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28 DOMINGO 23 4 2006 ABC Internacional Dos manifestantes yacen el el suelo tras haber sido abatidos a tiros por la Policía en las inmediaciones de Narayanhity, el Palacio Real de Katmandú AP La oposición nepalesa rechaza la oferta del Rey y agudiza las protestas para que abdique Unas 200.000 personas toman las calles y desafían la brutal represión de las fuerzas de seguridad Rey exigen una nueva Constitución para limitar los poderes reales o para que la sociedad nepalesa decida en referéndum si quiere la república PABLO M. DÍEZ. CORRESPONSAL PEKÍN. Continúa la tensión en Nepal, que estos días puede ver el derrocamiento de la última Monarquía hindú del mundo, la dinastía Shah que viene dirigiendo desde 1769 el destino de este pequeño país perdido en la cordillera del Himalaya, entre China y la India. Y es que el anuncio que hizo el Rey Gyanendra el viernes por la noche, cuando cedió parte de su poder absoluto a la oposición, no ha conseguido sofocar la revuelta popular iniciada hace dos semanas contra su política autoritaria y represiva. De hecho, las multitudinarias protestas contra el Monarca continuaron ayer y, a pesar de la promesa del Rey de restaurar la democracia pluripartidista, unas 200.000 personas volvieron b Los rivales del a tomar las calles de la capital, Katmandú, desafiando el toque de queda impuesto para evitar nuevas movilizaciones. Las escenas de violencia que se han venido registrando durante las dos últimas semanas- -desde que la oposición convocó una huelga general indefinida el pasado día 6- -volvieron a repetirse y la Policía abrió fuego indiscriminadamente sobre los manifestantes, hiriendo de bala a 80 de ellos, según algunas agencias internacionales. Además, los agentes utilizaron gases lacrimógenos y cargaron con sus bastones contra la muchedumbre, que pretendía llegar hasta el Palacio Real en el que reside el Soberano, fuertemente protegido por el Ejército. Envalentonados por su triunfo y por la muestra de debilidad del aislado Monarca, los siete partidos que conforman la alianza opositora se reunieron ayer y rechazaron la oferta de Gyanendra, quien les instó a nombrar un primer ministro para dirigir el Gobierno y a convocar elecciones democráticas. No aceptaremos, continuaremos las protestas aseguró Madhav Kumar, secretario general del Partido Comunista de Nepal, ante la multitud, que coreaba encendidas soflamas contra el Rey y hasta pedía su abdicación. La Monarquía, en entredicho Desde que Gyanendra protagonizó un golpe de Estado al destituir al Gobierno en pleno en febrero del año pasado, la situación política y social se ha deteriorado tanto en Nepal que sus rivales ya no se conforman con que renuncie al poder ejecutivo, sino que han puesto en entredicho la continuidad de la propia Monarquía. El Rey no ha hecho lo suficiente y su declaración no tiene sentido manifestó Girija Prasad Koirala, antiguo La Policía abrió fuego indiscriminadamente ayer sobre la multitud de manifestantes e hirió a 80 de ellos primer ministro y líder del Partido del Congreso, la principal fuerza de la alianza opositora junto a los comunistas. En este sentido, los adversarios de Gyanendra no están conformes con que el Soberano les transfiera sólo el Gobierno, ya que dicho cambio no acabaría afectando a su propia figura y saldría indemne de la grave crisis en que se encuentra sumida la nación. Tras haber logrado una primera victoria, la oposición exige ahora la celebración de elecciones para formar una Asamblea Constituyente que tendría como misión redactar una nueva Constitución. En caso de que Gyanendra permanezca finalmente en el trono, es más que probable que dicha Carta Magna recorte drásticamente los amplios poderes que el Rey ostenta en la actualidad y lo convierta en una figura meramente simbólica dentro de un régimen presidencialista. No obstante, también cabe la posibilidad de que se celebre una consulta popular para que la sociedad nepalesa decida si quiere una Monarquía o una República. Eso es, precisamente, lo que