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10 La Entrevista DOMINGO 23 4 2006 ABC QUENTIN SKINNER Historiador. Catedrático de la Universidad de Cambridge El Estado- nación prevalece frente a la construcción de la UE Nuestro profesor, toda una autoridad mundial, sabe como pocos que la política es indisociable de la retórica y que un cambio conceptual puede haber plasmado un previo cambio político e institucional. Por eso, más que nunca, hay que volver al verdadero humanismo cívico TEXTO: JOSÉ GRAU FOTO: JULIÁN DE DOMINGO Una persona que sabe escuchar no es necesariamente inteligente, aunque suele ser una característica de los verdaderamente listos. En cualquier caso: alguien que no atiende a los argumentos de su interlocutor no se comporta ni con inteligencia ni con humanidad. Quentin Skinner, un historiador de gran calado, es afable y por momentos hace sentir que él está aprendiendo casi más charlando contigo que tú con él. Así de en serio se toma al otro. Tenemos que agradecer al profesor Javier Fernández Sebastián, de la Universidad del País Vasco, que lo haya invitado a conferenciar en Madrid y que ello haya dado oportunidad para esta entrevista. -Su obra estudia en buena medida la historia moderna del concepto de Estado. ¿Piensa que tiene sentido la independencia en el País Vasco o en Cataluña? -Es verdad que en los noventa hubo en los países anglosajones un gran debate acerca del final del Estado, por la globalización, y es verdad que la globalización afecta al poder de los Estados para controlar su economía. De hecho ahora los Estados democráticos no intentan controlar sus economías como lo venían haciendo. Pero igualmente cierto es que las naciones- estados retienen una buena parte del poder en el mundo. No sé si es bueno, pero observo que últimamente prevalece en los países europeos la idea de Estado- nación, frente a la ampliación, frente a la construcción de la UE. Incluso en Alemania, que era donde había un sentimiento más proeuropeo. Piense en el fracaso de la Constitución europea. -Pero, en concreto, en España hay un gran debate por el Estatuto de Cataluña, los nacionalismos y la forma del Estado. ¿Cómo lo ve usted? -Siempre ha sido un punto muy central, debatido, crucial en la teoría política, si las naciones crean el Estado, o si por el contrario el Estado crea la nación. Sea como fuere, los Estados modernos que surgieron en Europa no podrían sobrevivir con movimientos nacionalistas muy fuertes. Mire lo que ha sucedido en la Europa del Este. Para preservar el poder del Estado hay que hacer hasta cierto punto concesiones al nacionalismo. Esto es un paradigma en los modernos Estados europeos. ¿Hasta dónde habría que llegar en Cataluña? No lo sé exactamente, pe- ro no creo que en Cataluña haya un sentimiento fuerte independentista. En Cataluña hay una lengua diferente, pero no una religión diferente, ni unos intereses económicos diferentes, como podría ser a lo mejor el caso de Québec. En cualquier caso, no saldrían ganando yéndose si se compara con el bienestar y el progreso de que gozan en la España moderna. ¿Qué piensa del alto el fuego anunciado por ETA recientemente? -Esperemos que quiera decir el final de la violencia, aunque habría que entrar a fondo en los detalles. Me parece que en todo esto ha tenido mucho que ver la reacción popular a los ataques del 11- M, la aversión a la violencia que se ha despertado desde entonces, y puede ser que el alto el fuego sea la respuesta de ETA a aquello. Aunque he de decirle que la imagen que dieron anunciándolo no fue de lo más tranquilizante: enmascarados, todavía con armas... -El republicanismo clásico es también conocido como humanismo cívico, que subraya el papel central de la virtud. ¿Es importante la virtud de los gobernantes para el bienestar del Estado? -Creo que sí, creo que es muy importante. Pienso que es muy difícil, para los Estados democráticos modernos, que sus regímenes puedan sobrevivir si la corrupción se extiende. Mire lo que pasó en su país, en la última etapa del presidente Felipe González, y también en mi país ahora. La impopularidad de nuestro Gobierno, que es muy considerable, tiene que ver con la corrupción, con la venta de cargos, de favores oficiales. La percepción de la gente de que el Gobierno, como decimos en inglés, es sleaze (inmoral, ruin) es algo de graves consecuencias. Por otra parte, considere que para que la democracia funcione, para que se forme una sociedad verdaderamente libre, es imprescindible que los ciudadanos participen en la cosa pública. Ahora se percibe por todas partes un déficit democrático: la gente se implica cada vez menos en política, como se puede ver, por ejemplo, en la baja participación en las elecciones. -La escuela de Cambridge es conocida por la atención que le presta a los lenguajes del pensamiento político. ¿Podría explicar brevemente qué es eso? -Lo que se subraya con los lenguajes es el intento de recobrar de los textos originales las intenciones de los grandes escritores clásicos de teoría política. Lo cual implica también el estudio de autores menos conocidos, pero que arrojan luz sobre los clásicos. -Usted es un experto en teoría política, un estudioso de Maquiavelo, de Tomás Moro y de Thomas Hobbes, por ejemplo. ¿Qué libros de teoría política recomendaría a nuestros dirigentes? (Se ríe y piensa unos segundos) -A lo mejor le ayuda saber que para Zapatero, nuestro presidente, el no va más es Philip Pettit. -Estaba dudando porque iba a explicar el tipo de historia por la que me in- Sobre el sentido de la historia, la Universidad y las humanidades -La historia, ¿tiene sentido? -No, de ninguna manera. -Como profesor de Cambridge con una larga carrera, ¿considera que la Universidad tiene futuro? -Sí, desde luego, es muy diferente de cuando yo empecé, cuando formaba a una élite pequeña. Ahora un amplio público tiene acceso a la formación, y eso es muy bueno. Otra cosa es si sobrevivirán algunas universidades en particular. Porque también en este punto estamos expuestos a las fuerzas del mercado. -En este mundo tan duro, ¿recomendaría a un joven que estudiara Historia? -Sí- -Al menos en España la lucha de los gobiernos contra las humanidades es patente. ¿Qué le parece la tendencia? -Es igual en mi país. La lamento y en especial que no se estudie filosofía, porque me parece una materia fundamental para que podamos comprendernos a nosotros mismos. tereso. Pero bueno... Escritores contemporáneos de política... Yo he trabajado con Pettit en asuntos de libertad política. Su obra es realmente importante. ¿Es Tomás Moro en Gran Bretaña un héroe o un villano? (Se ríe) Como escritor político es poco conocido. En Inglaterra, la gente más formada ha leído a Hobbes o a Locke, pero no a Tomás Moro, aunque se hiciera famoso últimamente por una obra de teatro y una película. Pero sus textos, en latín, son difíciles, aunque muy importantes, como el de la abolición de la propiedad privada. -Me refería al sentimiento popular inglés. -Es una pregunta muy interesante y muy complicada. Claro, estamos en la época de la reforma, y él era católico, y llegó a los altares. Y la tradición inglesa se hizo pronto fuertemente protestante. Por lo tanto, una figura como Tomás Moro, un héroe en la Iglesia católica, no lo es para los ingleses después de la reforma. En fin, para los ingleses resulta una figura ambigua. ¿Todavía es el hombre un lobo para el hombre homo homini lupus como escribió Thomas Hobbes, o ya no? -Ya no. Pero considere que detrás de