Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
66 JUEVES 20 4 2006 ABC Toros OTRAS PLAZAS FERIA DE ABRIL Valladolid Cerrada la Feria de San Pedro Regalado J. L. HERNANZ. La empresa Taurodelta ha cerrado los carteles de la Feria de San Pedro Regalado de Valladolid, que se celebrará entre los días 12 y 14 de mayo. Éstas son las combinaciones: viernes 12, novillos de Hermanos Collado Ruiz para Raúl Alonso, José Miguel Pérez Joselillo y Jesús Herrero; sábado 13, toros de José Luis Marca para David Luguillano, Serafín Marín y Salvador Vega; domingo 14, toros de Miranda de Pericalvo para Manolo Sánchez, Sebastián Castella y César Jiménez. Pozuelo de Alarcón (Madrid) Francisco Rivera Ordóñez inaugura hoy la Feria de Equltauro ABC. Francisco Rivera Ordóñez inaugura hoy la tercera edición de Equltauro, la Feria del Caballo y del Toro, que se desarrollará hasta el próximo domingo en Pozuelo de Alarcón. Organizada por el Ayuntamiento de la localidad madrileña, con la colaboración del empresario Tomás Entero, contará con espectáculos ecuestres y taurinos y se celebrarán diversas conferencias, entre ellas, una dedicada al 75 aniversario de Las Ventas y otra centrada en la trayectoria del ganadero Victorino Martín. Impresionante volapié de Curro Díaz en el mismo hoyo de las agujas al primer cebada de la tarde J. M. SERRANO Lástima de naturales de Luis Vilches ZABALA DE LA SERNA SEVILLA. Lástima de naturales de Luis Vilches. Lástima que murieran sin la corona de la estocada, como pétalos de prematura caída. Lástima, porque era el día de Vilches, y la hora. El día D y la hora H. El día para que te salga un toro de la calidad del de Cebada Gago; la hora para que te saques las espinas del camino amargo del toreo. Le queda, nos queda, el regusto de su izquierda. Pero al morral había que echar las orejas para que el camino se abra, limpiarlo de amarguras, de las espinosas zarzas que lo invaden cerrando el paso. La espada, tan necesaria para desbrozar la senda hacia lugares más tranquilos, falló una, dos, tres, hasta cinco veces. Y los oles se secaron, la plaza enmudeció, los naturales quedaron atrás. Sanatorio de toreros El novillero El Jose reaparecerá tras ocho meses de recuperación MUNDOTORO. El novillero José María López El Jose reaparecerá el próximo 30 de abril en Lillo (Toledo) ocho meses después de su grave lesión discal. El madrileño sufrió una seria cornada en la región perineal, la pasada temporada en Collado Villalba (Madrid) que a punto estuvo de dejarle postrado en una silla de ruedas. Real Maestranza de Sevilla. Miércoles, 19 de abril de 2006. Cuarta corrida. Tres cuartos de entrada. Toros de Cebada Gago, bien presentados; 1 y 4 mansearon; destacaron el buen 6 y el 5 por el derecho; el resto se movió con desigualdad. Curro Díaz, de azul cielo y oro. Estocada tendida y descabello (saludos) En el cuarto, estocada baja y delantera a toro arrancado (silencio) Fernando Robleño, de nazareno y oro. Cuatro pinchazos, media y descabello. Aviso (silencio) En el quinto, dos pinchazos, uno hondo y cinco descabellos. Aviso (silencio) Luis Vilches, de fucsia y oro. Estocada baja (saludos) En el sexto, cinco pinchazos, estocada atravesada y dos descabellos. Aviso (ovación) ajustadísimo cambio por la espalda para después perderse en un mar de derechazos. Nada fue lo adecuado. Ni el principio ni el amontonado desarrollo. A izquierdas el cebada era otro. O el mismo pero más cabrón. Para colmo Robleño se atascó con la tizona. Como en el segundo, que le propinó un volteretón a Luis Vilches al vencerse en un quite. No fue ni el malo, malo, de Cebada ni tampoco el bueno, bueno. Un toro tal vez para batallar o apostar más. A Robleño se le ha visto sobreponerse en Madrid a toros infinitamente peores, por terribles, en tiempos no tan lejanos. Acobardado de saludo de Vilches, cuando ya marcó el viaje eterno de un pitón izquierdo de lujo; embistió de dulce cuando la muleta le llamaba a rastras, aunque escarbase entre las series... Luis Vilches se lo fue creyendo poco a poco. Los inicios sobre la derecha tersa, los pases de pecho como orlas, un cambio de mano. Todo cada vez más hilvanado. Hasta que su zurda de muñeca privilegiada barrió el albero, abriendo las embestidas que casi se abrían solas. El resto de la historia ya es agua pasada y contada. Rociero fue la estrella golosa de una corrida de Cebada Gago de buenas hechuras, que no terminaba de romper hacia delante, pero que aprobaba suficientemente el examen hasta que saltó a la arena Sabihondo que fue el quinto y empezó a subir la nota del conjunto con creces. Este Sabihondo cayó en manos de Fernando Robleño, y tuvo un buen lado derecho para que Robleño hubiese estado mucho mejor. F. R. prologó con un Curro Díaz sorteó el peor lote. Uno que abrió plaza muy cuajado, recortado y enmorrillado, castaño, manso y sin humillar, con el que el hombre estuvo digno, un tanto a la pala, y valiente y honrado a la hora de tirarse tras la espada. Le puso fe, se atracó de toro y hundió hasta los gavilanes por el hoyo de las agujas. Por ello le ovacionaron. El otro, el cuarto, se acobardó mucho desde que apareció. Y en el caballo, más. Y le flaqueaban los cuartos traseros, de forma especialmente acusada desde el tercio de banderillas. Así se dejó con sosa y tímida bondad decadente y desfondada en la muleta. Y Vilches lo había intentado, con desigual resultado, con un tercero desigual. Unas veces obedecía por abajo, y otras, las más, echaba la cara arriba. Tuvo casta y movilidad. Siempre con el defecto señalado de la desigualdad en las alturas. Vilches se justificó, entre excesivas voces, antes de sembrar el ruedo de pétalos zurdos en el sexto. Tandas esplendorosas La alegría para cantar en grande falta en estos momentos, y quizá faltó también grandeza para, consumadas dos tandas esplendorosas, no irse a por la espada y romper un ritmo hasta entonces creciente. Faltaba una más, la de la ambición, la del paso de la oreja a las dos. Ya con el acero en la mano Luis Vilches y el toro no se volvieron a conjuntar. Tal vez Vilches acudiera pensando en acabar, y el toro, en no morir: los dos se descentraron en el parón. La cuestión es que la serie salió embarullada y luego los pinchazos se sucedieron. Rociero que así se llamaba el burraquito cebada, estrecho de sienes, de pitones delanteros, embistió de dulce en manos de la cuadrilla que abusaba de capotazos; de dulce en las verónicas