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ABC LUNES 24 4 2006 Nacional 13 Estado en el que quedó la ferretería incendiada en la madrugada del sábado en Barañáin Dijo Rubalcaba lo que debería haber dicho el presidente del Gobierno. Con el atentado de Navarra la agenda parlamentaria entra en puntos suspensivos, pues el asunto de ETA tiene entidad propia como para no formar parte del debate sobre el estado de la Nación Pisando las aguas TEXTO: CHARO ZARZALEJOS FOTO: EFE MADRID. Fue un gran mitin el que celebró ayer el presidente del Gobierno. Fue grande porque la asistencia no defraudó y grande porque, de vuelta a La Moncloa, es seguro que José Luis Rodríguez Zapatero pensó que España se va pareciendo al país que él quiere que sea. Aplausos y sms Lleno total y cuidado, mucho cuidado, a la hora de hablar de la violencia terrorista; es decir, la de ETA. El presidente del Gobierno pisó las aguas de lo ocurrido, del atentado que ha supuesto un autentico nubarrón en la hoja de ruta que se acaricia en Moncloa y que todos desearíamos que se cumpliera. El presidente condenó la violencia en todas sus manifestaciones y en cualquier circunstancia. Pero no fue más allá. Para eso, para pisar los charcos mojándose, tiene ahora al ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, quien desde Santander salió con prontitud y acierto: el incendio de la ferretería de un concejal de UPN ha sido un acto de kale borroka y eso es incompatible con el alto el fuego. Trabajo por la paz (hay que insistir en que no estamos en guerra) y trabajo para garantizar la seguridad de los ciudadanos Expresó Rubalcaba lo que debería haber dicho el presidente del Gobierno. Un nubarrón, un serio nubarrón que aconseja incrementar la prudencia y colocar el entusiasmo en sus justos términos. Los planes de Moncloa, y así se ha señalado en estas mismas páginas, eran llegar al verano con el proceso de conversaciones con ETA abierto oficialmente. Hasta tal punto esto era así que en el planning de trabajo estaba previsto incluir el apartado en el debate sobre el estado de la Nación. María Teresa Fernández de la Vega fue la encargada de decir que eso estaba por ver pero (y así se reconoce en algunos medios del grupo socialista) este y no otro era el plan. Con lo ocurrido la agenda entra en puntos suspensivos. El Gobierno tendrá que tener todos los datos necesarios para calibrar lo que este atentado supone y es necesario tener la certeza de si se trata de descontrolados o es una decisión de la dirección de ETA Debate propio y distinto Con nubarrón o sin él, el asunto de ETA tiene entidad propia como para no formar parte del debate del Estado de la Nación, en el que se repasan los asuntos ordinarios de la vida ciudadana. Un proceso que pretende poner fin a cuarenta años de terrorismo no es asunto habitual y merece un debate propio y distinto. Si se trata de descontrolados, significa que los que dicen mandar a lo mejor mandan menos y es pronto, muy pronto, para descontrolados. Si el atentado es decisión de la dirección no sería nada nuevo. En 1998 les dio por incendiar todo lo que se movía y, antes de que se hiciera publica la tregua, ETA realizó su propio test a los partidos nacionalistas poniéndoles encima de la mesa el cadáver de Manuel Zamarreño. Hubo asesinato y las conversaciones siguieron. El proceso- -se dijo ETA- -está de verdad blindado. Aguantan. En 1998 pasaron estas cosas y al final salió mal, y Arzalluz, con voz atronadora, dijo en público ETA miente Todo lo que no sea máxima exigencia (el pasado más inmediato lo enseña) con los terroristas y con los que callan ante sus atentados no ha dado resultado. A nada que uno se aproxime al entorno abertzale podrá detectar desde hace varios días un ambiente rarito Los que no están en primera fila sienten desconcierto, porque como otros muchos que no son abertzales, no saben bien en qué se está. Si en el abandono de las armas sin precio político que dice el Gobierno o en el proceso político que dicen los nacionalistas. En Madrid se habla de paz y en el País Vasco, de mesas, de territorialidad (es decir, Navarra) y capacidad de decisión. Juan José Ibarretxe ya ha enseñado sus planes y Arnaldo Otegi los suyos. No están engañando. El presidente del Gobierno tiene el llamado proceso en sus manos. Todos los grupos le han dado su apoyo, incluido el PP, que con buen criterio y sin retirar este apoyo, tampoco ha renunciado a expresar sus temores y lanzar sus advertencias. Hay quienes creen que con sus avisos sobre Navarra, el líder del PP, Mariano Rajoy, se ha puesto la venda antes de la herida. El tiempo y los acontecimientos darán y quitarán razones. El problema, el gran problema que tiene el presidente del Gobierno es que nadie se cree (y menos que nadie los nacionalistas) que ETA vaya a dejar las armas a cambio de nada. Decir esto no es desconfiar del Gobierno, ni de las instituciones. Si ETA tuviera tomada la decisión de abandonar las armas, bastaría con que lo dijera.