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4 Opinión MARTES 25 4 2006 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) J. López Jaraba (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: José Luis Romero Adjunto al Consejero Delegado: Emilio Ybarra Aznar Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil EL ILUMINADO QUE TENSA LA CUERDA E GUARDIA CIVIL, MILITAR Y BIEN PAGADA ARIOS miles de guardias civiles protagonizaron el pasado sábado, en la plaza Mayor de Madrid, la primera manifestación de protesta registrada en el Instituto Armado. Con el apoyo de sindicatos y organizaciones policiales europeas, los manifestantes plantearon simultáneamente demandas laborales y cambios en la naturaleza jurídica de la Guardia Civil. Y esta mezcla de reivindicaciones es lo que obliga a valorar con mucha prudencia todo lo que se dijo en ese acto y a separar los problemas y sus soluciones. Como cuestión previa, el Gobierno socialista debe tomar muy buena nota de las consecuencias que suelen provocar las promesas electorales asumidas con frivolidad o la falta de criterio solvente para asuntos delicados. Los socialistas, en la campaña de 2004 y, luego, cuando llegaron al poder, plantearon sin solución de continuidad la unificación de cuerpos policiales; más tarde, la unificación de mandos- -que ha quedado reducida a una aparente coordinación de mandos- y, entre medias, guiños a la desmilitarización del Instituto Armado, como el de Jesús Caldera en el Congreso de la Asociación Unificada de Guardia Civil (AUGC) celebrado en 2004, asociación convocante del acto de Madrid. Aunque las reformas efectuadas en este tiempo no han pasado del régimen disciplinario, aquellas palabras electoralistas han calado en parte de los agentes y ahora éstos piden cuentas al PSOE, con el que la AUGC pactó en abril de 2005 unas mejoras profesionales que, según esta asociación, no se han atendido. La desmilitarización de la Guardia Civil- -que tampoco es una demanda unánime entre los agentes- -es un error que no se debe cometer. La gran eficacia de este cuerpo armado, demostrada no sólo en la lucha contra el crimen organizado y el terrorismo, sino también en otras numerosas tareas de seguridad colectiva, se basa principalmente en el carácter militar de su organización y funcionamiento. También, por supuesto, en la especialización de sus integrantes. Por esta razón, la peculiar posición de la Guardia Civil, entre dos Ministerios, el de Defensa y el de Interior- -orgánicamente militar y funcionalmente policial- -no debe actuar en contra de la V esencia con la que este cuerpo fue fundado hace más de un siglo, y que responde a un modelo de seguridad que ha funcionado correctamente. Por otro lado, resulta contradictorio que pidan la desmilitarización aquéllos que se integraron voluntariamente en un cuerpo armado que siempre ha sido militar. Ésta era una condición explícita en el compromiso personal de cada uno de sus agentes con la Guardia Civil. España es un país con fuertes exigencias de seguridad colectiva, como las que generan las redes de inmigración ilegal, los terrorismos islamista y etarra, la delincuencia organizada y el narcotráfico. Sería muy perturbadora una alteración tan sustancial del modelo policial como la que implicaría la desmilitarización de la Guardia Civil, sin tener claros los beneficios que se obtendrían de tal medida, más allá de la indisimulable satisfacción que supondría para las fuerzas nacionalistas y de extrema izquierda, postulantes tradicionales de esta reforma. Cuestión muy distinta es que el carácter castrense se utilice como una mordaza para acallar demandas de mejora profesional o como una coartada para legitimar unas exigencias laborales desproporcionadas. Nada de esto es admisible: los guardias civiles tienen derecho a percibir una retribución similar a la del cuerpo policial mejor retribuido, y no será precisamente por falta de méritos individuales y colectivos la razón por la que no se haya tomado ya esta medida. Igualmente es preciso dignificar las casas- cuartel, enclaves básicos de la capacidad del Estado para dotar de seguridad a la sociedad española e instrumentos insustituibles de la presencia estatal en todo el territorio nacional. Por otro lado, la insistencia en el derecho de asociación significa que la cadena de mando no funciona como cauce eficaz para la expresión y atención de las demandas laborales de los guardias civiles. En definitiva, el malestar mostrado por los agentes que se manifestaron en la plaza Mayor de Madrid responde a motivos legítimos, pero de los que se deben extraer conclusiones que vayan más allá de mejorar- -y mejorar sensiblemente- -las condiciones laborales de la