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28 Internacional LUNES 24 4 2006 ABC LA MEMORIA HISTÓRICA M ucho se habla ahora de memoria histórica Lo sorprendente es que quienes más hablen procedan del partido comunista, tan proclive al olvido de su propia historia. Tal vez, por el bien de la convivencia, no convenga cebarse con su memoria pero lo irrebatible es que, durante el pasado siglo y en los lugares más pobres y castigados del mundo, el comunismo acumuló en su acervo una trágica carga de decenas de millones de muertos. En la antigua URSS, las cuentas se hacen rápido. Se calcula que unos 20 millones de personas murieron en las hambrunas, la guerra civil y las matanzas que siguieron a la revoALBERTO lución del 17, de la que SOTILLO tanto se desconoce en España de lo que tuvo de fanatismo y experimento social. También se dice que en la Segunda Guerra Mundial murieron otros 20 millones de personas, que no sería justo atribuir a Stalin, aunque éste fuese el mariscal más cruel con su propia gente que ha conocido la historia. Aquel generalísimo por ejemplo, envió al gulag a todos los soldados soviéticos que habían caído presos de los alemanes. De campo a campo de concentración. Diez, quince, veinte millones... nadie podrá saber nunca cuántos murieron víctimas de la paranoia stalinista. Empezando por los propios comunistas, que perecieron en los engranajes de su maquinaria para acelerar la historia. Recuerdo una agradable cena con Santiago Carrillo en un restaurante del Moscú de la perestroika, situado no muy lejos del hotel Belgrado famoso por las fantasmales desapariciones de los líderes comunistas alojados allí en los años 30. Con mucha gracia elíptica, Carrillo nos dió a entender que él enseguida se dió cuenta de que aquel hotel no le convenía. Después nos relató sus rocambolescas aventuras en Lisboa, donde vivió bajo una doble identidad que le obligaba a parecer un respetable hombre de negocios durante el día y a desempeñar sus deberes de clandestino en la noche. A mí me dió la impresión de que aquel hombre era un conspirador decimonónico, un personaje barojiano más que un político del siniestro siglo XX. Pero también tenía la intuición de que había preferido no enterarse de muchos tristes hechos que ocurrían a su alrededor. Como La Pasionaria, a quien los soviéticos conocían sólo como la impasible esfinge que jamás abrió los labios cuando, en las ceremonias del régimen, acompañaba como divinidad menor al generalísimo Stalin. ¿Por qué los crímenes del comunismo parecen menos graves que los del nazismo? Es como si Hegel y su fin de la historia hubiesen concedido permiso para matar. La memoria histórica, la de todos, es imprescindible. Pero parece que algunos querrían utilizarla como coartada para pergeñar una historia oficial que nada tiene que ver con la memoria, sino que más bien podría servir para ocultarla. Policías nepaleses disparaban ayer balas de goma a los manifestantes que les apedreaban en el centro de Katmandú AP Calma tensa en Nepal a la espera de nuevas manifestaciones contra el Rey La oposición prepara otra gran protesta que burle el toque de queda gravedad de la crisis política y social, Katmandú recobra por la noche su ritmo de vida con los mochileros que abarrotan su centro histórico PABLO M. DÍEZ. ENVIADO ESPECIAL KATMANDÚ. Un día más, la capital de Nepal, Katmandú, quedó ayer paralizada por el toque de queda impuesto por el Rey Gyanendra para impedir nuevas movilizaciones en su contra. Tras la masiva protesta del sábado, la jornada estuvo marcada por una calma tensa rota en ocasiones por esporádicos choques entre los agentes y los manifestantes. Y es que, 18 días después de que los siete partidos de la oposición convocaran una huelga general contra el soberano, a sus rivales aún les quedan energías tras rechazar la oferta de Gyanendra, que ha instado a dichas fuerzas políticas a nombrar a un primer ministro para formar un nuevo Gobierno y convocar elecciones. Pero dicha propuesta resulta insuficiente, ya que la oposición persigue crear una Asamblea Constituyente que elabore una nueva Constitución en la que se reduzcan los poderes del Rey, o en la que incluso se plantee un referéndum sobre la Monarquía. Seguiremos adelante hasta establecer una república aseguró Bamdev Gautam, un alto rango del Partido Comunista, principal fuerza opositora junto al Partido del Congreso. Mientras los contrarios al Monarca preparan una nueva demostración de fuerza para mañana martes, la sociedad nepalesa espera que b Pese a la el Soberano de un nuevo paso tras ceder parte de su autoridad. Para nosotros, los Reyes son como dioses, pero queremos que Gyanendra abandone el poder político y militar explicó a ABC Visnut, un guía turístico de 27 años. Con estas declaraciones, el joven se desmarcaba de las soflamas coreadas por sus compatriotas pidiendo el derrocamiento de la dinastía Shah, vigente en Nepal desde hace 240 años. ¡Que se vaya al Rey! ¡Que se vaya al Rey! o Abajo la Monarquía, queremos plena democracia gritaban ayer grupos de manifestantes que encendían hogueras tras el levantamiento del toque de queda a las siete de la tarde. De inmediato, los agentes de la Policía corrían tras ellos empuñando sus bastones en medio de una multi- tud que se atrevía a salir a la calle al caer el sol. Envueltas en un incesante murmullo, muchas tiendas de alfombras, ropa de trekking y de souvenirs hinduistas y budistas levantaban sus persianas tras haber permanecido cerradas durante todo el día. En Thamel, la zona turística del centro de Katmandú plagada de hostales y terrazas, los mochileros abarrotaban sus oscuros callejones, donde la basura se amontona entre las patrullas del Ejército que vigilan la ciudad con aspecto tan aburrido como los perros que dormitan a sus pies. Viéndolos así, nadie diría que Nepal se enfrenta a una de sus más graves crisis si no fuera por sus uniformes de campaña, sus fusiles y, sobre todo, por una tensa calma que puede volver a estallar en cualquier momento. Tanquetas y carteles pro democracia a las puertas del Palacio Real A pocos metros del centro turístico de Katmandú, y protegido por militares armados y tanquetas bloqueando las puertas, el Soberano Gyanendra continúa aislado en su Palacio Real deshojando la margarita de su futuro y confiando en que hagan eco en su pueblo los grandes carteles que, en inglés y nepalés, ha colgado por toda la ciudad. Una democracia multipartidista es sinónimo de una democracia popular o Todos los órganos del Estado deben proteger y salvaguardar los derechos humanos rezan estos anuncios, que contrastan bastante con las amenazantes patrullas del Ejército apostadas bajo los mismos. Como otra paradoja más de este mundo tan globalizado, los turistas siguen llegando al idílico Nepal del Everest mientras el pueblo de este pequeño y pobre país lucha por decidir su futuro en medio de la revuelta social. Unos y otros deberán aguardar a nuevos gestos del Monarca y de la oposición que podrían tardar varios días, o incluso semanas, en producirse.