumento de poder financiar los estudios universitarios Felt justifica su actuación en el caso Watergate por los intentos de Nixon de encubrir lo ocurrido de sus nietos. Para este volumen, se habría recurrido tanto al libro que Felt publicó en 1979 sobre sus experiencias en el FBI como a escritos adicionales realizados en los años ochenta. En la introducción del libro, recién llegado a las librerías de EEUU, O Connor intenta contextualizar las acciones de garganta profunda recordando que en el FBI los agentes aprendían a mantener secretos y compartimentalizar, y nadie construyó más compartimentos que Mark Felt. Aislando su vida familiar de su vida en el Buró, escondiendo aspectos de su vida personal y aspectos de su vida profesional, y por supuesto construyendo un muro entre su identidad secreta y su identidad pública En esta vida de secretos, Felt incluso llegó a ocultar el suicidio de su esposa al resto de su familia, con la excepción de su hijo. Una tragedia que el ex investigador vincula al desgaste emocional que supuso su procesamiento por abusos de poder en materia de seguridad nacional. Delitos de los que fue condenado en 1980 y perdonado por el presidente Reagan. Con respecto a su papel en Watergate, Felt justifica su actuación por el ralentizado ritmo de las investigaciones y los intentos de encubrimiento del Gobierno de Nixon.