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ABC LUNES 24 4 2006 49 Cultura y espectáculos La Diada de Sant Jordi resultó generosa en libros, rosas y sorpresas. Los escritores mediáticos consolidaron su hegemonia y el debutante Ildefonso Falcones, autor de La catedral del mar se convirtió en el gran triunfador de la jornada Sant Jordi y el atasco catedralicio TEXTO: DAVID MORÁN FOTO: ELENA CARRERAS BARCELONA. Amanece nublado y Barcelona se estremece ante el riesgo de chubascos. ¿Abril rojo pasado por agua? Todo el mundo mira al cielo y, de reojo, a Tomàs Molina. El hombre del tiempo más popular de la televisión autonómica catalana tranquiliza a escritores, libreros, lectores y demás especies que asaltan el centro de la ciudad con hambre de rosas y libros. No lloverá, si Dios quiere proclama el meteorólogo mientras busca su nombre en la caseta ubicada frente al FNAC de plaza Cataluña. No está. Son las doce, se le esperaba a las once y en el programa su presencia está prevista para las seis de la tarde. Sin problemas. Se improvisa un cartel, se le hace un hueco y asunto arreglado. Esto de Sant Jordi cada año es más loco sentencia Rosa Montero. Lo importante es que no llueva. Lo demás entra dentro de la lógica de un día sin lógica alguna. Me dan ganas de gritarle a la gente: ¡Pero si son libros! bromea el peruano Santiago Roncagliolo, ganador de la última edición del premio Alfaguara de novela. Minutos antes, una lectora le ha confundido con el también peruano Jaime Bayly. En el otro extremo de la mesa, Rosa Regàs sostiene con incredulidad un ejemplar de La catedral del mar Alguien se lo ha entregado por error. Estoy sorprendida porque estoy viendo libros que no sabía que existían confiesa la directora de la Biblioteca Nacional. Gincana literaria Arranca Sant Jordi 2006 y lo hace a lo grande, con el centro de Barcelona transformándose en un interminable aparador literario y sus habitantes entregados al intercambio de rosas y libros. 435 tenderetes, 450 novedades editoriales, previsiones de ventas cercanas a los 19 de millones de euros y más de un centenar de autores en busca de su público. El gran ausente es Carlos Ruíz- Zafón- con cuatro años seguidos ya ha cumplido justifica su editor Emili Rosales- pero las altas son mucho más significativas que la baja del autor de La sombra del viento Antonio Gala, Ángela Becerra, Eduardo Mendoza, David Trueba, Màrius Serra, Màrius Carol, Carmen Posadas, Carme Riera, José Saramago, Alfonso Guerra, Javier Cercas, Rosa Regàs, Ian Gibson, Elizabeth Kostova... A las diez de la mañana, el Hotel Regina acumula más escritores que cualquier otro rincón del mundo. Entre café, cruasanes y periodistas a la caza de declaraciones, la jornada comienza a cobrar forma. Alfonso Guerra charla amistosamente con Paul Preston, el debutante Ildefonso Falcones estrena es- Barcelona celebró el tradicional Día del Libro volcándose en los puestos de venta en busca de libros y rosas trellato literario y María de la Pau Janer calienta motores y muñecas. Todos posan en la tradicional foto de familia. Empieza la caza. 1.500 ejemplares firmados por Falcones en un solo día y las más de 200,000 copias despachadas de la versión castellana de la novela desde su publicación lo dicen todo. Las ediciones castellana y catalana de Bienvenido al mundo real del ex directivo del F. C. Barcelona Sandro Rosell; y He dicho de Andreu Buenafuente; así como El pintor de batallas de Arturo Pérez- Reverte; Laura Sants de Emili Teixidor; L estiu de l anglès de Carme Riera; la última entrega de las aventuras de Harry Potter; y de Las crónicas de Narnia de C. S. Lewis, completan el podio de una jornada dominada por aquellos escritores no estrictamente literarios. No hay más que echar un vistazo a la multitud que hace guardia frente al stand de Andreu Buenafuente en plaza Universidad- una hora de espera informa un cazador de autógrafos- -para hacerse una idea de por dónde van los tiros. El criterio propio se forma en gran ELENA CARRERAS Falcones y Mendoza, los triunfadores Las previsiones se cumplen y las colas más numerosas son las que aguardan a Eduardo Mendoza e Ildefonso Falcones. Lo del autor de Mauricio o las elecciones primarias era de esperar, pero el impacto La catedral del mar desborda todas las quinielas. Esto es un atasco catedralicio ironiza Màrius Serra ante la avalancha de lectores que persigue al autor de esta novela basada en la construcción de Santa María del Mar. A primera hora de la tarde, algunas librerías de la ciudad ya han agotado todos los ejemplares de la novela y los primeros datos facilitados por el Gremio de Libreros de Barcelona y Cataluña confirman que La catedral del mar lidera las ventas tanto en castellano como en catalán. Los medida a través de la lectura había dejado dicho Alfonso Guerra a primera hora de la mañana. Ahí queda eso. Sant Jordi es, a pesar de todo, la gran fiesta de lectores y escritores; un punto de comunicación e intercambio en el que el libro firmado se convierte en el bien más preciado. Y ahí, cada escritor es un mundo y cada rúbrica, una galaxia indescifrable. Enrique Vila- Matas opta por el dibujo silueteado, Rosa Montero se explaya en cada una de sus dedicatorias y Màrius Serra opta por el juego de palabras a costa del nombre del solicitante. Hubo una Barcelona que deslumbraba más que brillaba garabatea Márius Carol en un ejemplar de una Una velada en el Excelsior El sol ni brilla ni deslumbra hasta bien entrada la tarde, pero, aun así, cada lector persigue a su escritor como si de la única fuente de luz se tratase. Mientras se mantenga vivo, Sant Jordi funcionará solo profetiza Javier Cercas.