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4 Opinión VIERNES 21 4 2006 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) J. López Jaraba (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: José Luis Romero Adjunto al Consejero Delegado: Emilio Ybarra Aznar Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil LA VITALIDAD ECONÓMICA DE MADRID L Instituto Nacional de Estadística ha corroborado con datos objetivos la vitalidad de Madrid y su área de influencia a lo largo de los últimos años. El informe no entra en las causas, pero refleja hechos y tendencias. El crecimiento del PIB regional entre 2004 y 2005 fue el mayor de España, un 4 por ciento, más del doble de la media de la Unión Europea y un 30 por ciento más que la media española. Los datos del INE que miden unidades territoriales administrativas se reforzarían aún más si pudiera tener en cuenta el área adicional de influencia de Madrid que se extiende por todos los corredores para alcanzar Guadalajara, Toledo, Ciudad Real o Segovia, que se van convirtiendo en ciudades residenciales o factorías de un mismo mercado que gira en torno a la capital de España. Este Madrid del siglo XXI se parece muy poco al que retrataba Josep Pla hace setenta años. Ahora despliega vigor, oportunidades, imaginación y acogida sin exigencias ni condiciones. No es casualidad que el crecimiento de la población de Madrid y de su entorno esté entre los más vigorosos de Europa; tampoco lo es que en poco más de cinco años haya integrado más de un millón de inmigrantes que han llegado en busca de oportunidades y que no han provocado problemas más allá de los previsibles ante un acontecimiento semejante que apenas tiene precedentes. Hoy, de hecho, el mercado efectivo madrileño, sin disfrutar de ninguna ventaja comparativa singular (un gran puerto, otra gran concentración de población cercana... atiende a más de siete millones de personas para convertirse en el tercer mercado europeo por importancia después de París y Londres y por delante de las principales ciudades alemanas que actúan, cada una de ellas, como gran mercado regional. Madrid concentra hoy un PIB acumulado y per capita tan importante o más que el catalán en su conjunto, las cuatro provincias actuales, lo cual ocurre por primera vez en la historia. Las explicaciones de semejante fenómeno van más allá de las causas políticas o de cualquier proteccionismo. Radican en la vitalidad del capital humano de muchas procedencias que en el centro de la meseta ha encontrado una oportunidad, unas instituciones que apoyan e incentivan la actividad económica y que ayudan a hacer de la Comunidad un lugar interesante donde establecerse y crecer. Los distintos Gobiernos autonómicos del PP han entendido que el progreso tiene mucho que ver con poner los moldes de un modelo liberal, alejado del dirigismopolítico, tan recurrente en otras Comunidades. Paradigmático es el caso de Cataluña, cuyos políticos parecen más enredados en disquisiciones indentitarias que en mejorar el crecimiento económico y el desarrollo de sus administrados. De 2004 a 2005, Cataluña creció por debajo de la media española. La vitalidad de Madrid no es, por lo tanto, flor de un día ni una casualidad, va a más; tiene motores poderosos y para mucho tiempo, fruto de la libertad y no del dirigismo puesto en práctica durante más de una década. E EL TRIPARTITO DE MARAGALL, A PEOR L presidente de la Generalitat catalana, Pascual Maragall, puede decir que a la segunda va la vencida y que, por fin, ha podido hacer la crisis de gobierno que su propio partido y sus socios le impidieron llevar a cabo hace seis meses, dando una imagen de menesterosidad política impropia de quien ocupa ese puesto. Sin embargo, el resultado logrado ahora dista mucho de propiciar a Maragall una mejora de su imagen y de la de su Ejecutivo, al que ha encomendado, tras los cambios en seis consejerías, la misión de desplegar el nuevo Estatuto Por el contrario, la designación del independentista republicano Xavier Vendrell para el cargo de consejero de Gobernación y Administraciones Públicas ha sido recibido por el PP y CiU como un escándalo. Y, objetivamente, lo es. Vendrell era el responsable de la financiación de Esquerra Republicana y del envío de cartas a altos cargos de la Generalitat con las que solicitaba una contribución económica a su partido. La Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña decidió investigar estos hechos por si fueran constitutivos de un delito de coacción, al sospecharse que algunos cargos fueron cesados por no pagar la aportación que se les reclamaba. La reacción del presidente del Partido Popular catalán, Josep Piqué, ha sido contundente, al calificar el nombramiento de Vendrell como una imposición indigna e ignominiosa hecha por ERC a Maragall, a quien acusó de convertirse en cómplice de una estafa democrática La crisis del Ejecutivo catalán se ha desenvuelto como una confirmación de las peores maneras que aquejan a la clase política