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40 Madrid VIERNES 21 4 2006 ABC Nunca el libro fue más protagonista. Desde el día hasta bien entrada la madrugada, escritores, músicos y actores acompañaron a los lectores madrileños en una larga jornada literaria. Y de fondo, el aroma de un buen café o los sones del jazz, flamenco, rock, pop... La noche de los libros vivientes TEXTO: FERNANDO NAVARRO, MABEL AMADO MADRID. Nace con vocación de continuidad. Y no es para menos. La Noche de los Libros ha conseguido concitar doscientas actividades, 130 escritores y artistas y 70 librerías. Todo un récord cultural que se ha celebrado en vísperas de otra jornada literaria: el Día del Libro. Esta iniciativa festiva- -como así lo reconocía el propio consejero de Cultura y Deportes, Santiago Fisas- -ha suscitado la curiosidad y el interés de numeroso público madrileño. Los nombres y las actividades bien lo merecían, pues pocas veces una iniciativa cultural lograba reunir- -y a horas intempestivas- -a escritores como Soledad Puértolas, Lorenzo Silva, Eugenia Rico, Rosa Montero, Javier Moro, Espido Freire, Gonzalo Suárez, Ernesto Pérez Zúñiga, Javier Reverte, José Carlos Somoza, Luis Eduardo Aute, Julia Navarro o Lucía Etxebarría. tugués Antonio Lobo Antunes, uno de los grandes autores del siglo XX, y en los cafés Gijón y Central, que por una noche recuperaron sus históricas tertulias con Juan Bonilla, Luisgé Martín, Marcos Giralt Torrente, Rafael Reig, Juan Carlos Méndez Guédez y Benjamín Prado. Y del sonido de la palabra pasamos al sonido de la música, que llegó con el cantaor José Menese, Dead Capo, Big Band, Electra, Hotcuisine Quartet, el Hombre Delgado... Sus escenarios fueron el paseo del Prado, la Plaza Mayor, Santa Ana, la Puerta del Sol, el Museo del Prado... lugares todos emblemáticos para el devenir literario de Madrid. ABC quiso vivir y compartir una noche en la que Madrid, como sacado de un cuento, parecía un libro abierto de historias y palabras. Uno de sus primeros capítulos se vivió en el Café Central, punto de encuentro literario en pleno corazón madrileño. Esta idea tiene que perdurar porque parece que se crea una especie de espíritu involucrado de la sociedad con respecto a la literatura apuntaba Jorge Eduardo Benavides, moderador de la tertulia La literatura como juego en el Café Central. Ninguna mesa libre El tradicional local literario tuvo que servir ayer más carajillos y cafés que otros días, como aseguraba un veterano del Café Central que prefería ocultar su nombre: El sector que venimos a diario no vemos el lugar con tanto ambiente Ninguna mesa quedaba libre. Literatos, profesores, estudiantes y turistas se amontonaban entre el humo de los cigarros y las palabras de los tertulianos. A mí estas ideas me fascinan contaba Gloria, una mujer que enseña Literatura en un colegio. Son estudiantes, aunque de Universidad, Sandra y Alba: Estudiamos Periodismo y hemos aprovechado para hacer un trabajo sobre esta iniciativa tan chula En los cuadernos y las grabadoras de la gente quedaron recogidas frases como la que subrayó el escritor venezolano Juan Carlos Méndez: La literatura es un juego que nos permite, como a los niños, ser personas que no somos, vivir vidas que no vivimos Su colega, Rafael Reig, apuntó en otra dirección cuando comparó con algo de humor la escritura con el juego de la oca lleno de casillas sin sentido y con trampa Esta noche de letras estaba al alcance de todos. Me he hecho un itinera- Ring literario El espacio de reunión fueron librerías, cafés, bibliotecas, grandes centros culturales y la propia calle, que se llenó de jazz, hip hop, música clásica, electrónica y étnica, pop y rock. Desde encuentros y charlas hasta un particular trivial en internet, pasando por un curioso ring literario con ensayistas y editores como Carlos Marzal, Paul Preston, Felipe Benítez Reyes, Eduardo Martín Garzo, Jorge Herralde o Mario Muchnik, nada estuvo sujeto al azar en una noche tan especial. Así, la magia de la literatura se desplegó también en la conferencia estrella, que corrió a cargo del escritor por- El espacio de reunión fueron librerías, cafés, bibliotecas, grandes centros culturales y la propia calle La ciudad, como sacada de un cuento, parecía anoche un libro abierto de historias y palabras rio para abarcar lo más posible explicaba Laura, una estudiante de Física que se considera amante de la literatura. Una de sus paradas era la Plaza Mayor, donde el Cuarteto de cuerda Electra tocaba a media tarde. Lectores de paso Estoy de paso, pero me parece estupendo comenta Susana, madre que paseaba con sus pequeños por el casco histórico. Las notas de jazz volaron tan altas como las palabras en las tertulias y las charlas. Así lo aseguraba Miguel Ángel, que a pesar de vivir algo lejos se acercó al acto porque no todos los días con este sol se puede disfrutar de un concierto en la Plaza Mayor A las estampas típicas de la Plaza Mayor, con sus turistas en las terrazas, sus paseantes y sus jóvenes con mochila sentados en el suelo, se sumó ayer el sonido de la lectura. El jazz también es arte como la literatura y también hay que saberlo leer afirmaba categórico Paco Lafourcade, batería de Electra. Para este músico, puestos a hacer comparaciones, el Premio Nobel de la Música de todos los tiempos sería el gran trompetista afroamericano Charlie Parker, porque inventó un lenguaje De la ebullición en la calle también se podía pasar a la tranquilidad de las bibliotecas. En el centro Rafael Alberti de Fuencarral, el escritor Andrés Trapiello charló sobre el arte de escribir y la pasión de leer. Los libros son algo inagotable, el conocimiento que proporcionan es inabarcable y normalmente insatisfactorio porque cuanto más se conoce más se sabe que no se conoce La fiesta de los libros se vivió también con música en la calle. El cuarteto de cuerda Electra tomó la Plaza Mayor