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62 SÁBADO 22 4 2006 ABC Cultura ROCK Riders on the Storm Intérpretes: Ray Manzarek (teclados) Robby Krieger (guitarra) Ian Astbury (voz) Phil Chen (bajo) y Ty Dennis (batería) Lugar: La Riviera, de Madrid. Fecha: 20- IV BASTANTE MÁS QUE UN KARAOKE PABLO MARTÍNEZ PITA C omo más o menos explicaba Ray Manzarek, un repertorio como el de los Doors quema entre los dedos. Más ahora, que parece que los grandes dinosaurios del rock despiertan una gran curiosidad. Y el grupo de Los Ángeles fabricó una leyenda entre los escasos años que separan la publicación de su primer disco (1967) y la muerte de su cantante (1971) La Riviera estaba abarrotada de rendidos admiradores que querían ver, por lo menos, a dos de los miembros fundadores del mito. El proyecto Riders on the Storm- -título de la última canción grabada por Jim Morrison- -no cuenta con la participación del batería John Densmore, quien, mediante una demanda, impidió a sus compañeros usar el nombre original. Aunque el papel más complicado es el jugado por Ian Astbury, encargado de sustituir al Rey Lagarto. De físico y voz parecidos, el también cantante de The Cult cumple bien con la papeleta. Nadie se lleva a engaño: no se trata de The Doors, sino de lo más parecido posible, y que tiene la carga emocional de contemplar a unos músicos que pocos hubieran soñado con llegar a ver en directo, aunque sea con la cara ajada. Ni Krieger ni Manzarek tiene ya veinte años, a pesar del esfuerzo de este último por comportarse como un adolescente. Comenzar un concierto con Roadhouse blues significa tener medio trabajo hecho. Pero después llegan Break on through Alabama song (Whiskey Bar) When the music over Light my fire y L. A. woman que marcó la apoteosis de la velada. Blues, raíces americanas, psicodelia, rock... Una música que invita a dejarse llevar y que, con Morrison de maestro de ceremonias, tenía que ser la bomba- -eso si no se lo llevaba la Policía a los diez minutos o él mismo se desplomaba inconsciente- La guitarra de Robby Krieger se mantiene tan afilada y acertada como en sus buenos tiempos. Faltaron temas imprescindibles- Love me two times por ejemplo, o la despedida que todos se esperaban, The end -y sobró alguno que otro- Spanish Caravan sigue pareciéndose al flamenco lo que las películas americanas sobre España a nuestra realidad- pero la felicidad de los asistentes a la salida hablaba del éxito de la propuesta. Aspecto de una de las salas de exposiciones de la Fundación Gulbenkian ABC Bodas de oro de la Fundación Gulbenkian La institución es la principal impulsora de la vida cultural portuguesa b La Fundación prepara el cincuen- tenario con un vasto programa que cubre los cuatro fines con los que fue creada: caritativos, artísticos, científicos y educativos BELÉN RODRIGO CORRESPONSAL LISBOA. La Fundación Calouste Gulbenkian, gran impulsora de la vida cultural portuguesa, prepara la celebración del cincuenta aniversario de su apertura, con un vasto programa que incluye exposiciones, conciertos, coloquios, cine, libros y muchas otras iniciativas que abarcan las áreas de los cuatro fines por los que fue creada la institución: caritativos, artísticos, científicos y educativos. Calouste Gulbenkian, ciudadano británico nacido en Estambul en una familia armenia, decidió donar su fortuna y su colección de arte a Portugal, país al que llegó durante la II Guerra Mundial, invitado por el embajador luso en Francia, antes de seguir su viaje a Nueva York. Sin embargo, una enfermedad obligó a permanecer en Lisboa a este rico coleccionista de arte que, al sentirse tan bien acogido por los portugueses, decidió permanecer en la capital lusa hasta su muerte, en 1955. En su testamento ordenó la creación de una fundación con su nombre, situada en Lisboa, que abrió sus puertas el 18 de julio de 1956, dos días antes de que se cumpliese el primer aniversario de la muerte de su fundador. A lo largo de estas últimas cinco décadas, esta institución ha sido testigo de grandes cambios