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ABC DOMINGO 23 4 2006 49 El presidente de los rectores dice que el auténtico dilema de la reforma universitaria es ahora o nunca Las dos explosiones que destruyeron Chernóbil se sucedieron en pocos segundos, a la una y media de la madrugada La cúpula soviética intentó ocultar la tragedia pero el día 28 la noticia abría ya los diarios de todo el mundo te discapacitados aunque el número real, según Viacheslav Grishin, presidente de la Unión Chernóbil, sobrepasa los 100.000. Lukashov asegura padecer alteraciones metabólicas y su sistema inmunológico, sostiene, apenas resiste un simple resfriado Su hija Ania, de 17 años, nació con una mano deformada y tres riñones, dos en el lado izquierdo y uno atrofiado en el lado derecho. Su otro hijo Maxim, de 8 años, también sufre problemas inmunológicos congénitos. El antiguo liquidador vive en la ciudad bielorrusa de Gomel, y es vicepresidente de una asociación local de inválidos de Chernóbil. Lukashov estaba haciendo el servicio militar cuando fue destinado cuatro meses a Chernóbil, para ayudar en los trabajos de descontaminación de la zona. Con frecuencia, me enviaban al reactor dañado sin ropa especial recuerda Pável. Pensiones de miseria Resto de un parque de atracciones abandonado en la ciudad ucraniana de Prípiat tenía 35 años, talando árboles en un bosque vecino. A partir del 3 de mayo de 1986, en el área de Chernóbil, pueblecito que da nombre a la central atómica y que está situado a 16 kilómetros de ella, sólo podían entrar los empleados del complejo y los liquidadores heroicos bomberos, soldados y voluntarios que participaron en las labores de extinción del incendio y sellado del reactor accidentado. La mayoría no sabíamos que estábamos sacrificando nuestras vidas y nuestra salud afirma Pável Lukashov, uno de los 650.000 liquidadores movilizados. Tras un titánico esfuerzo y los primeros 31 muertos entre el personal de los equipos de desactivación, las emisiones de material radiactivo a la atmósfera pudieron ser detenidas 10 días después de la explosión. Hasta ese momento, el reactor tuvo tiempo de escupir más de 50 toneladas de isótopos de uraEPA nio, plutonio (con una vida media de 24.000 años) cesio- 137 (30 años) estroncio- 90 (28 años) yodo- 131 (8 días) y americio (decenas de miles de años) que contaminaron una superficie de más de 200.000 kilómetros cuadrados en Ucrania, Rusia y, sobre todo, Bielorrusia. Se calcula que la radiactividad liberada fue equivalente a la de 500 bombas atómicas como la de Hiroshima. Lukashov es unos de los 35.000 liquidadores considerados oficialmen- La noche del accidente Tras 865 días de funcionamiento sin interrupción, el reactor número 4 de la central de Chernóbil iba a ser desconectado para realizar los trabajos habituales de mantenimiento y comprobación. La dirección de la planta había decidido aprovechar la ocasión para efectuar un experimento que permitiese comprobar si, en el caso de un corte total del fluido eléctrico, la inercia de la turbina del generador principal podría ser suficiente para alimentar los sistemas de seguridad, control y refrigeración del reactor hasta que funcionaran los generadores de emergencia. La información que se esperaba obtener tenía interés especialmente en el ámbito militar. Lo único capaz de ocasionar un apagón semejante es una guerra o una catástrofe natural. Asegurar el funcionamiento de la central garantizaría no sólo el suministro eléctrico, sino también la necesaria producción de plutonio para la fabricación de bombas atómicas. Una caída repentina del nivel de potencia, cuyo origen sigue sin saberse si fue consecuencia del error de un operario o de un fallo técnico, hizo que el reactor se desbocase. La potencia osciló bruscamente en un primer momento y después se disparó. La falta de refrigeración agravó el problema e hizo que la temperatura en el núcleo del reactor empezara a subir peligrosamente. A las 01.23 horas del 26 de abril, el jefe del turno de noche apretó el botón de parada automática del reactor, pero las barras de grafito que sirven para moderar la reacción en cadena se quedaron bloqueadas. En menos de un minuto, dos explosiones se sucedieron con un intervalo de escasos segundos. El edificio que albergaba el reactor quedó derruido, se declaró un voraz incendio y el material radiactivo empezó a escapar a la atmósfera. La Unión Chernóbil es una organización rusa creada para la defensa de los liquidadores pero continúa sin lograr que les sean mejoradas las pensiones y la asistencia sanitaria. Grishin no cesa de denunciar la situación. Sin embargo, las asignaciones a quienes perdieron sus capacidades funcionales para desempeñar un trabajo por culpa de la radiación no suben de los 150 euros al mes, cantidad que apenas permite subsistir y menos aún costearse un tratamiento médico. El padre de Zuikov se jubiló en 1988. Su madre, trabajó ocho años más en Chernóbil y fue finalmente reconocida discapacitada por las altas dosis de radiación recibidas, obteniendo así la consiguiente pensión. Pero el matrimonio sobrevive gracias a Oleg. Tras abandonar Prípiat, nos alojaron en barracas fuera de la zona de exclusión, pero cerca de Chernóbil, porque los operarios de la central tenían que seguir acudiendo al trabajo en turnos de quince días cuenta Zuikov. Una vez construida la villa de Slavútich, en sustitución de Prípiat, toda la familia se trasladó a un nuevo piso y, cuando Ludmila dejó Chernóbil, alquilaron un apartamento en Kiev, en donde viven ahora. Oleg dice tener buena salud aunque es consciente de que existe una alta probabilidad de que enferme de cáncer de tiroides en los próximos años. (Pasa a la página siguiente)