dirigente de Cataluña, es decir, tratando la gobernación de la Comunidad Autónoma como un corralito de los partidos que integran el Ejecutivo, cuya estabilidad se basa, exclusivamente, en la satisfacción de cuotas de poder y en la continuidad en él a toda costa. Incluso a costa de sacrificar las más elementales normas de la ética pública, que, de haberse respetado, habrían hecho simplemente impensable la promoción política de un responsable de partido investigado, como dice Piqué, por extorsionar a los trabajadores de la administración catalana Ahora bien, esta insensibilidad ante exigencias éticas mínimas explica, por desgracia, buena parte de la sucesión de escándalos por corrupción en la administración auto- E nómica catalana, actual y pasada, así como la pronta disposición de los partidos nacionalistas y del PSC a encubrirse recíprocamente cada vez que entran en riesgo los equilibrios de poder. Si Vendrell accede a una Consejería- -más aún si se trata de la que le ha encomendado Pasqual Maragall- se comprende la pasividad del tripartito ante la extorsión a altos cargos, el enmudecimiento incalificable ante la crisis por el barrio del Carmelo o el silencio como respuesta a las tremendas acusaciones del tres por ciento. La tolerancia hacia la corrupción se ha convertido- -con el ascenso del recaudador mayor de ERC- -en virtud, generando una situación realmente incongruente para una clase política que, al mismo tiempo que se mantiene pasiva ante toda suerte de denuncias por defraudaciones económicas, reclama para sí la condición de oasis democrático y se erige en víctima de la insuficiencia financiera que, a su juicio, le imponen el Estado y las demás autonomías que sólo piden y no producen. Es lógico que Esquerra Republicana se ufane del resultado de esta crisis, que ha permitido a Jospe Lluis CarodRovira afirmar que tiene manos libres para votar en el referéndum lo que honestamente considere más adecuado a los intereses de Cataluña Crisis que coloca en el Gobierno a un dirigente especialmente inhabilitado para la gestión de los intereses públicos y que hace salir indemne a ERC de todo un proceso de debate parlamentario sobre el nuevo Estatuto en el que ha perfilado su posición política con la negativa rotunda a apoyarlo, resistiendo advertencias y amenazas de ruptura del tripartito y de elecciones anticipadas. Maragall, voluntariamente y en línea con esa condición de extraño al PSOE en la que se ha consolidado, ha amarrado a ERC en el tripartito, complicando a Rodríguez Zapatero cualquier intención de cambiar a los republicanos por CiU, lo que no convierte al presidente del Gobierno en víctima, porque tanto el protagonismo político de ERC como la generación del propio tripartito han contado con su apoyo entusiasta. Difícilmente el futuro Estatuto tendrá el efecto- -mágico, sin duda- -cohesivo y unificador que le atribuye el Gobierno socialista, si ni siquiera es capaz de mantener homogénea la coalición que lo ha promovido. UN COMPROMISO CONTRA LA ANOREXIA L compromiso del Ministerio de Sanidad y el mundo de la moda de estudiar la homologación de las tallas y promover una imagen alejada de la extrema delgadez sólo puede interpretarse como una buena noticia. De poco sirven los consejos y las campañas de prevención de la anorexia si la moda y la publicidad se empeñan en ofrecer cánones de belleza alejados de un físico saludable. Los trastornos de la alimentación no son una cuestión baladí en España. En los últimos siete años, han aumentado un 59 por ciento y pese a ser problemas con una base genética, los aspectos sociales y culturales tienen un peso muy importante en la aparición de la enfermedad. El Gobierno y los principales fabricantes y creadores de la moda tienen tres meses para estudiar cómo se pueden unificar las tallas y favorecer modelos estéticos más cercanos a la realidad española. Sanidad también deberá realizar un estudio de la población para conocer los parámetros físicos de los españoles. Se empezará con la pobla- E ción femenina mayor de 12 años y se continuará con el resto de la población. Sólo con este trabajo previo, se podrá determinar, de forma objetiva, los centímetros que debe medir cada talla. La constitución de este grupo de trabajo es un paso importante, pero de nada servirá si no existe una implicación real, tanto de la industria como de los diseñadores. A día de hoy sólo hay un compromiso para estudiar el problema. Si finalmente se alcanza, las medidas acordadas se encaminarían hacia acuerdos de autorregulación del sector y nunca hacia una normativa. No es necesario recordar que a veces son ignorados los códigos de autorregulación en la publicidad y se promocionan productos con un aval pseudocientífico. Tampoco conviene olvidar que la culpa no es sólo de la moda. El asunto es más complejo y en el influyen otras causas sociólogicas y otros hábitos y estilos de vida que han agrandado un problema que, cuando llega, se convierte en un tormento personal del enfermo y de su familia.