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ABC LUNES 24 4 2006 45 Un equipo de científicos desvela cómo células inmunes ayudan a evitar el rechazo de tejidos El actual recubrimiento había sido diseñado para durar 30 años, pero han pasado sólo 20 y está en las últimas La limpieza no ha podido hacerse porque aún no se ha diseñado un robot capaz de llevarla a cabo de que el dinero llega con cuentagotas. Dos cementerios nucleares, donde serán depositados los residuos de los otros tres reactores que estuvieron operativos en la central, están prácticamente terminados, pero las obras para levantar el nuevo sarcófago se aplazan una y otra vez. El presidente ucraniano, Víctor Yúshenko, prometió el pasado miércoles que la enorme construcción estará ultimada hacia 2010. Se espera en las próximas semanas la adjudicación del proyecto. El proyecto SIP (Shelter Implementation Plan) sarcófago- 2 financiado por la UE y elaborado por un grupo de científicos e ingenieros europeos, estadounidense y japoneses, prevé la construcción sobre el reactor número 4 de Chernóbil de una inmensa caja de acero de 20.000 toneladas llamado arco de 257 metros de longitud, 150 de anchura y 108 de altura. Tendrá un muro blindado doble y una cimentación de 27 metros de profundidad. Su periodo de vida útil será de 100 años. El actual recubrimiento había sido diseñado para durar 30 años, pero han pasado sólo 20 y está en las últimas. Sin embargo, según Julia Marúsich, hasta dentro de un siglo, por lo menos, cuando se puedan extraer el combustible y los restos del reactor 4, no podremos hablar de seguridad total Esa labor de limpieza no se ha podido acometer todavía por el alto riesgo y coste económico que entraña y porque no se ha creado aún el robot capaz de llevarla a cabo. Un ser humano no puede realizar esa tarea asevera Marúsich. La oposición de Bielorrusia, contra la repoblación de la zona cero ABC MOSCÚ. La oposición bielorrusa denunció ayer los planes de repoblación de la zona cero de este país, la más afectada de Europa por la nube radiactiva liberada en el accidente de la central nuclear ucraniana de Chernóbil. La región fronteriza con Ucrania sigue siendo muy peligrosa para la salud de las personas. No es verdad que ya se puedan cultivar patatas y tomates para su consumo declaró a Efe Anatoli Lebedkó, líder del opositor Frente Cívico Unido. La oposición bielorrusa acusa al presidente, Alexander Lukashenko, de engañar a la población para aliviar el peso en el presupuesto nacional de los programas de combate contra las secuelas de la radiactividad. Consecuencias de la radiación En la región de Gomel sólo se atreven a vivir los ancianos. Lukashenko está dispuesto a poner en peligro la vida de familias enteras señaló a pocos días del 20 aniversario de la catástrofe. Según las cifras oficiales, más de 1,7 millones de personas (360.000 niños) cerca del 20 por ciento de la población, aún sufre las consecuencias de la radiación. En su momento, el 23 por ciento del territorio nacional y un 22 por ciento de los bosques resultaron afectados por la nube radiactiva procedente de la siniestrada planta nuclear ucraniana, situada a apenas 25 kilómetros de la frontera bielorrusa. Según algunas fuentes independientes, el 70 por ciento de agentes tóxicos liberados por Chernóbil fue a parar a Bielorrusia debido al viento y a que el Ejército soviético bombardeó las nubes tóxicas para evitar que la lluvia radiactiva contaminara el territorio ruso. Un empleado mide la radiactividad junto al reactor 4, el pasado 16 de abril vas a la atmósfera y penetrar agua desde el exterior capaz de provocar derrumbamientos en el amasijo de escombros y combustible nuclear que provocó la explosión de hace 20 años. Si se produjese una modificación de la disposición geométrica del uranio por culpa de las lluvias, podría tener lugar una reacción en cadena. No es muy probable, pero no se puede descartar alerta Tokarevski. A través del suelo se filtran también unas micropartículas de alto contenido tóxico que las corrientes subterráneas conducen hasta el río Prípiat y de ahí pasan al río Dnieper, cuyas aguas abastecen Kiev. Una de las condiciones que puso Ucrania para cerrar Chernóbil fue precisamente la concesión de ayuda financiera por parte de los países del G- 7, los siete países más industrializados del EPA mundo, para construir el nuevo recubrimiento. Su costo se calcula en unos 1.000 millones de euros. El acuerdo se alcanzó en 1995 y en su texto el G- 7 se comprometía a aportar cerca de 7.000 millones de euros para construir el sarcófago- 2 cubrir las necesidades sociales y la reconversión de los casi 6.000 trabajadores de la planta y para acometer los trabajos del cierre propiamente dicho, que incluyen la eliminación de una enorme cantidad de desechos nucleares. La asistencia internacional a Ucrania incluye además varios créditos para la construcción de dos nuevos reactores en las centrales nucleares de Jmelnitski y Rivne, en la parte occidental del país, para suplir la energía que producía Chernóbil. No obstante, las autoridades ucranianas se quejan