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12 Nacional CRISIS EN EL GOBIERNO CATALÁN SÁBADO 22 4 2006 ABC LA EXCUSA PERFECTA gnoro si existe una definición académica del término sociedad civil pero me apunto a la propuesta de Gustavo Bueno de triturar un concepto especialmente manoseado desde que la paz de Otegi está con nosotros: la sociedad civil va a olvidar a los muertos la sociedad civil no reacciona la sociedad civil va a tragar con todo la sociedad civil está anestesiada la sociedad civil para arriba, la sociedad civil para abajo, pero siempre culpable de algo. Tan rotundos análisis surgen de quienes obviamente no se consideran parte de esa sociedad civil. Hablan de ella con la distancia del entomólogo que cuenta las patas de un artrópoCARMEN do. Son las élites que diMARTINEZ rigen o creen dirigir al CASTRO conjunto de la sociedad. Los primeros, por supuesto, son los profesionales de la política pero luego vienen los estrategas demoscópicos, los intelectuales ubicuos y los comentaristas pluriempleados hasta la extenuación. Hablan de la sociedad civil con desapego y en los últimos tiempos con cierto desprecio: es la falta de respuesta de los ciudadanos la que estaría permitiendo a Zapatero dinamitar el régimen político pactado en el 78. La sociedad civil se ha convertido así en la excusa perfecta para sortear sus gravísimas responsabilidades en lo que ya ha ocurrido y en lo que está por venir. Lo dicen diputados socialistas incapaces de anteponer su condición de ciudadano a su adscripción partidaria; de Guerra para abajo todos aprobaron el Estatuto catalán. Lo dicen los intelectuales de relumbrón después de haber puesto su nombre y su prestigio al servicio de un proceso claramente totalitario. Lo dicen los publicistas del narcotizante no pasa nada y se incluyen en este pintoresco coro bastantes dirigentes del PP a quienes la melancolía por la pérdida del poder les lleva a despreciar a su electorado y los impresionantes ejemplos de movilización que ha protagonizado en los últimos meses. En apenas unas semanas ha quedado demostrado que el gobierno no persigue la paz más que desde el concepto zapateril de la ética práctica La supuesta paz- -vergonzante para el Estado y desleal con las víctimas- -no es un fin en sí misma sino un medio, un instrumento más para avanzar el objetivo perverso de acabar con la alternativa democrática. Se trata de demoler el régimen para evitar que pueda repetirse una mayoría de centro derecha como la del año 2000. Después de dos años de gobierno, Zapatero puede mentir pero ya no engaña más que a quien quiere ser engañado. Aquellos dirigentes del PP confortablemente criados al calor de los gobiernos de Aznar no deberían jugar al apaciguamiento con quienes pretenden expulsarles del juego democrático. Es una cuestión de supervivencia pero también de estrategia y de moral: alguien debe defender la dignidad de la maltratada sociedad civil española. I Balcells, Bargalló, Vendrell, Maragall, Mascarell y William (de izquierda a derecha) en el Palau ELENA CARRERAS El consejero que recaudaba para ERC arremete contra Zapatero y el Estatuto en su toma de posesión Montilla cuestiona la decisión de Maragall de admitirlo en su gobierno b Xavier Vendrell, que anunció querellas contra CiU y el PP por la polémica de las cuotas, aseguró que el Estatuto es una tomadura de pelo del Gobierno MARÍA JESÚS CAÑIZARES BARCELONA. El mismo día en que tomaba posesión de su cargo como nuevo consejero de Gobernación, el republicano Xavier Vendrell, implicado en el envío de cartas a funcionarios de la Generalitat para pedir una cuota para el partido, arremetió contra el nuevo Estatuto y contra el PSOE al asegurar que el proyecto catalán aprobado en el Congreso es una tomadura de pelo del Gobierno, por lo que ERC no puede apoyarlo Así debutaba Vendrell como miembro del nuevo equipo de Pasqual Maragall que, supuestamente, debe impulsar el desarrollo del texto estatutario. La afrenta del republicano no sólo ha hecho incrementar la polémica que ha rodeado su nombramiento, sino que provocó la reacción del primer secretario del PSC y ministro de Industria, José Montilla, quien advirtió a Vendrell que ese tipo de declaraciones no se pueden repetir. Montilla reconoció el malestar que el nombramiento del dirigente independentista ha ge- nerado en las filas socialistas. Si hubiera dependido de nosotros, Vendrell no sería consejero dijo tras la reunión extraordinaria de la ejecutiva del PSC, que analizó los cambios efectuados por Maragall. El presidente de la Generalitat pretendía formar un ejecutivo a su medida con el nombramiento de tres consejeros socialistas, lo que implicó el cese de uno de los hombres de confianza de Montilla, el ex consejero de Trabajo, Josep Maria Rañé. Asimismo, los cambios afectaban a otros dos consejeros de ERC y uno de ICV, formaciones es- tas últimas que no han escondido su malestar por la precipitada remodelación. El partido que lidera Josep Lluís Carod- Rovira se ha vengado de la expulsión de Joan Carretero, muy crítico con el Estatuto, imponiendo como sustituto a Xavier Vendrell. Montilla admitió que Maragall podría haber dicho que no al nombramiento de Vendrell, pero explicó, en este sentido, que en un gobierno de coalición el presidente es quien decide las Consejerías que deben cambiar, pero son los partidos los que deben proponer a los candi- Moncloa dice que serán los ciudadanos los que juzguen G. L. A. MADRID. María Teresa Fernández de la Vega hizo todo lo que pudo por evitar los pitones de la remodelación del Gobierno catalán, singularmente el nombramiento del consejero que está siendo investigado por el fiscal. Para lograrlo, se refugió en la ortodo- xia de que, como presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall tiene el derecho y el deber de hacer el mejor equipo para hacer frente a las necesidades de los ciudadanos aunque dejó caer la advertencia de que serán los ciudadanos los que juzguen En el PSOE, don- de los cambios hechos por Maragall no provocan entusiasmo no se oculta el desagrado por el nombramiento del republicano Vendrell. Pero, sobre todo, por los pasillos de Moncloa y de Ferraz se palpa una creciente decepción con la clase política catalana en su conjunto