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ABC SÁBADO 22 4 2006 Deportes 93 CAMPEONATO DEL MUNDO DE FÓRMULA 1 GRAN PREMIO DE SAN MARINO En Maranello se respira aire Ferrari por todos los costados; el cura toca la campana de la iglesia en las victorias, el instituto tiene el nombre de Ferrari, los bares se llaman warm- up cavallino o pit- lane y la gente viste chaquetas rojas como los trabajadores de la fábrica La peregrinación del cavallino TEXTO JOSÉ CARLOS CARABIAS La Scudería tiene hasta su propio Banco, el San Geminiano e Prospero, pero lo más visitado es el museo, donde destaca el F 50 de 1995, con 520 caballos y 325 de velocidad punta tractores aparcados en las granjas aledañas y a su lado sobrevuela una pequeña colonia de Ferraris llegados de cualquier parte. El universo rojo. En un pueblo de aspecto agrícola, abunda el coche más famoso del planeta. MARANELLO (ITALIA) Noventa y cinco kilómetros al norte de Ímola, autopista A 1, salida Módena sur, cruces laberínticos entre viñedos de la campiña romagnola, tráfico denso, pueblos de labor que se mezclan con coches de quitar el hipo, un cartel anuncia un santuario de peregrinación. Maranello, la sede de Ferrari. Bienvenidos al paraíso de la velocidad. No hay que preguntar al adentrarse en este pueblo de diez mil habitantes que en 1943 recibió la mejor noticia de su historia. En plena Guerra Mundial, Enzo Ferrari decidió trasladar su fábrica de Módena a Maranello. Por la calle principal que serpentea entre chopos, surge un hombre ataviado completamente de rojo. Pantalón de franela y camisa al estilo Fórmula 1, dos parches en las hombreras, espacio para la publicidad. No es un hincha abducido por la leyenda de la Scudería sino un trabajador de la fábrica que ocupa varias manzanas en el centro de la localidad. No hay que preguntar por dónde se va a Ferrari. Maranello es Ferrari. La vieja fábrica que levantó Enzo Ferrari sigue ahí, a la izquierda del camino. Más operarios, igualmente rojos, caminan en dirección a algún bar en la hora del bocadillo. Hay hambre a las once de la mañana. Al otro lado de la calle esperan el warm- up el cavallino el pit- lane o alguna de las otras tabernas que por asociación de ideas cuelgan esos nombres de sus toldos. De repente, todo es rojo y negro. Rojas las banderas Ferrari con el cavallino negro en el centro de la tela. Rojo o negro el tono del pueblo, en sus escaparates, en las tiendas, en los jardines. Los visitantes compran camisetas rojas y en el paseo se funden con el aspecto cromático del lugar. que se proclamó campeón del mundo. El piso superior enloquece a los turistas. Modelos de coches de calle. Ferraris a manta en 500 metros cuadrados. Y la estrella es el F 50 de 1995, sus 520 caballos, su velocidad punta de 325 kilómetros hora, su estética Ferrari cien por cien. El instituto se llama, claro, instituto Ferrari Y el cura del pueblo, Alberto Bernardoni, toca las campanas de la iglesia cuando gana la escudería. Hay Michael Schumacher toma una curva durante la sesión de entrenamientos en Ímola, el circuito de Ferrari EPA Alonso: Este año tampoco espero demasiado del equipo El campeón del mundo arremete contra Renault y habla de órdenes de radio que se escucharon y ausencia de ayudas en cuatro años cuando necesité algo J. C. C. ÍMOLA. Después de tres carreras, algún cortocircuito ha saltado en la relación de obligado cumplimiento que mantienen Alonso y Renault. Se anunciaba un año peliagudo para el campeón del mundo después de confirmar en el invierno que correrá con McLaren el próximo trienio. Se aventuraban toda clase de desatenciones para el español, enemigo al fin y al cabo en 2007. Y a pesar de que es líder y dobla en puntos a Fisichella y Raikkonen, la chispa ha saltado. Este año tampoco espero demasiado del equipo dijo ayer Fernando Alonso para ratificar lo que había comentado el día anterior. Si hay dificultades no espero mucha ayuda Sesión del viernes 1, F. Alonso (Renault) 1.25: 03 2, M. Schumacher (Ferrari) 1: 25.37 3, R. Kubica (BMW) 1: 25.42 4, A. Davidson (Honda) 1: 25.69 5, F. Massa (Ferrari) 1: 25.879 6, G. Fisichella (Renault) 1: 25.99 7, J. Trulli (Toyota) 1: 26.02 9, J. P. Montoya (McLaren) 1: 26.33 12, K. Raikkonen (McLaren) 1: 26.50 do lleguen las complicaciones? Alonso, que ayer marcó el mejor tiempo por delante de Michael Schumacher, ya avanzó estos días algún detalle de este primer choque: Conociendo el equipo, no creo que fichen a Schumacher comentó en relación a la escasez de presupuesto de Renault para afrontar un sueldo como ese. Y ayer ratificó su espíritu guerrero: No me han ayudado nunca en los cuatro o cinco años que he estado aquí. Cuando había algún test o alguna carrera en la que necesitaba algo, no obtuve mucho. Todo el mundo conoce lo sucedido en algunas carreras y las conversaciones por radio que se escucharon. Así que este año tampoco espero demasiado del equipo Una gorra azul Renault Una gorra azul con el sello Renault y Alonso en la cabeza de un chaval destroza la acuarela uniforme a las puertas del museo Ferrari, el punto final de la excursión. Once autocares y un aparcamiento donde no cabe un alfiler indican que hoy toca visita multitudinaria. Una nutrida colección de aficionados se encamina hacia la puerta, un gigantesco muro de hormigón con un caballo negro encabritado al que escolta un coche rojo hermético, sin ventanas ni ruedas ni nada. El museo santifica cualquier ilusión de un ferrarista. En un expositor se exhiben los monoplazas de las últimas cinco temporadas, junto a los neumáticos Bridgestone apilados como piezas de artesanía. En un vitrina aparece la reproducción en miniatura de todos los coches Ferrari que han competido en la velocidad. El Alfa Romeo 1935 de Nurolan o el 312 T de Niki Lauda con el Los sábados exaltaron los ánimos. En las sesiones de clasificación para la parrilla del domingo Alonso descubrió una pata que cojeaba. En el estreno de Bahrein falló la coordinación. Un accidente de Raikkonen dejó casi sin tiempo al asturiano para realizar su vuelta rápida y pasar el corte. Ha sido estresante dijo Alonso. En Malasia ocurrió lo inconcebible: su coche recibió dos descargas de gasolina en un error que nadie supo explicar. Y en Australia, Fisichella no se apartó cuando Alonso intentaba su mejor giro. El asunto se achacó a un problema en la comunicación por radio. También a Fisichella le han crecido los enanos. Un problema hidráulico en Bahrein por el que Renault le pidió disculpas públicas. Un motor calado en la salida de Australia por un fallo, al parecer, no achacable enteramente al piloto. Y aún así, Renault gobierna el Mundial. Ha ganado las tres carreras, Alonso y Fisichella son primero y segundo. ¿Qué sucederá cuan-