Guardia Civil. L presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, volvió ayer a cuestionar la existencia del Holocausto judío y criticó que sólo haya lamentos para un pequeño número de las víctimas de la II Guerra Mundial. Asimismo, reiteró que su país continuará el desarrollo de su programa nuclear, porque tiene propósitos pacíficos Ahmadineyad, al tiempo que negaba el Holocausto, destacaba su vocación personal y la de su pueblo por la paz: Queremos- -dijo- -que en el mundo entero haya paz y tranquilidad Patético y cínico ejercicio de doble moral de un dirigente que se ha convertido en una amenaza mundial y que parece decidido a seguir adelante en sus operaciones atómicas. Irán tensa la cuerda mientras la comunidad internacional hace acopio de paciencia ante las bravuconadas del extremista presidente Ahmadineyad, que persiste en su desafío: No creo que las potencias mundiales ataquen Irán porque eso no sirve a los intereses de Occidente subrayó envalentonado durante una rueda de Prensa celebrada después de que su Gobierno rechazara las presiones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para suspender el proyecto nuclear iraní. Miserable alegato de un peligroso iluminado. CIENTÍFICOS: EL BOE LOS DISCRIMINA OS investigadores españoles han vuelto a alzar la voz contra el Gobierno. El texto de la última convocatoria para la concesión de ayudas a proyectos de investigación, publicada en el BOE del pasado 9 de diciembre, ha desatado la polémica, porque el simple hecho de tener más (o menos) mujeres en los equipos de investigación influirá en la puntuación que reciban los equipos que soliciten ayudas económicas oficiales. Si el Ejecutivo pretendía favorecer la integración de la mujer en la sociedad y, en este caso concreto, en los equipos científicos, éstos han mostrado su indignación por una medida que consideran una trampa para las propias mujeres. Alguna de ellas se ha expresado con meridiana claridad y contundencia sobre el particular: Como mujer, no creo que debamos sentirnos contentas porque se nos discrimine, negativa o positivamente. Como científica, no admito ninguna valoración que no sea la calidad de mi trabajo en condiciones de igualdad con el resto de los científicos cualquiera que sea su sexo y condición No es un caso aislado, pues ABC ha podido confirmar que el malestar entre las mujeres investigadoras es general. Reveladora reacción que supone un serio revés a una iniciativa errónea. Y un mensaje: la discriminación positiva no deja de ser discriminación. L TERRORISMO CONTRA CIVILIZACIÓN E L atentado terrorista que se produjo ayer en un hotel de la ciudad de Dahab y que causó la muerte tanto de turistas extranjeros como de ciudadanos egipcios que compartían un periodo festivo musulmán, ha sido un nuevo y trágico zarpazo de la nebulosa que mueve los hilos de tantos grupos criminales y que hemos dado en denominar como Al Qaida. Los terroristas han designado como enemigo a todo lo que no se someta a sus delirantes ensoñaciones teocráticas y no actúan contra lo que definimos como Occidente porque con este concepto se representa principalmente a sociedades no musulmanas, sino porque simboliza la libertad de los ciudadanos, la igualdad de derechos y la autonomía de las sociedades frente a esa enfermiza visión medieval de la religión. El crimen cometido ayer en una de las principales zonas turísticas de Egipto forma parte precisamente de esa ofensiva contra la libertad. El turismo, la liberalización de las costumbres sociales, la alegría, son conceptos insoportables para las mentes criminales que inspiran esta abominable guerra. Con una mano los terroristas dicen defender los valores sagrados del Corán y a los miembros de la comunidad religiosa islámica, y con la otra atacan a esas mismas sociedades musulmanas para intentar impedir su desarrollo y su deseable adaptación a las corrientes del mundo moderno. Como se ha visto con estas brutales explosiones en una concurrida ciudad turística de la costa del mar Rojo, los terroristas no se ha parado a pensar que los ingresos de la industria a la que han dañado gravemente son vitales para la frágil economía egipcia, o que con su crimen ponen en peligro las tímidas reformas que había emprendido el régimen de El Cairo en beneficio precisamente de sus simpatizantes políticos, los Hermanos Musulmanes. No hay problemas económicos o políticos que lleven al terrorismo, sino que es el terrorismo el que los causa. La guerra que han declarado estos perturbados criminales va más allá de cualquier intento racional de justificarla bajo ningún pretexto religioso o civilizado. El terrorismo es sencillamente la negación de la libertad, la antítesis de la civilización.