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50 Sociedad VEINTE AÑOS DE CHERNÓBIL DOMINGO 23 4 2006 ABC Continúa la guerra de cifras sobre las consecuencias reales de la catástrofe Los científicos creen que habrá que esperar décadas para tener una evaluación correcta se producen alrededor del número de víctimas y enfermos, mientras que las consecuencias ambientales parecen más claras R. M. MAÑUECO. E. ESPECIAL CHERNÓBIL. Veinte años después del accidente de Chernóbil sigue sin saberse a ciencia cierta cuáles fueron sus consecuencias reales. La mayoría de los científicos continúa opinando que habrá que esperar décadas antes de poder llevar a cabo una evaluación correcta de la incidencia que tuvo el desastre. Por el momento, no hay unanimidad sobre las cifras de afectados ni sobre la tipología de las enfermedades ligadas directamente al escape radiactivo ni tampoco sobre la magnitud del daño causado al medio ambiente. Varios organismos de Naciones Unidas, entre ellos la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) aseguran que sólo hubo 56 muertos debidos directamente al accidente de Chernóbil. De ellos, 47 eran liquidadores personal que participó en las labores de extinción del incendio y limpieza de la zona contaminada. Dos murieron el mismo día del accidente, 28 en los tres meses siguientes, 14 hasta 1996 y 3 en los últimos diez años. Según la ONU, fallecieron también 9 niños por cáncer de tiroides, cifra que el Instituto de Endocrinología y Metabolismo de Kiev eleva a 11. Ese mismo centro sostiene que el número total de personas que sobrevivieron al cáncer de tiroides, tras ser operados y sometidos a tratamiento, asciende a 3.400, casi todos menores. b Las mayores diferencias Zoya y su suegro Fiodor, en su casa en el poblado de Ilintsí (Viene de la página anterior) R. M. MAÑUECO Valeri Tereshenko, subdirector del hospital que forma parte del Instituto de Endocrinología y Metabolismo de Kiev, afirma que todos los niños y adolescentes que vivían en el entorno de Chernóbil cuando el accidente, es decir que recibieron dosis de yodo radiactivo, han desarrollado ya un cáncer de tiroides o puede que les surja en los próximos diez años Quien tampoco parece tener problemas de salud, más allá de los achaques de la edad y de las dolencias asociadas al consumo habitual de alcohol y de tabaco, es Fiodor Muzichenko. Su mujer, María, falleció hace dos veranos, a los 68 años, pero él no quiere decir de qué. Después de recibir el correspondiente permiso, la pareja regresó a Ilintsí en el invierno de 1986. No encontré trabajo ni lugar donde vivir señala Fiodor apretando los dientes mientras lía un cigarrillo y lanza una mirada de rencor hacia el horizonte. Tampoco tuvo mucha suerte Vladimir, quien ya había contraído matrimonio con Zoya. Ambos, que dicen tener a sus hijos en un internado en Kiev, volvieron a Ilintsí hace quince años. Viene mucha gente por aquí para medir la radiactividad y dicen que el nivel es soportable. No sé, de algo hay que morirse dice Vladimir resignado. sonas muertas ya a causa de la catástrofe en los últimos 20 años y asegura que morirán otras 93.000 en el futuro. Además de los cánceres, al accidente de Chernóbil se le achacan muchas otras enfermedades como insuficiencia del sistema inmunológico, afecciones coronarias, respiratorias, renales y hepáticas así como también diversas malformaciones cromosómicas. Algunos especialistas, sin embargo, consideran que la aparición de tales cuadros clínicos no fue una consecuencia directa de la radiación, sino más bien de naturaleza somática Por ejemplo, muchos liquidadores presentan lesiones de la corteza cerebral, desencadenantes de numerosas neuropatías y de un envejecimiento prematuro del organismo. Ese problema suele provocar a su vez psicopatías que, en algunos casos, acaban en suicidio. Lo que nadie sabe aún con certeza es si los traumatismos de la corteza cerebral fueron consecuencia de la radiación o del brutal estrés al que estuvieron sometidos quienes trabajaron en Chernóbil tras el accidente. Según la inmensa mayoría de los expertos, la única enfermedad causada directamente por la nube radiactiva es el cáncer en las glándulas tiroides. Impacto medioambiental Existen menos discrepancias a la hora de determinar el impacto medioambiental de Chernóbil. Casi todos los estudios coinciden en que la zona contaminada tiene una superficie de 150.000 kilómetros cuadrados, la mitad de Italia, y afecta a Bielorrusia, la ex república soviética más castigada, Ucrania y la región rusa de Briansk. En toda esa extensión viven cinco millones de personas y la radiación se encuentra presente en la tierra, el agua y los árboles. No obstante, hay informes, algunos de ellos elaborados en el seno de la AIEA, que sostienen que la contaminación radiactiva perjudicó solamente a los bosques de coníferas que se encuentran en las proximidades de la central nuclear. Esas masas arbóreas fueron taladas completamente poco tiempo después del accidente. La guerra de las cifras En sus previsiones, las agencias de la ONU calculan que, a largo plazo, morirán cerca de 4.000 personas por culpa de Chernóbil. Pero esos datos han sido calificados de aberrantes por Greenpeace y de erróneos por la Unión Chernóbil de Rusia, cuyo presidente, Viacheslav Grishin, ha asegurado esta misma semana que, sólo en su país, murieron 30.000 liquidadores desde 1986. En Ucrania, según la doctora Natalia Preobrazhénskaya, el número de trabajadores muertos como consecuencia de la fuga radiactiva supera los 60.000. Greenpeace, por su parte, eleva hasta 200.000 el número de per- Oleg Zuikov señala la lista de familias de la casa donde vivió en Prípiat R. M. MAÑUECO La zona contaminada tiene una superficie de 150.000 km cuadrados, la mitad de Italia