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ABC VIERNES 21 4 2006 Deportes 103 BALONCESTO LIGA ACB Cumple el pronóstico al que estaba predestinado, el último lugar de la parrilla. Con sus Arrows de 2002, los Super Aguri de Sato e Ide viajan a siete segundos de los mejores de la Fórmula 1. Un ingeniero y un mecánico españoles trabajan para los japoneses Farolillo rojo por decreto JOSÉ CARLOS CARABIAS, ENVIADO ESPECIAL Roberto Dueñas jugó ayer con su EFE equipo, el Akasvayu Gerona, el partido que le enfrentó al Menorca apenas 24 horas después de que fuese atracado y maniatado en su propio domicilio por cuatro asaltantes. Con escasa concentración, el pívot no pudo evitar la derrota de su club (67- 85) 86- 75: El Madrid rompió al Juventud a base de triples ABC MADRID. Sorprendió el Juventud en los minutos iniciales. Su variedad en los cambios defensivos y la aportación anotadora de Mumbrú hicieron que el equipo de Aíto abriese brecha en el marcador (18- 19 en el primer cuarto y 33- 38 en el segundo) Pero el Madrid reaccionó tras la vuelta de los vestuarios y con dos triples, de Bullock y Sonko, se puso por delante y los de Maljkovic comenzaron a creer en sus posibilidades. El choque había ganado en intensidad, fuerza táctica y concentración por parte de los blancos. La ampliación de la ventaja vino de su acierto desde la línea de los 6,25, con dos maestros en este apartado, Sonko y Rakocevic, y la desaparición casi de la pista de Mumbrú, muy apagado en la parte final del choque y con un promedio anotador muy por debajo de la media que llevaba su equipo. Una ligera presión verdinegra en los instantes finales llevó la renta a 73- 69 (m. 38) pero el Madrid reaccionó y se mantuvo hasta el 86- 75 final. Real Madrid (18+ 15+ 27+ 26) Fisher (10) Bullock (21) Gelabale, Hervelle (5) Reyes (14) -cinco inicial- Scales (5) Rakocevic (11) Hernández Sonseca (4) Sonko (16) y García. Juventud (19+ 19+ 13+ 24) Bennet (4) Fernández (12) Mumbrú (21) Flis (6) Betts (10) -cinco inicial- Vázquez (2) Huertas (4) Burton (6) y Holcomb (10) Otros resultados: Pamesa, 87; Caja San Fernando, 70. Manresa, 78; Etosa Alicante, 89. Fórum, 73; Unicaja, 81. ÍMOLA (ITALIA) Los conductos oficiales de la Fórmula 1 obligan a la cortesía y a guardar las formas. En el cartel de anuncios de la sala de Prensa de Ímola, un espejismo preside el cajetín de Super Aguri. De 15.40 a 15.45, rueda de Prensa en inglés de Yuji Ide. Y en japonés, de 15.45 a 15.50. Doscientos metros al fondo del paddock al final del pasillo, también el último en el protocolo, se comprueba el eufemismo. Nadie quiere entrevistar a Ide en inglés. La Fórmula 1 es un deporte que estimula el ego del ganador y el nipón teñido de pelirrojo representa la antítesis. Cualquier niño de dos años puede emitir un pronóstico sin miedo al fallo: Super Aguri e Ide no van a ganar ninguna carrera este año. Y tampoco al que viene. El farolillo rojo tiene propietario por decreto. No hay periodistas internacionales para Ide, pero sí nativos de la isla del sol naciente. Quince japoneses se arriman al piloto, quien toma asiento al abrigo de una sombrilla en el campamento de Super Aguri. Es la tónica de la temporada después de tres carreras, después del estreno tumultuoso en Bahrein. Hay más Prensa fuera del box que personal tenemos dentro le gusta decir a Aguri Suzuki, el propietario de la factoría. Frente a la dimensión multinacional de la Fórmula 1- -patrocinadores, equipos, motores y pilotos llegados de cualquier sitio- -Super Aguri supone la exaltación de la bandera japonesa. Nipón es el patrón, Aguri Suzuki- -ex piloto de F- 1- nipones sus conductores titulares- -Takuma Sato y Yuji Ide- nipones la mayoría de los componentes de su staff técnico y, desde luego, nipón es su séquito de periodistas, fotógrafos y allegados de todo pelaje y condición. Ide, en la cuerda floja Entre las 15.40 y las 15.50, Yuji Ide, mono blanco con ribetes rojos, botines negros y rojos, descargado de publicidad, sin el habitual mosaico de marcas de sus compañeros de parrilla, habla de sus experiencias ante un mosai- co de periodistas que para sí quisieran algunos equipos. Ide se ha acostumbrado a acabar último de casi todo, entrenamientos, parrilla, carrera. Viaja con su monoplaza a ocho segundos de la cabeza, un escalón por detrás de Takuma Sato, siempre penúltimo. Al decir de muchos, Super Aguri existe por Sato, el japonés kamikaze, ex piloto de BARHonda, famoso en los circuitos por su extrema velocidad y su tendencia a los incidentes. Honda tutela a este equipo y, según cuentan, quería encontrar un volante para Sato. De ahí las prisas, la adquisición de los Arrows de 2002 para competir en una manifiesta desigualdad de condiciones y, sobre todo, la aportación de 48 millones al bolsillo de Ecclestone como aval para correr. Por eso el coche en blanco, sin publicidad hasta un par de días antes del estreno de la temporada. Y también los comunicados escritos a mano y clavados con chinchetas en el panel de la sala de Prensa de Bahrein, que emitían la señal de la urgencia al lado de los impecables formatos en A 4 del resto de los equipos. El personal de Honda entra en el box de Super Aguri como quien lo hace en la casa de la playa. Segunda residencia. Allí trabajan una pila de nipones, unos cuantos ingleses y dos españoles. Son el ingeniero Antonio Cuccarella, al mando de la evolución técnica del coche de Yuji Ide, y el mecánico Albert Fábrega, que tiene a su cargo el auxilio del monoplaza reserva y durante las carreras se encarga de la rueda trasera izquierda del coche de Takuma Sato. Ellos también son protagonistas en la televisión japonesa. Un equipo de la Fuji TV filma las cuitas del Super Aguri durante todo el día. Mañana y noche, sin descanso. Tenemos que trabajar duro si queremos mejorar comenta Ide, sobre quien pesa la amenaza del despido. Está expuesto a ser sustituido pronto. No podemos tener un piloto que sea dos segundos por vuelta más lento que su compañero de equipo ha dicho Daniele Audetto, director deportivo de la escudería. Todos esperan que cambien las tornas en Europa, cuando tengan sus propios coches y no el Arrows de Barnoldi y Frentzen, y el gran hermano Honda empiece a exigir otro tipo de resultados. De momento, Super Aguri disfruta como cenicienta. Los españoles Antonio Cucarella, ingeniero de Ide, y Albert Fábrega, mecánico de Sato, nota discordante en un panorama todo nipón