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ABC MARTES 25 4 2006 Opinión 5 UNA RAYA EN EL AGUA DE BAMBI A TARZÁN E conoce que en La Moncloa han cambiado de libro de cabecera. Después de Anselmo Carretero y su nación de naciones; de Pettit y su republicanismo cívico; de Zygmunt Bauman y su memoria histórica, alguien se ha debido de encontrar en los anaqueles algunos ejemplares amarillentos de Desmond Morris y de Edgar Rice Burroughs, y se los ha zampado ignorando que estaban algo pasados de moda. El caso es que el Partido Socialista va a respaldar en el Congreso el Proyecto Gran Simio, que solicita la elaboración de una carta que garantice a los primates la protección moral y legal de que actualmente sólo gozan los seres humanos O sea, una Declaración Universal de los Derechos del Mono. Juro que IGNACIO no estoy de broma. CAMACHO Tampoco lo están, por lo visto, los promotores de la susodicha iniciativa. Gente de respeto: Jane Goodall (premio Príncipe de Asturias, ay) Joaquín Araujo y otros investigadores eminentes y, al parecer, perfectamente sobrios. No, Diane Fossey no firma porque se la merendaron los gorilas, en un gesto de ingratitud de lo más humano que viene a dar la razón a los postulantes, en el sentido de que nuestra especie comparte el 98,4 por ciento de material genético con estos primos hermanos. Razón por la cuál esgrimen lanecesidad urgente de concederles una atención humanitaria de la que por el momento no disponen de hecho tres cuartas partes de la Humanidad propiamente dicha. Esto debe de ser cosa de las sociedades ultradesarrolladas. Alcanzados unos niveles excelsos de bienestar, se nos va la olla y derivamos en esta clase de extravagancias. Vargas Llosa contó en un célebre artículo el calvario legal que sufrió en Inglaterra cierta joven que se olvidó, al marchar de vacaciones, de proveer de alimento a una ratita enjaulada, de nombre Ziggy. Pero esto de los primates sobrepasa los límites al comparar su inteligencia (lade los monos, no la de sus defensores) con la de los menores de edad y los discapacitados mentales. Ya puestos, deberían haber añadidoque hay orangutanes conbastante más sensibilidad que algunos políticos... y no pocos científicos. Parece, pues, que en su avanzado afán por proteger a las minorías y establecer un marco irreversible de progreso, el Partido Socialista se dispone a promover la igualdad de los hombres (y las mujeres, faltaría más) con los simios (y las simias) Debe de tratarse de que ya no quedan minorías que atender en la agenda de reformas legislativas, y que todos los ciudadanos españoles gozan de la protección adecuada de nuestro majestuoso Estado del Bienestar. Bueno, algún espíritu quisquilloso podría objetar que ciertos seres no nacidos acaso mereciesen la condición de personas antes que los mandriles, y que algunos padres (y madres) de familia heterosexuales quizá deberían tener prioridad sobre el clan de la mona Chita, pero se trata sin duda de residuos de la mentalidad reaccionaria anclados en el más rancio catolicismo. Gente del pasado, en fin, ajena al viento imparable de la modernidad. Esto no hay quien lo detenga: hemos pasado de Bambi a Tarzán. S LA GENERACIÓN NADA OS cambios de costumbres que antes se cocían a fuego lento hoy toman vida poniendo a tope el mando del microondas ultrarrápido. De un soplo pasamos del sexo comunal a casarnos por la Iglesia con un piercing del after hours al chateo, del botellón al sabor a jarabe frutal del Bellini Ya casi está pasada de moda la subcultura gótica cuando llega la generación nada Nada más fácil que pasarse de la extrema izquierda a la extrema izquierda. Mundo galopante: algunas jóvenes del Euro- Islam reclaman el derecho a ponerse el velo mientras las jóvenes del Irán pre- nuclear son perseguidas por la Policía si no llevan el velo, como rige la ley islámica. Extraña Europa en la que los estudiantes franceses repudian un primer contrato de trabajo mientras llegan por el sur las pateras llenas de africanos en busca de un puesto de trabajo cualquiera. Los sistemas del deber se disolvieron hace VALENTÍ ya tiempo en el embate de la moral PUIG emocional. En las galerías comerciales de la Europa postsocialista ha crecido esa generación que- -por ejemplo, en Varsovia- -se llama generación nada Ya tiene sus escritores, sus antros, su desencanto, sus formas de beber y alterar la noche. Sazonan su hastío con la antipolítica. Razones o excusas: el desempleo, la dureza de la economía de mercado, la confrontación entre generaciones. Donde estaba la disidencia que resistió con tanta entereza moral al totalitarismo ahora navegan con cierto despiste los beneficiarios de una libertad que llegó acompañada de otra noción de seguridad, de otras formas de autoridad. En la época del gel de baño con aromas imaginarios, los jóvenes góticos cuervos o siniestros -llevan ya años con las uñas negras y el cabello como escarpines. Festonean los valores con gasa negra de melancolía profesionalizada y un suspiro de desesperanza pendiendo del cuello en forma de abalo- L rio fúnebre. Dicen no esperar nada sino la muerte. Adolescencia de tanatorio, de goticismos oscuros, de gárgola con maquillaje de quita y pon. Contra el lenguaje articulado, el cine mudo; contra la piel desnuda, el vinilo. Contra la acción, el mal al que no hay quien se resista. Sienes rapadas a lo punk para una mirada pasiva, una cruz colgando de la oreja y un amanecer psicodélico en la lontananza. La placenta de esta mitología palpita en la caverna de Batman. Un estudio sobre la juventud gótica de Escocia, más allá de la escenificación, identifica ese talante de luto sine die con la autolesión y con el intento de suicidio. Cuanta más identificación con la tribu, más recurrencia del afán de dañarse a uno mismo físicamente. El ser o la muerte, todo o nada: fronteras de una y otra generación, con sus músicas y sus tatuajes. Estéticas del miedo frente a la voluntad de existir. Según la investigación, son más propensos al daño infligido los muchachos que, con alguna fragilidad mental, han asumido a ciegas las leyes de la subcultura gótica En toda esa gama y fracciones de la generación nada la culpa de todo siempre corresponde a los demás. No cabe hacer nada porque la inminencia del desastre es el día a día. Luego resulta que eso también transita por los blogs aparece en novelas, ya tiene su filmografía, sus poetas macilentos. También por ahí anda Osama bin Laden, amenazando a Occidente por vídeo. Dice que nunca habrá paz entre Occidente y Al- Qaida. Resulta casi de estremecimiento cotejar ambas realidades, con su envés de ficción. Chocan la cantinela de las madrasas del islamismo radical y los ritmos de la música cibergótica, los sintetizadores y las voces de la mezquita. Extasis a prueba de nihilismo de barrio, de cruce genético entre la Familia Adams y Los Morancos. Cutrez postromántica. Reaparece la noche de los muertos vivientes, en versión afterpunk un bocata teñido de negro y un botellón con sabor a nada. vpuig abc. es