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52 Sociedad MARTES 25 4 2006 ABC La Agencia Internacional de la Energía podría respaldar por primera vez la vuelta a las centrales nucleares Se trata de combatir los problemas de suministro de gas y el cambio climático EMILI J. BLASCO. CORRESPONSAL LONDRES. La energía nuclear vuelve a abrirse camino veinte años después del desastre de Chernóbil. Por primera vez, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) podría avalar la expansión de los reactores nucleares como mejor forma de hacer frente al cambio climático y a la inseguridad en el suministro de otras fuentes energéticas. La AIE apoyará en su informe anual del próximo mes de noviembre, según ha adelantado el Financial Times un estudio que destaca la mayor fiabilidad de la energía nuclear frente a los problemas en el suministro de gas protagonizados por Rusia y a los que podrían derivarse de la situación en Irán. Asimismo, el estudio concluye que las centrales nucleares constituyen la mejor solución para que los Gobiernos puedan cumplir sus compromisos en la reducción de sus emisiones contaminantes. Según Fatih Birol, uno de los directores de la Agencia Internacional de la Energía, el declive en la producción de gas en Norteamérica y en el Mar del Norte deja a muchos países, singularmente a los europeos, a merced de unos pocos suministradores. Birol ha recordado la preocupación general provocada por el corte de gas a Ucrania por parte del consorcio ruso Gazprom, el mayor productor del mundo. llevará a una proliferación de armas nucleares, al tiempo que aumentará el volumen de residuos que tardan miles de años en descomponerse. No obstante, el movimiento ecologista se encuentra divivido desde que algunas de sus más destacadas figuras han reconsiderado su actitud. Es el caso de Patrick Moore, uno de los dos fundadores de Greenpeace, quien expresó su conversión a la energía nuclear en un reciente artículo escrito en The Washington Post con motivo del aniversario de Chernóbil. En su opinión, las centrales nucleares pueden ser la fuente que salve al planeta de otro posible desastre: un catastrófico cambio climático En este sentido, Patrick Moore recuerda que las plantas eléctricas que utilizan carbón son responsables de la mayor parte de las emisiones de dióxido de carbono (CO 2) uno de los seis gases de efecto invernadero y el mayor responsable del cambio climático. Los planteamientos de Moore, que ya no forma parte de Greenpeace, son compartidos por otros antiguos adalides del movimiento verde, como los británicos James Lovelock y Hugh Montefiore, quien estuvo en la dirección del grupo ecologista Amigos de la Tierra. Fin a la moratoria El respaldo de la AIE, entidad de la que forman parte 26 países desarrollados, podría poner fin a la moratoria que muchos Estados han impuesto a la energía nuclear, paralizando reactores y estableciendo calendarios para el definitivo abandono de esta fuente energética, que en la actualidad genera alrededor del 16 por ciento de la energía que se consume en el planeta. Aunque los miembros de la AIE tienen políticas diferentes, su posición alentará a quienes desde hace unos años han reabierto el debate sobre la conveniencia de volver a la generación atómica de energía. Países como Alemania, Austria e Irlanda han aprobado medidas para el progresivo cierre de sus plantas, pero las diferencias en el seno del Gobierno alemán, por ejemplo, indican una posibilidad de revisión. Ésta, por su parte, está en marcha en España, Italia, Suecia y, especialmente, en el Reino Unido, donde Tony Blair está tratando de ganar adeptos para un nuevo despliegue de centrales nucleares. En esta misma línea se encuentra EE. UU. cuya nueva ley energética deja abierta la puerta a una expansión de la opción nuclear. Grupos ecologistas y determinados científicos destacan que esta política Una vez a la semana los residentes en los 30 kilómetros de la zona de exclusión de Chernóbil reciben comida AFP Cruz Roja afirma que al menos 7 millones de personas aún viven en zonas afectadas por Chernóbil EP MADRID. La Federación de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja denunció ayer que al menos siete millones de personas continúan viviendo en zonas sumamente contaminadas de Bielorrusia, Ucrania y Rusia años después del desastre de la central nuclear de Chernóbil, del que mañana se cumple el veinte aniversario. No debemos olvidarles subrayó Juan Manuel Suárez del Toro, presidente de la Federación de Cruz Roja y la Media Luna Roja tras visitar la zona con motivo de este aniversario. Aún cuando las actuales crisis y catástrofes de grandes proporciones acaparan en cada momento la atención de los medios de comunicación, no hay que dejar de lado a las víctimas de desastres anteriores consideró Suárez del Toro. Según Cruz Roja, los efectos de la irradiación perdurarán por muchos años por lo que es importante seguir adelante con el programa sostenible de detección para reducir el número de muertes mediante el diagnóstico precoz Las personas afectadas necesitarán el apoyo de organismos y gobiernos durante muchos años para definir, elaborar y poner en marcha soluciones sostenibles a largo plazo añadió. Según datos de la organización, desde el inicio del Programa de Asistencia Humanitaria y Recuperación de Chernóbil (CHARP por sus siglas en inglés) en 1990, se ha asistido a más de tres millones de personas proporcionando acceso a medicamentos, vitaminas, información sanitaria y apoyo psicológico Asimismo, se han llevado a cabo más de 800.000 exámenes de detección de cáncer de tiroides y en los últimos nueve años, se han diagnosticado 1.120 casos A pesar de que el cáncer de tiroides es muy agresivo, un diagnóstico precoz amplía las posibilidades de recuperación. Con la ayuda de la Federación Internacional, las Sociedades de la Cruz Roja de Bielorrusia, Rusia y Ucrania vienen trabajando en las zonas rurales más apartadas y desfavorecidas que se vieron afectadas por Chernóbil concluye la organización. Pero no parece suficiente. Ayer, el presidente ucraniano, Víctor Yúschenko, pidió celebrar una nueva conferencia de países donantes para ayudar a su país a superar las secuelas de la catástrofe nuclear, solicitando a la Unión Europea, la ONU y la Unesco que apoyen su iniciativa y convoquen ese foro internacional.