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ABC JUEVES 20 4 2006 97 El Sevilla, arropado por 3.000 aficionados, busca el sueño de estar en la final de la UEFA frente al Schalke 04 Valverde gana la Flecha Valona y se consagra también como clasicómano en el muro de Huy Tacchinardi no jugará la vuelta Vio tarjeta amarilla y como es la segunda de su ciclo no podrá jugar en El Madrigal. En casi de verla allí se perderían la final, de llegar a ella, Senna, Sorín, Arzo, Riquelme, Flamini y Touré. CESC RIQUELME El dinamismo de Fábregas dominó totalmente el partido con un ritmo febril que superó el estilo de juego del futbolista argentino, perdido en la vorágine impuesta por el centrocampista local EL RITMO PUDO CON LA PAUSA ENRIQUE ORTEGO A impulsos cerebrales del jugador español JOSÉ MANUEL CUÉLLAR En el duelo de los dos cerebros de los equipos, que bien podrían ser de sus respectivas selecciones, Cesc Fábregas se llevó el gato al agua, con claridad, mojando los pelos del minino con velocidad y rapidez en la entrega, con mucha actividad y un ritmo febril puesto en el campo por el español londinense, rodeado de sus escuderos, que jugaron a mil por hora. A Riquelme no le gusta esta clase de partidos, demasiado rápido para su manera de pensar, excesivamente veloz para que pare, piense y comience a manejar la maquinaria del equipo. El Arsenal no le dio tiempo. Cesc le tapó el campo y Gilberto Silva las piernas y, en corto, a veces con faltas discretas, pero continuas, sin darle opción a que cogiera el ritmo al partido. En ese horizonte, el partido se disputó en el terreno de Cesc, que jugó unos primeros minutos primorosos, distribuyendo a un toque, entrando en avalancha desde atrás, con mucha velocidad pero con su excelente visión de juego, sin apenas dar tiempo a los centrocampistas castellonenses a realizar la presión. Con ese toque de primera que tiene el español del Arsenal, es muy difícil cortarle el juego y destruir la circulación del conjunto londinense. Llegó mucho arriba el centrocampista español, y cada toque suyo en la AP frontal de Barbosa tenía un peligro inminente de gol, buscando siempre a Henry, ya en corto o en largo cuando robaba en su medio campo y buscaba al francés en el carril del diez. A todo esto, Riquelme estaba completamente desaparecido en combate. Mostraba su calidad, eso sí, en las jugadas a balón parado, concretamente en dos golpes francos que sacó Lehmann con apuros, pero sin lograr entrar en contacto con el balón lo suficiente como para que su equipo empezase a andar lo imprescindible para quitarse de encima el dominio del equipo local. Perdido sin el balón No cambió mucho el partido de ambos en la segunda mitad. Aunque Cesc no apareció tan frecuentemente, tampoco le hizo falta, pues un solo toque suyo desbarataba todo el medio campo del Villarreal, incapaz de adivinar los resortes del español haciendo aparecer a sus compañeros donde segundos antes no estaban. En ese aparecer sin estar de los jugadores locales, el conjunto español perdió el balón de vista y, sin él, Riquelme siguió sin asomar, con escasa continuidad y sin poder abastecer a sus delanteros de balones peligrosos. Además, cuando lograba entrar en juego, era siempre muy lejos de la zona medular contraria, demasiado para inquietar al Arsenal. God save Highbury Fecha para los nostálgicos. Último partido internacional en este legendario estadio de 93 años con un equipo español como protagonista. Hizo lo que pudo el Villarreal en fecha tan señalada. Lo que le dejó el Arsenal, para qué engañarnos. Si cuando acabó el partido de Milán, en cuartos ante el Inter, la sensación fue que el resultado (2- 1) era bueno, pero peligroso por aquello de que estaba en juego un equipo italiano, esta vez viajamos el martes a El Madrigal con la seguridad de que el resultado es malo, pero realmente bueno para cómo transcurrió el partido. La renta es corta y por lo tanto superable, pero no se puede obviar que el Arsenal salió ileso del Bernabéu y Delle Alpi. El ritmo pudo con la pausa. Era sabido que el equipo de Wenger juega a una velocidad distinta al de Pellegrini, pero vistos frente a frente uno parecía un tren de alta velocidad y otro un viejo tren correo. La grandeza del Arsenal es que, por encima de todo, le corre el balón. Y contra esa velocidad es difícil luchar. Con el enemigo te puedes medir en carrera, contra la pelota, nunca. Y más cuando se maneja con soltura y sentido como lo hizo el Arsenal durante ráfagas abrasivas como el viento. No marcó Henry el que hubiera sido su gol cincuenta en competiciones europeas, pero tuvo detalles maravillosos. Hay que ficharlo para el fútbol español como sea. Será por dinero. dentro del área en un claro penalti. El descanso dio un respiro al Villarreal, que sólo había disparado en dos ocasiones contra la meta de Lehmann. En la segunda mitad no cambió el rumbo del partido. Siempre en la misma dirección, hacia la meta de Barbosa. El Arsenal sólo modificó en parte el método. Concedió algunos metros más al Villarreal y la posesión del balón en zonas poco comprometidas para cazarle a la contra. Y lo consiguió sin apenas esfuerzo porque el contrario seguía sin aparecer por Highbury, salvo para achicar el peligro de su área. Arzo sacó el esférico en la línea cuando la grada cantaba el segundo, Barbosa respondió a un disparo de Gilberto... Pellegrini movió el banquillo para buscar un cambio de aires. Imposible. El partido estaba demasiado inclinado para enderezarlo. Y prosiguió el calvario. Lo mejor fue que pasó el tiempo sin que la herida se hiciera más grande. El submarino necesita dos goles y el rival lleva 829 minutos sin conceder uno J. Á. LONDRES. Complicada papeleta espera al Villarreal en El Madrigal. Necesita dos tantos para apear al Arsenal, o al menos uno para forzar la prórroga. Pero el conjunto londinense está en racha defensiva y con los 90 de ayer ya suma 829 minutos sin recibir un tanto en el torneo, nueve partidos completos y 19 minutos de otro- -el último que le marcó fue el Ajax, que le ganó 2- 1 en Amsterdam con un tanto de Rosenberg, m. 71- Un récord en la competición. El Sparta (dos partidos) el Thum, el Ajax, el Madrid (dos) el Juventus (dos) y ayer el Villarreal han sido incapaces de batir su portería. Riquelme no se encontró y Cesc volvió a demostrar su espectacular progresión AP