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80 LUNES 24 4 2006 ABC Deportes Alonso pegó el morro de su bólido al del campeón alemán durante un vibrante último tercio de carrera Schumacher resiste a su heredero Alonso, más rápido que el alemán, no pudo adelantarle en el box ni en la pista y fue segundo JOSÉ CARLOS CARABIAS ÍMOLA (ITALIA) Luca Cordero de Montemezolo se explayaba alborozado, inmenso en el abrazo a los hombres rojos, expansivo en su júbilo. Es, como le gusta decir, el empresario que vende sueños y no coches. Ferrari es la bandera del saber hacer italiano, el símbolo de nuestro talento. Por eso nos admiran en todo el mundo La dinastía Ferrari regresó del olvido en su jardín, el autódromo de Ímola, un vetusto escenario, estrecho e incómodo, que viste de rojo un domingo al año. Volvió la Scudería desde el fiasco de Indianápolis, aquel simulacro de carrera por el negocio de los neumáticos, última victoria de Michael Schumacher. Ayer cerró el círculo. Ganó de nuevo el alemán, pero esta vez sin trampa ni cartón. Con Fernando Alonso grapado a su espalda. Cuentan los sabios de la Fórmula 1 que el nuevo corazón de los coches ha trasladado su eje. Ya no está en el motor, la aerodinámica o en especificaciones técnicas más o menos aireadas a los cuatro vientos en aras del desarrollo tecnológico. La clave reside en los neumáticos. Se trata del único componente que puede proporcionar un segundo por vuelta de ventaja. Y para conseguir el mismo resultado con el motor los ingenieros tendrían que estrujarse los sesos para lograr 150 caballos más, una misión imposible cuando hablamos de motores esencialmente similares. Por este motivo, las paradas en boxes se han convertido en el punto nuclear de una carrera de Fórmula 1. Algo similar al fútbol. Allí donde no llega la magia de Ronaldinho o los zarpazos de Eto o tiene que funcionar la estrategia por obligación. Hay pocos ronaldinhos y eto os en la Fórmula 1. Alonso es uno de ellos. También Michael Schumacher, claro, autor de siete títulos y una trayectoria sin igual. Y la búsqueda acaba en Kimi Raikkonen, el hombre gélido, rápido como una centella, a quien admira su patrón Ron Dennis por su natural equilibrio para nunca ponerse nervioso. La cita de Ímola fue un duelo de ronaldinhos. Aquí, en el fútbol, el ciclismo, los bolos y las carreras de sacos, siempre ganan los mismos. Aquellos deportistas con entereza para aguantar la presión, templanza para sacar lo mejor de sí mismos en las situaciones difíciles y empaque para marcar la diferencia en los callejones sin salida. Jenson Button afinó, como siempre, en las sesiones del sábado para alcanzar un buen sitio en la parrilla y se derritió el domingo, atascado con la manguera colgando de su depósito. Fisichella gana un día (Malasia) y no se le ve el resto. Montoya se explaya un día en una genialidad y desquicia en cuatro. Y qué decir de Barrichello, un alma en Décimo podio consecutivo de Alonso Fernando Alonso empieza a ingresar en los libros de estadística. Es el campeón más joven y ya el segundo piloto que más podios consecutivos ha logrado. Diez. En la cima se encuentra Schumacher (19) Alonso no se baja del cajón desde Turquía 2005. Ganó en China 05, Bahrein y Australia (06) fue segundo en Turquía, Italia, Bélgica (05) y Malasia (06) y tercero en Brasil y Japón (05) También escala por las vueltas rápidas. En Ímola firmó la quinta. Schumacher tiene el récord (69) pena con Honda. Tercero en la parrilla, décimo después de la refriega. Alonso, Schumacher y Raikkonen despiden otro pálpito. El español se obligó a remontar, una costumbre que se ha hecho norma esta temporada. Salió quinto, rodeado de pirañas (Ralf Schumacher, Massa, Montoya) y en cinco segundos había cumplido su único objetivo: sobrepasar a Barrichello. Así que arrancó cuarto y compitió. Sin la parafernalia de los motores evolucionados, la propaganda técnica y demás, con su talento y su instinto declaró donde estaban las cosas. En ocho vueltas (de la 26 a la 34) en aparente igualdad de condiciones, le arrebató once segundos al líder, Michael Schumacher. Era más rápido. Llegaron luego las paradas en boxes, el no cara a cara, las estrategias de los ingenieros y finalmente el duelo imposible. En Ímola no se puede adelantar (ya se vio el año pasado con los mismos protagonistas del revés) y salvo error, que Alonso estuvo a punto de cometer en el giro 58, el enfrentamiento estaba destinado al éxito del alemán. Así fue. Michael Schumacher regresa del baúl y apunta su apellido histórico en la lista de aspirantes a derrocar a su heredero, el joven rey Alonso.