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23 4 06 CLAVES DE ACTUALIDAD Niño Jesús Un hospital sin llantos ni batas El Hospital Infantil Niño Jesús no es un lugar de dolor y tristeza para sus jóvenes pacientes. Los padres son un activo más en un centro donde la música, el teatro y los juegos le roban plano a la enfermedad POR MIGUEL ÁNGEL BARROSO e ido al colegio del hospital esta mañana. Le estoy terminando el regalo a mi mamá para el Día de la Madre, pero no puedo decir lo que es porque es un secreto. Me gustan mucho las manualidades que hacemos aquí por las tardes, porque así veo a otros niños que están ingresados como yo El decorado está fuera de lugar. Una buhardilla con techos bajos y llena de pinturas, resinas, escayola, arcilla, cerámica, objetos reciclados... ¿en un hospital? María Fernanda Delgado no es médico ni enfermera, pero su trabajo en el caos ordenado de la buhardilla es puramente terapéutico. Licenciada en Bellas Artes, con aspecto bohemio, los niños la adoran. En su taller del Hospital Infantil Universitario Niño Jesús, de Madrid, los pequeños abren un paréntesis en sus cabezas, se olvidan de las enfermedades y dan rienda suelta a su creatividad bajo la atenta supervisión de María Fernanda. Con la pintura, el modelado y la jardinería ejercitan movimientos de una manera divertida, mucho más agradable que en la sala de rehabilitación señala. H Un chorro de luz entra por las ventanas. Desde aquí se ven las viejas chimeneas de este edificio histórico, una joya arquitectónica de estilo neo- mudéjar cuya primera piedra fue colocada en noviembre de 1879 por Alfonso XII. En enero de 1881 ingresó el primer niño, y el hospital se convirtió en los albores del siglo XX en uno de los centros pediátricos pioneros de España y de Europa. Hoy, a pesar de sus reducidas dimensiones, mantiene su prestigio intacto gracias a una arriesgada apuesta: ser un hospital que no parece un hospital, al menos a los ojos de sus jóvenes pacientes. El taller de arte- terapia está de obras estos días. En la terraza habrá pronto una huerta con tomates, fresas y grosellas. Es fácil imaginarla. En la buhardilla se empezó la tarea con niños hospitalizados de larga estancia, como el que prepara su regalo secreto del Día de la Madre, pero luego se ampliaron las actividades para los que vienen después de clase a hacer rehabilitación. Se ejercitan sin darse cuenta añade la monitora. Y regalan a sus familiares las piezas que producen Un azote a la enfermera Han venido los doctores Sonrisa a visitarnos dice un niño ingresado en Oncología. Me divierten las batas que llevan y las cosas que nos cuentan. Además, he cogido un tebeo del carrito de los libros que nos traen para que podamos leer Esos doctores con la cara pintada- -payasos de la Fundación Theodora que consiguen el milagro de arrancar una sonrisa a los niños enfermos- -son casi los únicos facultativos que llevan bata en el Niño Jesús. La eliminación de ese elemento de la indumentaria forma parte de la estrategia para desvestir el centro de solemnidad. Yo no la llevo presume Juan Casado, jefe de la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátrica, el máximo impulsor de la filosofía de un hospital sin llanto Y antes o después vamos a acabar con ellas Caminando por los amplios pasillos- -casi autopistas si los comparamos con los de otros establecimientos- -de este edificio pegado al parque del Retiro, Casado se asoma a las habitaciones, o entra en la UCI, con la naturalidad de sentirse casi un miembro más de esas familias que pasan por un amargo trance. Resulta asombroso que una niña de cuatro años, invadida por catéteres, gaste bromas con una enfermera que acaba de ponerle una inyección. ¿Te he hecho daño, cariño? -le dice la enfermera dulcemente- Pues te dejo que me des un azote, que me lo tengo merecido Y la pequeña procede, teniendo cuidado en que no se le desprenda la sonda del brazo. Hace unos días tuvo una parada cardiorrespiratoria y estuvo al borde de la muerte. Hoy, a pesar de estar todavía muy grave, la escena transmite esperanza. La actitud de los pro- Autorretrato. Un niño se dibujó con la máquina de resonancia magnética Los niños tienen derecho a estar con sus padres, y no como un favor que les hace el médico, sino como parte de la recuperación. Cuando despiertan no deben ver a un extraño