en el país y, como recuerda hoy el actual presidente de la misma, Rui Vilar, la Fundación Gulbenkian influyó en muchos aspectos la sociedad portuguesa Para hacer honor a toda esta trayectoria, las conmemoraciones del L aniversario transcurrirán en 2006 y 2007. Para el 18 de julio está previsto un concierto de gala y la inauguración de tres exposiciones, dos de ellas dedicadas a su fundador El gusto del coleccionista y El arte del libro en la colección Calouste Gulbenkian Queremos que estas conmemoraciones sean un tiempo de meditación y de lanzamiento de perspectivas para el futuro subraya Rui Vilar, razón por la cual no faltan en el programa confe- rencias que estarán abiertas a varias áreas y sensibilidades. El estado del mundo es uno de los proyectos citados que incluirá, entre otras, una conferencia ofrecida por Homi K. Baba, profesor de Literatura inglesa y norteamericana en la Universidad de Harvard. Bernard Costa será el comisario de un ciclo de cine que prevé la proyección de las mejores cincuenta películas de la historia de la gran pantalla. Además tendrá lugar un seminario sobre el estado y la evolución del cine portugués. Durante las cinco décadas de vida de esta fundación, el Ballet Gulbenkian ha sido uno de los ejes de la misma que más reconocimiento internacional ha tenido. Su extinción, hace menos de un año, se debió a una nueva orientación de la institución, que entendió tener una acción deficiente en el plano de la danza. Después de llegar a un acuerdo con todos los componentes del ballet, la fundación tiene un nuevo programa de apoyo a la danza en diversas áreas, como la formación de los bailarines, coreógrafos, escenógrafos, internacionalización de artistas e investigación. CLÁSICA Liceo de Cámara Obras de G. Kurtág, E. Dohnányi y W. A. Mozart. Intérpretes: R. Capuçon (violín) G. Caussé (viola) y G. Capuçon (violonchelo) Lugar: Auditorio Nacional (Sala de Cámara) Madrid. Fecha: 19- IV UN BRILLANTE TRÍO FRANCÉS ANTONIO IGLESIAS N o creo que se trate de un trío de cuerda con personal titulación, pero he de anticipar un juicio elogioso ante a la labor da camera que tres intérpretes franceses ofrecieron al público en la tan adecuada sala de Cámara del Auditorio Nacional. Dos hermanos, Renaud y Gautier Ca- puçon, violinista y violonchelista respectivamente, con el violista Gerard Caussé- -éste, maestro con gran renombre, hoy profesor de la Escuela de Música Reina Sofía de Madrid- protagonizaron un programa que al interés de Jelek del rumano György Kurtág (nacionalizado húngaro en la actualidad) evidencia sus derivaciones de la Escuela de Viena y que, quizá por ser su Op. 5, es ejemplo de procedimientos tan seguidos hace ya años por doquier; en sus ocho minutos de duración, fue motivo de apreciación alta en su disposición para viola sola, de la riqueza de medios del admirado Caussé. Llenando la primera parte siguió la Serenata para trío de cuerdas, Op. 10 del discículo de Bartók y Kodály Ernö Dohnanyi, ambiciosa y bien escrita página fechada en los primeros años del pasado siglo, con brotes singulares de humor logrado, de un neoromanticismo en general, con querida cita haydniana y su- ma brillantez en el Final y quinto de sus tiempos, siempre dentro de su unidad conceptual bien conseguida. La segunda parte la llenaba Mozart, el conmemorado genio de Salzburgo, con su admirable Divertimento para trío de cuerdas, K. 563 del que señalaría la soberana construcción de su Adagio y segundo de sus seis partes en una traducción muy musical en su amplio criterio, ocasión de ratificar la categoría interpretativa de los hermanos Capuçon y profesor Caussé (un accidente en su viola paró el concierto en muy contados minutos) quienes, no obstante, ofrecen un Mozart tendente hacia un expresivismo hasta inconveniente en momentos, debido primordialmente a la acentuación exagerada de un claroscuro edulcorado del violinista. Estimo que Mozart respira más, mucho más, dentro de una severidad clásica que nada ha de decir en cuanto a su inherente emoción consustancial.