Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
4- 5 D 7 LOS DOMINGOS DE ro su afición no le impide sacar buenas notas en la escuela, menos en inglés pues aprovecha esa clase para echar una cabezadita El chavalillo, a quien también le atrae la informática, sueña entonces con seguir siendo un torero, pase lo que pase La madre de Rafita lo anima a que le eche muchas ganas y su padre, también torero, alienta su don, que siempre ha sido su pasión mientras no descuide sus obligaciones escolares. Sólo pido a Dios que me lo cuide dice. Mirabal es oriundo de Aguascalientes, una ciudad de arraigada tradición taurina, y se dice admirador de César Rincón, Enrique Ponce y el desaparecido matador mexicano Manolo Martínez. En México está permitido ascender a novillero a los 13 años, pero Rafael ambiciona irse a los 17 a España y hacer carrera Lo lleva en la sangre Rafi, el Niño Maravilla presenta la capa a un novillo en la plaza de San Miguel de Allende EFE Pura casta Rafita Mirabal, torero a los 9 años En México se puede ser novillero a los trece, pero cuando cumpla 17 el chamaco ambiciona irse a triunfar a España. A su corta edad, el chaval ya sabe lo que es sufrir un revolcón ante un becerro POR MANUEL M. CASCANTE CORRESPONSAL EN MÉXICO D e lejos, podría parecer El Bombero Torero o El platanito Mas, de cerca, se aprecia que no sólo tiene el valor para ponerse delante de una cornamenta, sino el arte y la casta para convertirse en figura del toreo. Es un chamaco de apenas 9 años, pero Rafael Mirabal ya sabe lo que es sufrir un revolcón ante un becerro y convertir los moratones en acicates para seguir arrimándose. No fue nada dice ante las cámaras mientras llora de emoción Su casta no resiste dudas: Me llevaron a la ambulancia, pero me fugué Su puesta de largo en plaza grande, hace unos días en la de Texcoco, en la capital mexicana, reveló el coraje de este niño capaz de recibir a porta gayola a una va- quilla de doscientos kilos. Chulo y pinturero con su flamante traje de luces, Rafita se ganó la ovación de público, dio una vuelta al ruedo y salió a hombros del coso, aunque apenas pudo pegar unos pases antes de ser volteado por el eral, casi de su misma altura. Señor bajito Como un señor bajito, Rafael declaraba después en televisión que esto no es como en el fútbol: uno está sólo ante el toro El crío entrena todos los días de ocho de la noche a una de la madrugada pe- Todavía no puede culminar la faena con el estoque, pues carece de la fuerza necesaria. Sólo heriría al toro. Pero no le falta casta para convertir los moratones en acicates En el último año Rafita ha participado en dos docenas de novilladas, pero aún no culmina la faena con el estoque, pues todavía no tiene la fuerza necesaria para introducir la espada en las carnes del novillo. Si intentara ejecutar la suerte suprema, Rafita sólo heriría toro, por lo que algunos se escandalizarían de que esto es una masacre reconoce su entrenador, José San Martín, quien espera que en dos o tres años Rafita ya pueda completar la faena. San Martín lo descubrió en una escuela de toreo y estima que se trata de un niño prodigio (su primer pase lo dio a los 5 años) Lo lleva en la sangre. Tiene un gran futuro Todo dependerá de él, de Dios y del toro El gusto por el toreo comenzó el día que fuimos a una feria y yo me puse a ver un vídeo de Manolo Martínez. No me pudieron sacar de allí hasta que terminó confesaba el pequeño a la agencia Reuters. Su primera presentación en público fue en la plaza Monumental de Pachuca, en el Estado de Hidalgo. Todo un éxito- -cuenta San Martín- pues cortó una oreja y cautivó a la gente. Una verdadera sorpresa El pasado Sábado de Gloria, Rafita Mirabal conquistó al público de San Miguel Allende, localidad famosa por sus encierros; tras cortar dos orejas, el precoz diestro fue paseado a hombros. Las crónicas subrayan la intuición de la técnica del toreo y la actitud torera del Gigante de los ruedos que hicieron las delicias del respetable. El chamaco Rafita volvió a ser embestido por el animal, que lo lanzó por el aire y lo pisoteó, pero, como de costumbre, y con gesto serio, le restó importancia al incidente: Eso ya pasó y ahora hay que mirar hacia el futuro, no al pasado ¡Olé!