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ABC DOMINGO 23 4 2006 Nacional 21 Errores estratégicos y una imagen- -la de Zapatero estrechando la mano de Mas- -han colocado a ERC frente a una compleja encrucijada. La ejecutiva republicana debía decidir mañana su voto sobre el nuevo Estatuto, pero las aguas internas bajan demasiado revueltas ERC, un partido perdido en el ni sí, ni no, sino todo lo contrario TEXTO: MARÍA ANTONIA PRIETO FOTO: ELENA CARRERAS BARCELONA. La dirección de Esquerra Republicana de Cataluña debía decidir mañana su voto sobre el nuevo Estatuto. Ayer, un comunicado informaba de que la ejecutiva se reuniría finalmente el jueves. El cese fulminante del consejero Joan Carretero horas antes de que la Fiscalía hiciera pública su petición de procesamiento por presuntas irregularidades urbanísticas cuando era alcalde de Puigcerdà, así como la designación del también independentista Xavier Vendrell como su sustituto, han alborotado tanto los ánimos que nadie está por la labor de consensuar el voto que ERC defenderá en el referéndum del 18 de junio La salida de Carretero del Gobierno catalán ha puesto en pie de guerra a las bases de ERC, que ven en el ex consejero al abanderado de la causa antiestatutaria y que consideran que está siendo represaliado por su beligerancia. Un sector importante de ERC recrimina a su líder, Josep Lluís Carod- Rovira, y al número dos del partido, Joan Puigcercós, que permitieran su cese. En paralelo, el ascenso de Vendrell- -persona de confianza de Puigcercós- -ha soliviantado al sector afín a Carod. El presidente del Parlamento catalán, Ernest Benach, dirigente de la máxima confianza de Carod, ha afirmado en público que ERC debe revisar sus métodos de financiación, en una alusión crítica a los procedimientos recaudatorios de Vendrell, quien exigía el pago de cuotas a los trabajadores de la Generalitat, independientemente de si eran o no afiliados a ERC. Y, entre tanto, el voto de ERC al nuevo Estatuto, aún por decidir. Xavier Vendrell y Carod- Rovira coincidieron ayer en un acto de ERC en Barcelona Las relaciones entre Carod y Puigcercós han llegado a un punto de no retorno, cada vez más enfrentados ellos y sus respectivos partidarios ro dos de ERC, Joan Puigcercós, han llegado a un punto de no retorno, cada vez más enfrentados ellos y sus respectivos partidarios. Carod se decanta tibiamente hacia el sí Su entorno, integrado por representantes del ala más moderada, como el primer consejero, Josep Bargalló, o el presidente del Parlamento catalán, Ernest Benach, le presionan para que ERC apoye el nuevo Estatuto. Puigcercós se siente traiciona- El no de las bases, determinante Varias circunstancias se han conjurado para situar a los republicanos frente a una compleja encrucijada: los errores estratégicos de la propia ERC- -muchos de ellos fruto de la ingenuidad- la experiencia y el tacticismo de CiU, la determinación de Zapatero de dirigir la mirada hacia unos socios menos conflictivos y, finalmente, el golpe de autoridad del PSC e incluso del presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, quien, agotada ya la paciencia, no está dispuesto a ir a unas elecciones anticipadas por la indecisión de ERC. Tanto Carod como Joan Puigcercós son partidarios de votar a favor del Estatuto, pero se encuentran con la oposición de unas bases radicalizadas que se han enrocado en el no Esquerra es un partido asambleario, donde la militancia puede tumbar las decisiones de la dirección. A todo ello hay que añadir que, siendo ambos partidarios del sí al Estatuto, las relaciones entre Carod y el núme- do por Zapatero, pero le cuesta oponerse a un texto del que ya pregonaba la paternidad. Su templanza contrasta con la firme oposición de sus colaboradores más cercanos, que le empujan hacia el no Es el caso de Vendrell, que nada más tomar posesión como consejero calificó el nuevo texto estatutario como una tomadura de pelo Ante este choque, dirigentes republicanos defienden una tercera vía. Un ni sí, ni no, sino todo lo contrario O sea, un voto en blanco o nulo. En esa tesitura del todos contra todos Carod juega a despistar a sus socios en el tripartito e insiste en que ERC se siente con las manos libres para votar lo que considere oportuno. El PSC, desde luego, ya no está dispuesto a hacer más esfuerzos y, efectivamente, ha dejado a ERC las manos libres Maragall, las formas y los ceses El presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, fue cruel e implacable al comunicar su cese a los consejeros afectados. Con Josep Bargalló y Ernest Benach como testigos atónitos, no tuvo reparos en expresar con contundencia los motivos que le llevaban a tomar tal decisión. A la consejera de Cultura, Caterina Mieras, y al titular de Agricultura, Antoni Siurana, ambos del PSC, les recriminó su falta de autoridad y les echó en cara las malas relaciones que han mantenido con los sectores de su competencia. Al ya ex consejero de Trabajo y dirigente cercano a José Montilla, Josep Maria Rañé, le reconoció un trabajo bien hecho para, acto seguido, revelarle que si prescindía de él era, simple y llanamente, porque debía relevar a tres consejeros socialistas. Al republicano Carretero ni siquiera le comunicó su salida. Es más, no se hablan desde hace días, según fuentes republicanas. También en ICV han molestado las formas de Maragall. Consideran que Salvador Milà no merecía ser ninguneado. De hecho, la Fiscalía de Medio Ambiente se deshizo ayer en elogios hacia el ex consejero.