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ABC VIERNES 21 4 2006 Madrid 43 El número 66 de la Gran Vía, donde moraba el cine Gran Vía, se convertirá en un nuevo hotel para Madrid, pero mantendrá las salas de proyección en la planta baja del edificio Gran Vía, un cine ya entre candilejas TEXTO: ANTONIO ASTORGA Corrían muy malos tiempos, pero vistos a distancia quizá fueran los más nuestros escribía un barbilampiño y ya grandísimo poeta llamado Manuel Alcántara circa de 1950. Existía el Gran Vía y visto a distancia quizás fuera de uno de los cines más nuestros. Hay cines mediopensionistas, cinemas paradiso cines de sesión doble y ración triple de palomitas, cines de andar por casa, cines de barrio, cines de vaguada, cines de vanguardia, cines en tecnicolor, cines en versión original subtitulada, cinematecas, cine exin, cinecittás, cines de autor, cines de vanida, cines de cine, cines al aire libre, cines de fiebre de sábado noche, cines bajo las sábanas... y cines bajo tierra, como será a partir de ahora el mítico Gran Vía. Entre candilejas, iluminado por vasos pequeños repletos de aceite u otra materia combustible para que ardan una o más mechas. El Gran Vía entra en esa línea de luces en el proscenio del teatro, ya candilejas. En la década de los sesenta, en el Cine Gran Vía se proyectó por primera vez El graduado (1967) que constituyó un gran éxito en todo el mundo. En aquel Madrid que era todo un género literario, la cinta estuvo en cartel durante muchos meses. Imprescindible era el peregrinaje desde cualquier punto de la piel de toro al Gran Vía para graduarse en los sueños de seductor del joven Dustin Hoffman en su ópera prima, en su despertar al cine con Anne Bancroft. Era su primer papel protagonista y de ahí, desde el Gran Vía, al triunfo, al éxito, al cielo de Madrid. Como cuando se cruzaba la frontera para ver a Brando untar mantequilla en El último tango en París En ese Madrid de género literario, circa de 1950, retratado con maestría por José Luis Garci, en esa Gran Vía de cine y en el Gran Vía se abría el telón y se proyectaban en la pantalla amores prohibidos e imposibles; era el Madrid de los recitales poéticos y de los bailes de claqué; era el Madrid del Real de don Alfredo Di Stefano, de la galerna del cantábrico- -el gran Paco Gento- de Kopa, de Rial, el Madrid de las cinco Copas que paseó, una a una. delante del Gran Vía; el mejor equipo de cine de la Historia. Fachada principal del cine Gran Vía, ayer. El inmueble se convertirá en un nuevo hotel món y las vanguardias; el Madrid del frío que se clavaba en los huesos como un estoque... El Madrid de la letra escarlata y de las conferencias (si a las 8 de la tarde no la dabas, te la daban) Tirso de Molina, Sol, Gran Vía, Tribunal, ¿dónde queda tu oficina para irte a buscar? cantaba Sabina. Hoy habrá que preguntar: ¿En qué bajo queda el Cine Gran Vía para irte a buscar? porque el inmueble donde se erigía el cine Gran Vía (número 66) mantendrá el uso cinematográfico en la planta baja del hotel que se edificará allí En el Gran Vía, Enrique Herreros ha contado en ABC que vio por primera vez el rostro de Elia Kazan entre la multitud que rodeaba la pantalla del celuloide, un día de mayo de 1946, cuando interpretaba como actor secundario un papelito en Ciudad de conquista junto al inconmensurable James Cagney Kazan, uno de los tipos más grandes entre los grandes- -añadía Enrique Herreros- -daba vida a uno de DANIEL G. LÓPEZ los que rodeaban al protagonista de Contra el imperio del crimen Ha de considerarse una de las películas mejor logradas sobre el mundo del boxeo sentencia con sabiduría. Anillos, orcos y hobbits El Gran Vía ha saboreado el mejor boxeo de cine y le han echado el guante las grandes producciones de Hollywood. Uno de los estrenos más terroríficos acaeció el pasado año, cuando mesnadas de hobbits sarumans gollums ogros o frodos protagonizaron un maratón de diez horas con todas las películas de la saga galáctica. Era el desfile del Bien y del Mal, de las luces y de las sombras en la mente de unos seres humanos o inhumanos recreados en la ficción. Y ese jueves, milagro de repente en el Gran Vía: enanos, elfos, orcos, arqueros, jinetes negros, pálidos, del apocalipsis... crecían y crecían como surgidos de la noche de los tiempos, entre candilejas. Susurrando a la luz de la luna. El Gran Vía se sumerge ahora en la oscuridad del sótano de un hotel. Los acomodadores necesitarán como nunca su linterna mágica para iluminar, entre visillos, el patio de butacas. Y en la pantalla resplandecerá El apartamento o el Hotel de los líos En en el proscenio del teatrillo de sueños que es el cine se encenderán las luces y una voz en off declamará: Corrían muy malos tiempos, pero vistos a distancia quizás fueran los más nuestros The end. En la década de los sesenta, en el cine Gran Vía se proyectó por primera vez El graduado Herreros y el rostro de Elia Kazan Ese Madrid del Gran Vía era el Madrid de los cafés literarios y del recado de escribir, que nunca se le olvidaba al pope del columnismo, César o nada: González- Ruano; el Madrid de los cocidos y de los cócteles; el Madrid de los bailes y del toreo de salón; el Madrid del estraperlo y el pillerío; el Madrid de los excusados en los que se vendían a hurtadillas libros de Alberti, Neruda o Max Aub; el Madrid de la apoteosis del gris y de los grises; el Madrid de las pensiones en las que casi nunca se ponía el sol; el Madrid de Cela y Neville, de Berlanga y Fernán- Gómez; de Ra- El inmueble será un hotel, pero mantendrá el uso de la sala en los bajos MADRID. La Junta de Gobierno del Ayuntamiento acordó ayer convertir el número 66 de la Gran Vía en un nuevo hotel para Madrid. Las salas de proyección del histórico cine se mantendrán en la planta baja del edificio, según el citado acuerdo. No desaparecerá, por tanto, el cine situado en la parte inferior del edificio. Según informó el alcalde, Alberto Ruiz- Gallardón, la planta baja, donde se encuentra el cine, no se modificará, salvo en el acceso al hotel, que se correspondía con un local comercial existente sin uso. Los cambios se llevarán a cabo en las plantas superiores, que tendrán una nueva distribución para uso hotelero. Además, el edificio deberá adaptarse a la normativa de protección contra incendios y a la ley de accesibilidad y supresión de barreras arquitectónicas. Gallardón dijo que la nueva distribución persigue adaptarse lo más fielmente a la estructura original del edificio.