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D 7 23 4 06 A José Miguel González (Madrid, 1963) le apasiona tanto el fútbol, que tras ser una de las figuras más rutilantes en la historia del Real Madrid y comentarista televisivo, sigue al pie del cañón como entrenador del Rayo Vallecano, esta temporada en Segunda B. Sólo el aburrimiento podría apartarle del terreno de juego. No se pone límites. ISABEL GUTIÉRREZ- ¿Cuánto sufre desde que es entrenador del Rayo? -No quiero sufrir con el fútbol. Yo estoy aquí para divertirme. -Dar la cara, organizar, manejar un grupo... Casi nada. -Tienes que ser un psicólogo y, sobre todo, un gestor de talento. ¿Qué cuesta más: manejar a los jugadores o a los hijos? -Tienen cosas en común... Por mucha experiencia que yo tenga, se ha producido un vuelco educacional tan importante que no me queda otra que estar en la onda y comprender que sus necesidades son absolutamente diferentes de las que yo tuve a su edad. La juventud está cambiando. ¿En qué sentido? -Si es para bien o para mal, lo dirá el futuro de este país. Lo que está claro es que algunos de los valores que antes creíamos infranqueables, ahora no existen. ¿Es que se admira al personaje más que al deportista? -Claro. Aquellos valores primitivos del fútbol, que no primarios, han cambiado. Ahora, el negocio importa más que el deporte. ¿Por qué? -Porque el fútbol se ha llenado de gente que se aprovecha de las circunstancias y que lo ha moldeado a su gusto. ¿Y de quién es la culpa? -Exclusivamente, de la gente del fútbol. Nos hemos dejado manejar y hoy estamos en manos de quienes, más que el fútbol, buscan sus asuntos particulares. La mayoría de los presidentes tienen un perfil oportunista, la mayoría de los que trabajan en los clubes no sólo carecen de ideas, sino que se las discuten a los que las tienen. Y los agentes... Antes su labor era la de encontrar trabajo al jugador o al entrenador; ahora opinan sobre todo. Eso ha manoseado tanto este deporte, que carece de una identidad propia. Y me irrita. -La dimisión de Florentino paralizó el país. Ni el cambio de ministros ha dado tanto de qué GUTIERREZ Y DE LA FUENTE 20 D 7 LOS DOMINGOS DE Míchel ENTRENADOR DEL RAYO VALLECANO Los ministros son como los entrenadores: es fácil endiñarles echábamos a andar. Pero hoy los niños quieren ser millonarios antes que futbolistas. Las canteras deberían tener grandes educadores, porque- -y se lo digo por propia experiencia- -cuando uno llega a profesional muchas veces no está preparado para tomar decisiones importantes. El exceso ha sobrepasado algunas líneas: hay jugadores que parecen mucho más importantes por lo que hacen fuera del terreno de juego que dentro. ¿Por qué los futbolistas hablan tan poco de política? -Porque no nos preguntan. Se dice que el futbolista no se interesa por los asuntos sociales y políticos... Es culpa nuestra. -En ocasiones, sí que se les utiliza como arma política... -Ahí hay cierta ambigüedad de la que no hemos sabido desprendernos. ¿Es racista el fútbol español? -No, lo que pasa es que falta educación, una herramienta de presión del público. ¿Y hay doping? -Hay demasiadas circunstancias en torno a un partido como para pensar que si eres el más fuerte, es que estás dopado. ¿Cree en la suerte? -Creo que la suerte está en el mismo recipiente para todos. ¿Hay en su vida algo ajeno al fútbol? -Sí, me gusta estar en casa y recibir a mis amigos, sobre todo en la cocina. Me gusta el debate, la discusión, la charla, la sobremesa... ¿Prepara usted la comida? -Tengo la gran suerte de tener una gran cocinera en casa, mi mujer. Seguramente ahora es difícil encontrar a una mujer de futbolista que sea buena cocinera. ¿En qué se nota que Míchel es un tipo corriente? -No me gusta que me inviten en los restaurantes, ni que me regalen ropa de marca, ni que me hagan un trato especial... Sigo en los mismos sitios y con la misma gente. Si en algo he invertido en todos estos años, es en amigos. El Mundial... UN PÁLPITO Mi sensación con respecto a la selección española para el Mundial de Alemania es buena. Luis es un seleccionador magnífico, en el sentido de que le está quitando toda la presión a los jugadores. Si peor de lo que lo hemos hecho antes... Mi situación... BIEN Y ATÍPICA El Rayo Vallecano es un club atípico: cae bien a todo el mundo. Aquí la vida es sencilla. No es fácil encontrar un club con un dueño que ponga el dinero, que haga un bien social y que, además, no influya en las decisiones deportivas del entrenador. Eso sí que es atípico hablar... -Seguramente porque Florentino tiene más seguidores que un ministro. Y los ministros son como los entrenadores: es fácil endiñarles. ¿Hasta qué punto una estrella del fútbol pierde el contacto con la realidad? -Estrellas hasta que se estrellen... Pueden perder contacto de manera absoluta, y eso tiene que ver con la formación. Vengo de una época en la que los jugadores partíamos como aficionados, luego nos metíamos en la cantera y Hoy IGNACIO GIL el fútbol está en manos de gente que sólo busca intereses particulares