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ABC VIERNES 21 4 2006 Internacional 33 Los británicos pagarán los gastos consulares por sus desmanes en el extranjero Las despedidas de soltero en Barcelona, Palma o Amsterdam, un agujero negro para el erario E. J. BLASCO. CORRESPONSAL LONDRES. Ciudades como Palma, Barcelona o Sevilla se han convertido en destinos preferentes de la juventud británica- -también la de otros países como Alemania- -para sus noches locas de fin de semana en busca de discoteca, bronca y alcohol; o para las despedidas de soltero, hasta el punto de que un 70 por ciento de los británicos celebran estas fiestas de abandono de la soltería en el extranjero. El año pasado invirtieron en ello un total de 628 millones de euros. Los vuelos baratos y los paquetes todo incluido a buen precio ofrecidos por las agencias de viajes lo hacen posible. Esta forma de turismo tan particular, con sus numerosos efectos colaterales -destrozos, heridos, detenciones, borracheras, delitos... -en los lugares de destino, ha obligado al Comité de Cuentas Públicas del Reino Unido a tomar cartas en el asunto. En adelante, los borrachos, los hooligans y los juerguistas británicos en general que cometan estropicios o sufran algún percance a causa de sus gamberradas en el extranjero deberán pagar de sus bolsillos los gastos consulares derivados. Estadísticas publicadas ayer por The Times reflejan que ciudades como Barcelona, Palma y Sevilla encabezan la lista de destinos preferidos entre los jóvenes- -y no tan jóvenes- -gamberros británicos cuando van en busca de alcohol y juerga baratos, con un 26 por ciento del total de sus desplazamientos. El circuito europeo sigue por Amsterdam, con el 23 por ciento de las preferencias, y por París, con el 15 por ciento. Luego Praga, Dublín... Una de cada cuatro despedidas de soltero terminan como el rosario de la aurora, en una verdadera pesadilla para el personal consular. Ni qué decir tiene que las indemnizaciones y multas derivadas de sus gamberradas, destrozos o delitos corren por cuenta del infractor... y los juzgados de guardia se encargan de ello. Jóvenes británicos en una de sus noches locas en Magalluf (Mallorca) EFE Borracheras, robos, detenciones... Las tareas principales a las que hacen frente los consulados británicos en esas ciudades son las atenciones sanitarias a causa de las borracheras y las peleas, los robos, las pérdidas de documentación y otros objetos personales, las detenciones policiales... todo ello suma muchas horas de trabajo consular y muchos gastos. De ahora en adelante lo pagarán los gamberros, quedando fijada la tarifa por cada hora de asistencia consular en 122 euros. En 2005, el número de estos lamentables episodios en el extranjero ascendió a 84.000 casos. Aunque cada uno de ellos sólo precisase de una hora de trabajo consular, la suma desperdiciada por las arcas públicas británicas ascendería a 10,3 millones de euros. Y el Comité de Cuentas Públicas ha dicho basta.