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ABC MIÉRCOLES 26 4 2006 Internacional 29 El Gobierno británico no deportó ni repatrió a mil extranjeros tras cumplir sus condenas cárcel Blair afronta un nuevo escándalo escudado en su ministro de Interior, que no dimitirá b Los liberal- demócratas conside- raron como un hecho extraordinario que miles de personas que han sido condenadas hayan simplemente desaparecido EMILI J. BLASCO. CORRESPONSAL LONDRES. El Gobierno de Tony Blair, y especialmente el ministro del Interior, Charles Clarke, tuvieron que reconocer ayer su incompetencia por dejar en libertad a más de mil presos extranjeros, una vez cumplidas sus condenas, sin ejecutar las órdenes de deportación fijadas por los tribunales en más de un centenar de casos y sin proceder a procesos de posible repatriación en el resto. Clarke se negó a la dimisión, aunque no es seguro que vaya a sobrevivir a este nuevo escándalo. Por su parte, Blair expresó su plena confianza en el ministro, consciente de que su marcha le dejaría sin nadie en el que zafarse. Blair practica en un aparato de gimnasia, ayer, para fomentar el deporte Públicas excusas Clarke admitió el fallo de su Ministerio y pidió excusas por crear alarma social, ya que entre los 1.023 extranjeros excarcelados desde 1999 existen tres personas que fueron condenadas por asesinato, nueve por violación (en algún caso de niños) 41 por robo y 20 por importación de droga, entre otros delitos. El ministro se mostró profundamente consternado pero aseguró que no piensa dimitir, aún cuando agregó con la mano en el corazón que va a ser difícil que la Policía y el Servicio de Inmigración puedan volver a localizar a los excarcelados para iniciar su proceso de deportación. Hasta el momento, sólo se han podido localizar 107 de ellos, de los cuales 20 ya han sido expulsados del país. POOL No hicimos lo necesario Según Clarke, el error se produjo porque el Servicio de Prisiones no atendió a la nacionalidad de las personas que dejaba en libertad, mientras que el de Inmigración estaba preocupado en otros asuntos. El ministro destacó el incremento del número de extranjeros entre la población reclusa, que en Inglaterra y Gales ha pasado de 4.300 en 1996 a más de 10.000 este año. Simplemente no hicimos lo necesario para las identificaciones y posible deportación debido a su gran número. Ha sido un fallo del Ministerio y de sus servicios del que asumo la responsabilidad indicó Clarke. A pesar de este explícito reconocimiento de culpa, Tony Blair expresó su apoyo a Clarke y en Tony McNulty, su segundo en el Ministerio. Esto no hizo sino espolear a la oposición en su reclamación de que el ministro saque consecuencias de la responsabilidad que asume. Los conservadores acusaron a Clarke de no cumplir su misión de proteger a los ciudadanos y solicitaron su comparecencia ante el Parlamento, donde podrían pedir su dimisión.